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¡Cuidado con Darién!


Hace aproximadamente un año publiqué el artículo: "Hay que retaponear Darién", donde señalé los múltiples beneficios de la barrera selvática darienita nos había brindado a través de los años. Argumenté que esta barrera la debemos preservar y que la mejor manera de hacerlo era zonificando un amplio sector del área fronteriza como parque de protección a la ecología y la biodiversidad, con lo cual podríamos captar simpatías y ayuda internacional.
Los recientes acontecimientos en esta remota provincia han provocado una serie de reacciones por parte de los gobiernos de Panamá y Colombia que mucho me temo sean el comienzo del fin del llamado "Tapón del Darién".
Sin menoscabo de las buenas intenciones de ambos gobiernos, debemos tener presente que los intereses de Panamá y Colombia son diametralmente opuestos. Colombia, además de sus muchos problemas, es un país severamente sobrepoblado. Con una superficie que representa la novena parte del Canadá, Colombia tiene aproximadamente diez millones de habitantes más que el mencionado país. La presión migratoria en la frontera es de una sola vía, hacia Panamá. Esta situación no cambiará aunque milagrosamente termine la guerra de Colombia.
Es imposible asegurar una frontera en una zona como Darién; no lo ha podido hacer Estados Unidos con su frontera mexicana, a pesar de que la misma no puede ser más despejada. Tratar de encontrar una solución militar a este problema será tan inútil como costoso; Colombia lleva más 40 años tratándolo. El único camino que nos queda para evitar las funestas incursiones de elementos indeseables, es erradicar de nuestro territorio fronterizo inmediato, todo aquello que pueda ser de interés o utilidad, inclusive la presencia humana para cualquier grupo foráneo.
Ante los hechos suscitados en la región darienita y con el ánimo de ilustrar a los lectores por su relevancia, reproduzco el artículo que mencioné a inicios de este escrito, "Hay que retaponear Darién":
" El llamado "tapón del Darién", esa maravillosa barrera vegetal de inmensa riqueza biológica con la que la naturaleza tan generosamente nos ha dotado, ha sido un celoso guardián, que a través de los años, nos ha protegido de los endémicos problemas de nuestra hermana República de Colombia. Este guardián, a veces menospreciado y constantemente debilitado por la deforestación, la colonización y el mal llamado progreso, nos ha prestado invaluables servicios a través de nuestra existencia.
¿De cuánta violencia intestina colombiana nos ha librado nuestro celoso guardián? ¿Qué suerte hubiera corrido nuestro movimiento independentista, si los ejércitos de Colombia hubieran tenido paso expedito a través de Darién? ¿Cómo hubiéramos podido contener el bandolerismo que, eventualmente, ha desembocado en una guerra fratricida en Colombia? ¿Qué habría pasado con nuestra ganadería, si la fiebre aftosa hubiera tenido también paso franco por nuestra frontera darienita? ¿Y qué del contrabando, del tráfico de drogas y de indocumentados, sin la ayuda de nuestro eficiente guardián?
El desafortunado incidente del caserío de Nazaret, del cual todavía sabemos poco, ha venido ahora a exaltar nuestras pasiones y a nublar nuestro entendimiento. En las actuales circunstancias, usar lenguaje belicoso, amenazar con incurrir en gastos millonarios en armamentos y cuarteles, es un error garrafal y nos sitúa en el campo que dominan nuestros atacantes. Invocar la protección del presidente Pastrana no deja de ser un chiste cruel que poco positivo nos aportará. Pretende sellar nuestra frontera selvática contra cualquier incursión foránea, es un ejercicio tan costoso como inútil, considerando que la nación más rica y poderosa del mundo (EU) no puede controlar su frontera con México, a pesar que ésta corre a lo largo de una zona accesible y totalmente despejada.
Debemos tener conciencia de que el gobierno colombiano ejerce presión para que nuestra zona fronteriza se "abra" y se integre a la región, en otras palabras, que se comience a destaponar Darién. Unirse por tierra a Panamá y por ende, a Centroamérica y el Norte, ha sido una legítima aspiración de Colombia. De allí las exhortaciones de eminentes colombianos al general Torrijos para que llevara la carretera Interamericana hasta la frontera colombiana. Panamá es la válvula de escape para Colombia que, proporciones guardadas, es EU para México. Puede ser que en un futuro lejano esta situación cambie, pero, definitivamente, éste no es el momento para buscar una mayor integración a Colombia.
Lo que Panamá debe hacer es poner la mayor distancia posible entre nosotros y el conflicto colombiano, y declarar una amplia zona de nuestra frontera darienita "patrimonio de la humanidad", creando un gran parque internacional dedicado a la protección de la ecología y la biodiversidad.
Para lograr este proyecto, se relocalizarían los paupérrimos caseríos de la vecindad, cuidando de mejorar la calidad de vida de sus habitantes y agrupándolos en las comunidades funcionales y productivas. Como parte adicional, se desmantelaría todo aquello que pudiera tener utilidad para la guerrilla y se prohibiría toda actividad comercial, agrícola y forestal.
Finalmente, dejaríamos que nuestro voraz bosque tropical reclame y recubra con su verde manto, todo lo que en un mal momento le fue robado. El costo de todo esto sería irrisorio comparado con lo que costaría la carrera armamentista que se está proponiendo. Este altruista plan, bien pensado y bien llevado, le haría un gran bien a la maltrecha imagen de nuestro país, y hasta es posible que tengamos apoyo internacional para realizarlo".
Y es que, según explicó, para la ley penal, tanto de adultos como de adolescentes, el arrepentimiento involucra una manifestación de reparación o indemnización por las secuelas del hecho. "Ni siquiera una aspirina para aliviar el dolor en el cuerpo de Kathia Guerra por parte de ellos".


