Cuidado con los vendedores de pescado diariamente las diferentes barriadas de la ciudad capital.
"Pargo Blanco y Cojinúa a 60 (centésimos) y filete de Corvina y camarones a 1.20 (balboas)", pregona un hombre de unos 40 años a las 9:30 a.m., en una barriada ubicada en la vía Tocumen.
Las señoras Carmen e Isabel salieron de sus casas a comprarle. Ellas dijeron que por lo menos tres veces a la semana le compran al señor Carlos (Mejía) pescado, porque es un producto más sano y mucho más barato que la carne y el pollo.
La camioneta que manejaba un joven estaba bastante limpia, y a la vista habían dos carnets expedidos por la Dirección Metropolitana de Salud.
El vendedor que dijo tener 20 años en el negocio aseguró que para él es muy importante mantener el vehículo limpio, porque transportar pescado y mariscos es algo delicado. Además, esto es lo que sostiene a mi familia y no puedo jugar con el pan de ellos y la salud de mis clientes, agregó.
Sin embargo, no todos los vendedores de pescado piensan como este señor.
El director metropolitano de salud, Carlos Rodríguez señaló que hay personas sin escrúpulos que visitan las barriadas o ponen un puesto en algún lugar y no cumplen con las reglas sanitarias.
Explicó que todo vendedor de este tipo debe tener dos permisos, uno, como manipulador de alimentos, y otro, que garantice que el vehículo que usa fue inspeccionado por las autoridades de salud.
Los carros o camionetas deben estar adaptados para transportar los pescados. Aclaró que solamente pueden vender pescado y no deben llevar carnes ni puerco. Los pescados deben estar en neveras o coolers con bloques de hielo para que se conserven bien, expresó el doctor.
Agregó que el vehículo debe estar completamente limpio porque no se puede jugar con la salud de la gente.
El que las personas humildes salgan a las calles a ganarse la vida honradamente no significa que puedan hacer cosas que atente contra los demás, como sería el llevar estos productos en forma inadecuada, manifestó Rodríguez.
Aceptó que no pueden hacer los operativos necesarios para captar a las personas que incumplen las normas de salud, ya que es difícil localizar a estos vendedores que se trasladan por varios lugares con tan pocos inspectores.
Por esto pidió a la comunidad que le compra a los vendedores ambulantes que no lo hagan si no ven los dos carnets (uno verde y otro blanco) o si observan que el vehículo no está limpio y en buen estado.
También deben denunciar el caso al centro de salud más cercano para que se les imponga la multa estipulada que va hasta 100 balboas, si es la Dirección Metropolitana de Salud la que sanciona, o hasta 1,000 balboas si es la Dirección Nacional de Salud la que impone la multa.
Sobre las carnicerías ambulantes que el Instituto de Mercadeo Agropecuario (IMA) pretende establecer el otro año en 28 corregimientos, expresó que los veterinarios del Ministerio de Desarrollo Agropecuario (DIMA) serán los encargados de inspeccionar las mismas.
No obstante, señaló que es necesario que consulten esta idea con el Ministerio de Salud, para que todo se haga debidamente en beneficio de la población.
Las señoras Carmen e Isabel salieron de sus casas a comprarle. Ellas dijeron que por lo menos tres veces a la semana le compran al señor Carlos (Mejía) pescado, porque es un producto más sano y mucho más barato que la carne y el pollo.
La camioneta que manejaba un joven estaba bastante limpia, y a la vista habían dos carnets expedidos por la Dirección Metropolitana de Salud.
El vendedor que dijo tener 20 años en el negocio aseguró que para él es muy importante mantener el vehículo limpio, porque transportar pescado y mariscos es algo delicado. Además, esto es lo que sostiene a mi familia y no puedo jugar con el pan de ellos y la salud de mis clientes, agregó.
Sin embargo, no todos los vendedores de pescado piensan como este señor.
El director metropolitano de salud, Carlos Rodríguez señaló que hay personas sin escrúpulos que visitan las barriadas o ponen un puesto en algún lugar y no cumplen con las reglas sanitarias.
Explicó que todo vendedor de este tipo debe tener dos permisos, uno, como manipulador de alimentos, y otro, que garantice que el vehículo que usa fue inspeccionado por las autoridades de salud.
Los carros o camionetas deben estar adaptados para transportar los pescados. Aclaró que solamente pueden vender pescado y no deben llevar carnes ni puerco. Los pescados deben estar en neveras o coolers con bloques de hielo para que se conserven bien, expresó el doctor.
Agregó que el vehículo debe estar completamente limpio porque no se puede jugar con la salud de la gente.
El que las personas humildes salgan a las calles a ganarse la vida honradamente no significa que puedan hacer cosas que atente contra los demás, como sería el llevar estos productos en forma inadecuada, manifestó Rodríguez.
Aceptó que no pueden hacer los operativos necesarios para captar a las personas que incumplen las normas de salud, ya que es difícil localizar a estos vendedores que se trasladan por varios lugares con tan pocos inspectores.
Por esto pidió a la comunidad que le compra a los vendedores ambulantes que no lo hagan si no ven los dos carnets (uno verde y otro blanco) o si observan que el vehículo no está limpio y en buen estado.
También deben denunciar el caso al centro de salud más cercano para que se les imponga la multa estipulada que va hasta 100 balboas, si es la Dirección Metropolitana de Salud la que sanciona, o hasta 1,000 balboas si es la Dirección Nacional de Salud la que impone la multa.
Sobre las carnicerías ambulantes que el Instituto de Mercadeo Agropecuario (IMA) pretende establecer el otro año en 28 corregimientos, expresó que los veterinarios del Ministerio de Desarrollo Agropecuario (DIMA) serán los encargados de inspeccionar las mismas.
No obstante, señaló que es necesario que consulten esta idea con el Ministerio de Salud, para que todo se haga debidamente en beneficio de la población.