Cuento de Navidad
Con tristeza observo la persistente penetración cultural estadounidense en nuestro medio que va borrando de nuestra memoria las antiguas tradiciones iberoamericanas. Los panameños hoy día celebramos fechas ajenas a nuestra cultura, tales como “Thanksgiving” (“El Día del Pavo”); Hallowing (“Noche de Brujas”); "Valentine Day ("Día de los Enamorados") Estamos tan penetrados que cada día hay más rubios y rubias, no importando el color de nuestra piel y las cabelleras negras y el pelo ensortijado se están convertiendo en especies en extinción.
La mayor tristeza es ver como quedado muy atrás las costumbres navideñas propias de nuestra cultura y orígenes. Han sido reemplazadas por costumbres pseudonórdicas. Ha casi desaparecido el Niño Dios que depositaba los juguetes en Navidad. Las festividades navideñas de antes estaban más a tono con nuestra herencia hispana; eran más espiritual, menos materialistas, aunque se repartían regalos. Estaban más cerca de la Iglesia. Existía la Novena del Niño Jesús y posadas hogareñas en la que cantábamos en coros juveniles. Exaltábamos más al Niño Dios que a Don Dinero. Aun se celebraba el Día de Reyes. Se cantaban villancicos legítimos, sin sabor a salsa, merengue o reggae. Es triste reconocer que Belén, el pesebre, el mulo y el buey, los pastores, los ángeles, los Reyes Magos, José y María, han sido reemplazados por Santa Claus, “Rudolph the Red Nosed-Reindeer”. Frank Sinatra y White Christmas, Jingle Bells, el Taller de Santa en el Polo Norte y sus enanitos ayudantes y el trineo y ciervos voladores y Grinch.
Ignorando nuestro ambiente legítimamente tropical, decoramos nuestras viviendas con motivos nórdicos: nieve, hielo, trineos, ciervos, enanos, árboles y adornos característicos de latitudes no tropicales. Inclusive perfumamos nuestras casas con “olor a pino” Enviamos tarjetas y mensajes navideños con temas nórdicos: ¿Nevaba en Belén en el Día de Nacimiento de nuestro Redentor?
Conocemos la historia del Nacimiento del Niño Jesús, pero pocos conocemos el origen del árbol de Navidad y la leyenda de Santa Claus. El árbol de Navidad tiene un origen pagano. El pino representaba la vida eterna para los antiguos; con los siglos, los cristianos adoptaron el pino y comenzaron a decorarlos con manzanas en recordación de Adán y Eva, de ahí el origen de las bolas rojas de cristal que hoy colgamos. Desde entonces, el pino ha sido asociado con la Cristiandad desde el Siglo IX, cuando las tribus germánicas se convertieron al cristianismo. Gradualmente la costumbre de decorar un pino durante la Navidad se fue extendiéndose hasta nuestros días y su introducción en Panamá seguramente por influencia estadounidense..
Si existió un Santa Claus; fue un santo católico nacido en Turquía en el Siglo II donde ejerció el sacerdocio, caracterizándose por su bondad y obras de caridad a favor de los pobres. Al morir sus huesos fueron trasladados a Bari en el sur de Italia por lo que se conoce en el mundo cristiano occidental como San Nicolás de Bari. Tenia una fuerte inclinación hacia los niños y fama de ser repartidor de obsequios por lo que la tradición lo asocia con las festividades navideñas. Existió también otro Nikolas de una leyenda finlandesa que habla de un niño que construía y repartía juguetes a los otros niños de su aldea. La leyenda del Nikolas finlandés se mezcla con la de San Nicolás de Bari.
El nombre de Santa Claus viene del Siglo XVII de la palabra en alemán, Sinterklaas (San Nicolás), transformada en Santy Claus. El nombre de Papa Noel nos viene de Finlandia como San Nicolás. La leyenda de Sinterklaaas llega a América traída por los holandeses que fundaron New York. El Santa Claus como lo conocemos hoy con su vestuario rojo y blanco fue creada por un caricaturista americano, Thomas Naast, en 1863; quien también ubicó su vivienda en el Polo Norte. En 1931, Coca Cola en una jugada de marketing que es modelo de estudio, adopta la imagen mejorada de Santa Claus. Esta maniobra publicitaria clásica contribuye al éxito de mercado de un bebida de anterior bajo reconocimiento y al mismo tiempo populariza la imagen y leyenda de Santa Claus a nivel mundial.
Hay que dar mérito al poder de marketing de Santa Claus, sobretodo con los niños que es el objetivo meta de toda campana publicitaria navideña. Gastar, Gastar, Gastar es el lema constante en los medios. Hoy día, Navidad es una feria comercial. No creo que volveremos a los tiempos de Niño Dios y los Reyes Magos, los venció Don Dinero. Como decía Quevedo, "poderoso caballero es Don Dinero".