El abogado añadió que está presentando acusación enérgica ante la Fiscalía de Menores y se está solicitando la aplicación de más medidas coercitivas. "Kathia es una mujer universitaria que estaba luchando por abrirse un camino en la vida y ganarse un título, pertenece a una familia humilde, pero a pesar de ello no ven en lo acontecido una manera para obtener una retribución económica", señaló Guerra.
Al consultarle sobre la condición impuesta por la Fiscalía a la menor involucrada, el abogado respondió que se le aplicó una medida cautelar de no salida del país, no obstante, mencionó algunas otras aplicables según la ley: cambio de residencia, presentación periódica ante las autoridades correspondientes, no visitar bares o discotecas y hasta detención provisional.
Por su parte, Manuel Cupas Fernández, presidente del Comité Panameño por los Derechos Humanos, se mostró comedido pero interesado en este tema que ha ocupado la opinión pública en los últimos días.
A su parecer, en materia de derechos "lo fundamental es la pérdida de una vida producto de la irresponsabilidad de una persona, partiendo del hecho de que sea imprudencia en el manejo", aclarando inmediatamente "si ese fuera el caso".
Aprovechó en tanto para destacar que es prioritario establecer si se violentó la realidad del hecho en sí y además determinar la responsabilidad de los padres, "quienes debieron haberse reportado de inmediato ante la Policía, pues lo más delicado es que el que cometa una falta se dé a la fuga". Mientras tanto, el arzobispo José Dimas Cedeño prefirió no dar entrevistas sobre el tema.
Si bien sabemos, por boca de Pérez Roque, que estas llamadas eran para determinar la presencia de Posada Carriles en Panamá, no hemos podido determinar cuál era la intención de citarlo en el Hotel Las Vegas. Lo cierto es que la estrategia de cambiar el carro rojo que usaba Luis, y que representaba un "bombillo rojo" para los kijoteros, manejado por José Hurtado, por el vehículo blanco que alquilé después, logró que por cierto tiempo burlásemos la estrecha vigilancia de que éramos objeto luego de la visita de "Emilio" en San Salvador, a fines de junio de 2000, fecha en la que comienza a tenderse la trampa castrista.

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