default

Cuentos chinos


UN apreciado amigo, me regaló el libro del periodista Andrés Oppenheimer, cuyo título me sirve hoy, desde Shanghai, China, como marco de referencia a este artículo. Lo comenté entre un grupo de amigos y uno me decía que Oppenheimer, como escritor, no lo hacía a él formar fila para adquirirlo, luego de un comentario de otro amigo que vive en Argentina y que mencionó que allá se había agotado-el autor es argentino- y que él estaba en lista de espera. Puede ser cierta la afirmación del referido amigo, pero, como le dije, los periodistas como Oppenheimer, con quien podemos o no compartir formas de pensar, tienen acceso a vivencias que difícilmente otros puedan tener. Reportando eventos, conocen gente que sientan opinión en el mundo, algunos hasta más o menos lo dirigen, bien o mal, pero le permiten al lector ver el mundo, comparar y nutrirse de ideas. Esta es la riqueza de este libro, que termino de leer en China y que puedo dar fe de que mucho de lo que experimentó Oppenheimer, coincide con mis vivencias y anécdotas, sin pretender igualar las suyas. Igual me pasó con el de Mike Wallace, el creador de "60 Minutes", en el libro que relata sus 60 mejores entrevistas.
El libro relata varios viajes por distintas partes del mundo buscando respuestas de interrogantes que todas, creo interpretar yo, guardan relación con el éxito de regiones o países, respecto de las expectativas frustradas de América Latina y su clase política. Ni entro en este laberinto de incongruencias. Coincido con lo que menciona de Asia y su expansión comercial y el reto que esa región le impone ya a América Latina en la competencia global por exportar, competir, captar inversiones y lograr progresar económicamente. Aprendo de sus experiencias respecto del modelo irlandés, el cual sirve de patrón en gran medida para un país pequeño como el nuestro que, a pesar de no tener irlandeses, si tiene un futuro que entre todos, si lo pensamos bien y le damos continuidad a los eventuales acuerdos a los que podamos llegar, debe ser promisorio y estable. Igual análisis comparto sobre el beneficio que para países del ex bloque de Europa del Este, Polonia, la República Checa, con pasados de parecidas incertidumbres como bien dice el autor, les produjo el unirse al bloque europeo, lo que le ha añadido una ventaja comparativa respecto de nosotros, los latinoamericanos: un pacto de previsibilidad. (El concepto de "soberanía compartida" y de instituciones con alto grado de "supranacionalidad", son realidades que bien vale la pena analizar, a costa, inclusive, de ser tildado de casi cualquier cosa). De eso se trata, saber para dónde vamos y respetar la hoja de ruta. Parece sencillo, pero como cuesta.
El análisis lo traigo a cuento, porque leyendo el libro y nutriéndome de sus entrevistas a presidentes latinoamericanos actuales, se puede colegir con facilidad que América Latina, le ha faltado coherencia y el populismo en muchos casos, la demagogia en otras y la falta de visión de nuestro futuro en casi todas, nos enfrenta a positivas situaciones que la improvisación y la visión corta de las realidades por parte de nuestros líderes, nos lleva a dejarlas pasar y otros ganan a costa de nuestra irresponsabilidad colectiva. Después, todos corremos a llamarles "crisis", sea del tango, del tequila o de la caipiriña.
