Cuidado de la fauna canalera
Los capitalinos tenemos el privilegio de contar con un inmenso reservorio de flora y fauna silvestre en media ciudad. Se trata del Parque Natural Metropolitano, una regia muestra de bosque lluvioso al alcance de la mano de propios y visitantes.
Puede que no lo apreciemos, pero es único en su especie, por su cercanía a áreas urbanas, variedad y riqueza. No obstante, su presencia entraña una responsabilidad para los residentes de la ciudad y para quienes trabajan y circulan por ella. Hay que cuidarla de taladores, cazadores y de agentes contaminantes, con nosotros a la cabeza.
No podemos seguir arrojando basura aquí y allá, incluyendo bolsas plásticas, latas y botellas. ¿Que no podemos? ¿Y cómo sí podíamos cuando los norteamericanos ocupaban esas áreas? Obviamente, la diferencia está en la falta de autoridad. Cuando multen a uno y los demás lo sepan, se acaba el relajo.
Otro aspecto del mismo tema es la fauna. Es inevitable que, compartiendo el mismo espacio vital, interactuemos con los animales, incluyendo las vías que atraviesan el parque en forma creciente. Es penoso ver cómo yacen animalitos arrollados por automóviles tirados a orillas o en plena carretera.
Los accidentes son inevitables; es cierto, pero pese a ello, podemos ayudar siendo más precavidos al transitar por las vías del parque. Disminuir la velocidad es lo primero, y ser pacientes para aguardar el paso de algún mono perezoso; sería un gran aporte que, si todos lo imitamos, se multiplicaría en beneficio de quienes nos sucedan, a más del atractivo turístico que es patrimonio de todos y que poco o nada nos cuesta.