Cuestionable probidad del padrón electoral 1999
Puedo entender que los magistrados de la Corte Suprema y legisladores, cuyos cargos y (otras) otros deleites del poder se deben a la ecuación que resulta de las adjudicaciones legislativas e igualmente que los gamonales de los partidos, ávidos de los millonarios subsidios electorales, se hayan hecho cómplices del grave delito contra la personalidad interna del Estado cometido por los magistrados del Tribunal Electoral tras conformar dos asambleas con decenas de espurios en el "94 y "99, así como también que se hayan convertido en encubridores de los abusos de autoridad y extralimitación de funciones que descaradamente han gestado; sin embargo, no puedo comprender cómo en un país con miles de profesionales universitarios, instituciones de la sociedad civil con altas convicciones morales y personas como Ricardo Arias C. o Guillermo Endara, que se tildan afectos de la democracia y el estado de derecho, medie una abulia inaudita sobre el fraude legislativo y actitud, sea por acción u omisión, de ocultarlo e, inclusive, que algunos hayan recurrido a todo tipo de disimulos para mantener el debate sobre la trampa del residuo dentro del más bajo perfil.
Me ahorro de ocuparme en éste de la antidemocrática norma constitucional que establece el censo decenal como base para definir los escaños a elegir en el excesivo número de circuitos en lugar del censo electoral, desatino que en cada elección alejada por quinquenios del censo desprende la sub y sobre representación legislativa. En el presente me ocupo, fundamentado en los exactos comparativos aritméticos, del muy cuestionable manejo del padrón electoral de parte del Tribunal Electoral.
En 1999, miles de ciudadanos quedaron impedidos de ejercer el sufragio por no aparecer en el padrón electoral del corregimiento donde residen. Pese a que la absurda configuración de tan diminuta circunscripción dificulta el procesamiento eficaz y oportuno del padrón motivo de una movilidad poblacional que rebasa fácilmente su reducida geografía, la abismal inconsistencia que surge cuando cotejamos la aritmética electoral de 1999 con el censo 2000 no deja otra que cuestionar no sólo la eficacia sino la integridad del padrón que maneja el inepto Tribunal Electoral, veamos:
En el 8-1 (Arraiján) el censo 1990 arrojó 61 mil habitantes, mientras que 147 mil en el 2000; o sea que en 10 años sumó 86 mil personas, un aumento de 116%. En el 4-1 (David) el censo de 1990 señaló 102 mil habitantes, mientras que 122 mil en el 2000; o sea que en 10 años sumó 20 mil, un incremento de 19%. Por otra parte, el Padrón Electoral 1999 para Arraiján registró 69 mil electores, mientras que el de David 74 mil; o sea que pese a que Arraiján supera a David en 25 mil habitantes, el padrón 1999 para David supera en 5,320 electores al de Arraiján. Más aún, en el 8-7 (corregimientos de Curundú, Calidonia, Santa Ana, San Felipe y Chorrillo) el censo 1990 anotó 100 mil habitantes; mientras que 85 mil en el 2000; o sea que en 10 años decreció en 15 mil.
Sin embargo, pese a que Arraiján supera al (8-1 ) 8-7 en 62 mil personas, el Padrón Electoral de 1999 destaca que Arraiján apenas supera al 8-7 en 206 electores.
Podemos seguir haciendo comparativos aritméticos entre varios distritos con lo que seguiríamos demostrando las múltiples (e) y mayúsculas inconsistencias, éstas que indiscutiblemente muestran fuertes indicios que pudo haber manipulación o fallas inexcusables en el registro oportuno y preciso de electores; después de todo, el Tribunal Electoral dispone de los listados de adherentes y la informática facilita, en segundos, su contraste. ¡Por favor, sabios políticos del país, recurran a la asistencia de las escuelas de Matemática de nuestras universidades! eugeniomorice@yahoo.com
Me ahorro de ocuparme en éste de la antidemocrática norma constitucional que establece el censo decenal como base para definir los escaños a elegir en el excesivo número de circuitos en lugar del censo electoral, desatino que en cada elección alejada por quinquenios del censo desprende la sub y sobre representación legislativa. En el presente me ocupo, fundamentado en los exactos comparativos aritméticos, del muy cuestionable manejo del padrón electoral de parte del Tribunal Electoral.
En 1999, miles de ciudadanos quedaron impedidos de ejercer el sufragio por no aparecer en el padrón electoral del corregimiento donde residen. Pese a que la absurda configuración de tan diminuta circunscripción dificulta el procesamiento eficaz y oportuno del padrón motivo de una movilidad poblacional que rebasa fácilmente su reducida geografía, la abismal inconsistencia que surge cuando cotejamos la aritmética electoral de 1999 con el censo 2000 no deja otra que cuestionar no sólo la eficacia sino la integridad del padrón que maneja el inepto Tribunal Electoral, veamos:
En el 8-1 (Arraiján) el censo 1990 arrojó 61 mil habitantes, mientras que 147 mil en el 2000; o sea que en 10 años sumó 86 mil personas, un aumento de 116%. En el 4-1 (David) el censo de 1990 señaló 102 mil habitantes, mientras que 122 mil en el 2000; o sea que en 10 años sumó 20 mil, un incremento de 19%. Por otra parte, el Padrón Electoral 1999 para Arraiján registró 69 mil electores, mientras que el de David 74 mil; o sea que pese a que Arraiján supera a David en 25 mil habitantes, el padrón 1999 para David supera en 5,320 electores al de Arraiján. Más aún, en el 8-7 (corregimientos de Curundú, Calidonia, Santa Ana, San Felipe y Chorrillo) el censo 1990 anotó 100 mil habitantes; mientras que 85 mil en el 2000; o sea que en 10 años decreció en 15 mil.
Sin embargo, pese a que Arraiján supera al (8-1 ) 8-7 en 62 mil personas, el Padrón Electoral de 1999 destaca que Arraiján apenas supera al 8-7 en 206 electores.
Podemos seguir haciendo comparativos aritméticos entre varios distritos con lo que seguiríamos demostrando las múltiples (e) y mayúsculas inconsistencias, éstas que indiscutiblemente muestran fuertes indicios que pudo haber manipulación o fallas inexcusables en el registro oportuno y preciso de electores; después de todo, el Tribunal Electoral dispone de los listados de adherentes y la informática facilita, en segundos, su contraste. ¡Por favor, sabios políticos del país, recurran a la asistencia de las escuelas de Matemática de nuestras universidades! eugeniomorice@yahoo.com