Cuidado con el "lavado"
Este diario publicaba por estos días que tras la detención en Panamá del colombiano José Nelson Urrego, apresado bajo sospecha de lavado de dinero, "muchas autoridades locales han salido a defender la actuación de sus instituciones". Agregaba la noticia que inclusive el representante de la Superintendencia de Bancos, Olegario Barrelier, decía también "...en Panamá se lava dinero -y agregaba-, a pesar de los controles existentes". Este es el centro de un doloroso debate mundial sobre la capacidad de los narcolavadores para burlar los controles institucionales, tanto en Panamá como en otros países, y se preguntan todos cómo evitar la "narco-dependencia" de nuestras economías.
La sociedad panameña se hace estas preguntas cuando los noticieros muestran a la opinión pública el desparpajo en que vivían estas personas, y que han estado penetrando el territorio nacional sin mayores obstáculos, y que de manera descarada no han ocultado la riqueza inexplicada de muchas de sus posesiones. ¿No lo vieron acaso las autoridades? ¿Cómo es posible que una isla -Chapera- pueda venderse tantas veces en tan poco tiempo?
Muchas de estas interrogantes se hacen todos cuando hemos visto la casa, la isla donde vivía Urrego y las demás propiedades que se le adjudican. Lo mismo ocurrió con el colombiano Rayo Montaño. Y detrás de ellos se mueve el tráfico de influencias e innumerables delitos entre una cadena humana de personas que han "tolerado" que los narcolavadores penetren el tejido de la sociedad panameña. Sólo es cuestión de tiempo para que estas cosas deriven hacia la extrema violencia y la corrupción política y social en todos los niveles.
La noticia de Urrego, sin duda, ha hecho ruido. Pero no olvidemos que el alza prohibitiva de precios al consumo está siendo afectada por los "cárteles", lo que podría traducirse en una recesión en los sectores de la economía nacional impulsada por el lavado de dinero. No hay que jugar con fuego, y mucho menos ser tolerante con estos hechos.