default

Cuentos y realidades


CUENTO: Norma de la Espada se sintió fascinada con el envoltorio que le había tocado en suerte, y también advirtió que traía adjunto varias hojas de pergamino. No dudó en sumergirse en la lectura, con tanta concentración que por primera vez soltó amarras del estruendo de radio, televisor y componente tocados al unísono con las griterías de sus cinco hijos. El escrito citaba 84 párrafos del tratado taoista "T"san Toung Ch"i", que en resumen describía cómo se había preparado en un huevo filosófico la sustancia que Norma de la Espada poseía en el envoltorio. Se había mezclado oro alquímico y polvo de cinabrio hasta encontrar la proporción armoniosa de Yin -principio femenino- y Yang -principio masculino-, logrando un verdadero retorno, simbólico y concreto, a los orígenes del mundo, es decir "penetrar nuevamente en la matriz" .
- ¡Vaya, si es el Elíxir de la Longevidad! -exclamó y de un salto quedó de pie.
Leyó más de prisa la narración que explicaba que el Conde de Saint Germán, Cagliostro y el Doctor Fausto eran casi eternos, gracias al elíxir. Revelaba que el primero era en la actualidad carnicero en un barrio de Hamburgo, el segundo manipulador de pizzas en un restaurante de Tegucigalpa y el tercero chulo en un burdel en el puerto de Buenaventura.
El texto indicaba que el pomito de porcelana que Norma de la Espada acababa de desempacar, tenía la dosis necesaria para una sola persona. El que la ingiriese dormiría por 20 años -como Rip Van Winkle- y mientras tanto sufriría una transmutación.
Se le caerían dientes y cabellos apareciéndole otros nuevos, además de una total renovación de la envoltura cutánea y los órganos vitales. Su espíritu se inundaría de un fuego divino. Su cuerpo sería como el de un niño. Ahora bien, también se advertía que la transmutación debería realizarse a una distancia no mayor de 200 kilómetros a la redonda del Cerro Ancón, pues esa prominencia poseía un centro magnético especial que activaba las propiedades del elíxir.
La persona beneficiada con el rejuvenecimiento no podría alejarse jamás de ese radio, pues se desintegraría convirtiéndose en sólo un puñado de sal yodada.
Norma se alegró infinitamente. Buscó información de cómo sería el próximo siglo, el mundo del futuro. Las revistas hablaban de la automatización, con robots sirviendo a cualquier deseo; de casas en el aire y la cura de todas las enfermedades; vuelos de pasajeros haciendo turismo a la luna y a todos los planetas. La televisión la transportó con los supersónicos, viaje a las estrellas y flash gordon, a una sociedad donde la comodidad y lo maravilloso borraban realidades como las de ella, una madre soltera que se rompe las espaldas como lavandera, en los tiempos libres que le deja un magisterio con salarios de hambre en una escuela ruinosa.
Se despidió de cada uno de sus hijos y los envió donde sus respectivos padres con un papel en el cuello de la camisa que decía : "Yo los parí y los he cuidado hasta aquí. Ahora les toca a ustedes . Me voy a un viaje del cual no regresaré ni para tomar impulso.
Los escasos ahorros los invirtió en una lona impermeable y otros implementos que iba a necesitar. Una noche toda llena de relámpagos arrastró subrepticiamente sus enseres hacia el Cerro Ancón, ocultándose para no ser vista. Abrió una trocha en la selva enmarañada y durante una hora cavó una cueva en el sitio más recóndito. A su alrededor titilaba la alfombra de luces de la ciudad, y el eco de ruidos y acordes urbanos Encendió una lámpara de baterías. Comió un tamal ya frío y una cerveza casi tibia, pensó en sus hijos pero, con un movimiento de cabeza, los borró para evitar el sufrimiento, destapó el Elíxir de la Longevidad y le dijo a la luna que se asomó un momento por una ventana de nubes : - ¡Salud!
Le sorprendió que el contenido no tuviese ningún sabor, pero sí la pesada consistencia del aceite de ricino. Se acomodó en la lona y esperó que llegase el sueño para introducirse en la cueva donde pernoctaría por 20 años continuos. Un vientecillo trajo a sus pies hojas de un periódico abandonado. Lo tomó y lo leyó para apurar la somnolencia. Aterrada, fue descubriendo mientras el sopor empezaba a embargarla, cómo el articulo publicado en el diario describían y vaticinaban cual sería el futuro de los países subdesarrollados dentro de 20 años. Cómo el hambre se amplificaría y faltarían los recursos básicos; el deterioro del medio ambiente: la ampliación de la brecha entre ricos y pobres; y, sobretodo, cual sería la suerte de la niñez según las bien documentadas predicciones científicas. Intentó vomitar, pero el elíxir se agarraba a sus entrañas.
El pensamiento del futuro que le esperaba a un niño que no podría fugarse a más de 200 kilómetros de la realidad subdesarrollada, la angustió y le acrecentó el deseo de quedarse a ayudar a que ese mañana no fuese así. Muy tarde. El pensamiento fue sólo un destello en su mente cuando el sueño la derrotó irremisiblemente batiéndola entre ronquidos y suspiros. (De mi libro Viaje Alrededor del Patio).
Noticia: El número de personas bajo la línea de extrema pobreza crecerá en 100 millones hasta el 2015, y no se reducirá en la mitad como se esperaba afirmó el secretario general de la FAO, el senegalés Jacques Diouf.
Además entre 1990 y 2000, la ayuda de los países ricos al desarrollo se redujo en un 50 por ciento. Advirtió que para revertir ese escenario pesimista hace falta voluntad política y un compromiso mundial.
raullleisr@hotmail.com

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América