Panamá está hoy enfrentando esa definición con el tema del Canal. En esta ciudad, como lo hice en Japón la semana pasada, he estado seis días, viendo el entorno y conversando con actores de la industria marítima y del transporte de su gigantesco comercio; otros, representantes de grandes empresas, firmas de abogados y bancos extranjeros que se han posicionado aquí por obvias razones. La naviera más grande de este país y una de las del mundo, Cosco, me comentaban un grupo de sus altos ejecutivos de la rama del transporte, que ellos apoyan la expansión.. El comercio que de ellos depende transportar, con varios tránsitos diarios por Panamá, se proyecta mucho más grande y la tendencia de adquisiciones de naves pospanamax es ya su realidad. Reconocen que el sistema intermodal de Long Beach funciona hoy con bastante eficiencia, pero que aún así, Panamá es mucho mejor, sobretodo cuando de costos se trata. Igual que en Japón, el tema peajes les es vital y requieren previsibilidad, la misma de que habla Oppenheimer en su libro, refiriéndose a países. Otra naviera, muchas veces más pequeña, me decía que poseen cerca de 40 naves, varias de registro panameño comerciando petróleo y químicos del Medio Oriente hacia China. Prevén para fines del presente año, adquirir 10 más y el aumento continúa para los próximos años. Obviamente, para todas aquellas que no son de comercio interno, Panamá es la bandera y la ruta, y si es ampliada mucho mejor. Me dijeron algo que se ve desde cualquier ventana, con tono de gran modestia: aquí el dinero no es problema. Arrogantes o realistas? Modestos, dice Oppenheimer, al comentar el esfuerzo que hacen por minimizar sus cifras macroeconómicas, buscando, como ya he leído antes, ocultar su real crecimiento.
Antes de iniciar este artículo, almorcé con un banquero noruego, buen amigo, de paso por esta ciudad, ya que la noche del miércoles 20 de septiembre, inauguraron su primera sucursal en China. Compartimos la mesa con un viejo amigo de él que ahora es el jefe para China de una gran naviera transportadora de autos europeos, básicamente alemanes, buenos clientes del Canal . Ambos ven con gran atención el proyecto desde todo punto de vista, sobretodo, por la consiguiente expansión de los puertos, proyecto del cual ya uno participa como banco y me comentaban lo ventajoso que para el transporte de autos significaría el "hub" en Panamá para lograr su eficiente redistribución. Me relató las peripecias de todo tipo que tienen-por supuesto que de costos también- con el transporte de los autos del puerto a provincias, horas por carreteras en camiones, aparte de los destrozos que le causan muchas veces los conductores que, lejos de estar familiarizados con los requisitos de manejo de los BMW Serie 7 -los Serie 5 se fabrican acá - los bajan de los camiones, haciendo demostraciones de impericias. Sí, BMWs, en China, por doquier, al igual que otros tantos más costosos y extravagantes. Hablamos del "megapuerto" en el Pacífico, me dijeron que es un gran complemento del Canal ampliado, pero no una alternativa al proyecto. Coinciden con la ACP en el sentido de la insuficiencia de naves para el trasbordo de contenedores de costa a costa o de trenes, como otra opción complementaria. Me explicó cómo ellos lo usarían para mover autos de la Costa Oeste de EUA a Panamá y de allí hacia otros países, dentro y fuera de la región. Interesante escucharlos a ambos, hablando de las ventajas que nuestro país les ofrece, y nosotros aún en el debate, sin entrar a emitir juicios de valor sobre el mismo. No estamos para dejarnos llevar de ideas o de criterios que, respetando las plenas libertades para expresarlos, distan mucho de ser serios o en el mejor de los casos bien fundamentados. Es el proyecto del país, los gobiernos serán siempre transitorios, sean buenos o malos. Lo seguro es la continuidad del país, cómo continúa, sí depende de nosotros.
Refiriéndose a su país, Argentina, Oppenheimer cita un análisis que hace un ex director de The Buenos Aires Herald luego de la recuperación del colapso y sin querer mencionar aquí los duros planteamientos que le hace a lo que él llama "una coalición de políticos clientelistas, sindicalistas anacrónicos, cruzados anticapitalistas y de empresarios cortesanos", concluye al decir que la sumatoria de todos esos factores hicieron que la Argentina se resignara a "un modelo de administración política de la pobreza". Fuerte el análisis. Ubiquémoslo desde nuestra perspectiva en el momento actual y saquemos conclusiones.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América