Cuidando la democracia
Aunque todavía falten algunos días para el 9 de junio, día en que se fundó la Cruzada Civilista, he querido dejar algunas reflexiones para recordar. A veces pienso que en Panamá tenemos una memoria corta y eso es peligroso, porque cuando queramos escribir nuestra historia, no encontraremos quien nos la cuente.
Fue un 7 de junio el día en que Roberto Díaz Herrera decidió divulgar algunas intimidades del gobierno militar y que levantó el ánimo de los panameños para iniciar la lucha contra la dictadura. Fue esa noche cuando quiso revelarle a Wiston Spadafora los secretos sobre la muerte de su hermano; allí amanecimos y, desde ese día se alborotó parte del pueblo. El 9 de junio se reunieron dirigentes de diferentes gremios y agrupaciones para fundar lo que se llamó Cruzada Civilista.
Tal vez muchos han olvidado el valor de esta organización y lo que significó en el final de la dictadura. Los médicos y educadores que habíamos liderizado CO.CI.NA. hacía tres años, le permitimos a los gremios empresariales que empezaran ellos el movimiento con Roberto Brenes, Yeyito Barría y Gilbert Mallol a la cabeza. Lo que se vivió durante dos años fue interesante ya que sentaron las bases para la lucha civilista que al final involucró a todo el pueblo y que motivó al Gobierno de Estados Unidos a invadir nuestro país para deshacer la dictadura y lo que oliera a militar.
Nos expusimos mucho. Quiero decirles que unos días más tarde yo ingresé en representación de los médicos y puedo contar mucho de lo que todavía recuerdo. Hubo luchas internas y decisiones difíciles porque la mayoría de los que estaban allí no eran políticos. Por esto, cuando los partidos nos propusieron conversar con ellos, me pareció correcto ya que tumbar un gobierno es un acto político más que cívico y no se podía excluir de las conversaciones a esas agrupaciones. Yo traía la experiencia de CO.CI.NA. que, si sus otros dirigentes hubieran permitido que entraran los políticos, tal vez el movimiento hubiera sido diferente. Pero, ellos querían mantenerlos al margen de todo y la inexperiencia (y el protagonismo de algunos), nos llevó al fracaso del grupo, no así del objetivo del movimiento.
Todavía recuerdo con cariño nuestras luchas, las claves para citarnos en algún lugar, creyendo que era secreto y nos tenían fichados. Una noche nos reunimos en un apartamento desocupado que nos prestaron y que no tenía ni luz. Caía un aguacero de esos de invierno y una amiga me dejó allí. Sentados en el suelo hicimos la reunión y tomamos determinaciones. En fin, algún día escribiré mis experiencias con nombres y hechos para que quede como base para la historia, porque ahora no me da el espacio.
Finalmente alcanzamos la llamada democracia y se juramentó el gobierno que había ganado las elecciones en una forma no vista en Panamá. Sólo tenemos tres períodos de gobiernos electos y, desde luego, nuestra democracia todavía es débil. Pero tenemos que trabajar con la mente para fortalecerla. Si pensamos en la democracia como algo positivo, ésta durará; si pensamos en golpes de estado, perderemos lo ganado y a mí no me agarran otra vez en la calle sino es para defender la democracia.
Si algunos consideran que la Sra. Moscoso no está gobernando como los panameños quieren, lo siento; ella fue electa y se le dio un mandato presidencial para gobernar cinco años, pues allí debe quedarse a menos que suceda algo demasiado especial. Hablar de suplantar a la Presidenta me parece irresponsable y propio de personas que piensan con desorden e indisciplina... y así viven, así fracasan. Eso es la democracia: aguantarnos por un período presidencial a quien elegimos aunque no hayamos votado por esa persona. La democracia nos da el privilegio de rectificar errores y cambiar los gobernantes por los que creamos que son mejores. Me preocupa que hablen de golpes de estado a esta altura, cuando ni siquiera llevamos un año de gobierno. Pensemos bien lo que decimos porque hay que hacerlo con responsabilidad.
Fue un 7 de junio el día en que Roberto Díaz Herrera decidió divulgar algunas intimidades del gobierno militar y que levantó el ánimo de los panameños para iniciar la lucha contra la dictadura. Fue esa noche cuando quiso revelarle a Wiston Spadafora los secretos sobre la muerte de su hermano; allí amanecimos y, desde ese día se alborotó parte del pueblo. El 9 de junio se reunieron dirigentes de diferentes gremios y agrupaciones para fundar lo que se llamó Cruzada Civilista.
Tal vez muchos han olvidado el valor de esta organización y lo que significó en el final de la dictadura. Los médicos y educadores que habíamos liderizado CO.CI.NA. hacía tres años, le permitimos a los gremios empresariales que empezaran ellos el movimiento con Roberto Brenes, Yeyito Barría y Gilbert Mallol a la cabeza. Lo que se vivió durante dos años fue interesante ya que sentaron las bases para la lucha civilista que al final involucró a todo el pueblo y que motivó al Gobierno de Estados Unidos a invadir nuestro país para deshacer la dictadura y lo que oliera a militar.
Nos expusimos mucho. Quiero decirles que unos días más tarde yo ingresé en representación de los médicos y puedo contar mucho de lo que todavía recuerdo. Hubo luchas internas y decisiones difíciles porque la mayoría de los que estaban allí no eran políticos. Por esto, cuando los partidos nos propusieron conversar con ellos, me pareció correcto ya que tumbar un gobierno es un acto político más que cívico y no se podía excluir de las conversaciones a esas agrupaciones. Yo traía la experiencia de CO.CI.NA. que, si sus otros dirigentes hubieran permitido que entraran los políticos, tal vez el movimiento hubiera sido diferente. Pero, ellos querían mantenerlos al margen de todo y la inexperiencia (y el protagonismo de algunos), nos llevó al fracaso del grupo, no así del objetivo del movimiento.
Todavía recuerdo con cariño nuestras luchas, las claves para citarnos en algún lugar, creyendo que era secreto y nos tenían fichados. Una noche nos reunimos en un apartamento desocupado que nos prestaron y que no tenía ni luz. Caía un aguacero de esos de invierno y una amiga me dejó allí. Sentados en el suelo hicimos la reunión y tomamos determinaciones. En fin, algún día escribiré mis experiencias con nombres y hechos para que quede como base para la historia, porque ahora no me da el espacio.
Finalmente alcanzamos la llamada democracia y se juramentó el gobierno que había ganado las elecciones en una forma no vista en Panamá. Sólo tenemos tres períodos de gobiernos electos y, desde luego, nuestra democracia todavía es débil. Pero tenemos que trabajar con la mente para fortalecerla. Si pensamos en la democracia como algo positivo, ésta durará; si pensamos en golpes de estado, perderemos lo ganado y a mí no me agarran otra vez en la calle sino es para defender la democracia.
Si algunos consideran que la Sra. Moscoso no está gobernando como los panameños quieren, lo siento; ella fue electa y se le dio un mandato presidencial para gobernar cinco años, pues allí debe quedarse a menos que suceda algo demasiado especial. Hablar de suplantar a la Presidenta me parece irresponsable y propio de personas que piensan con desorden e indisciplina... y así viven, así fracasan. Eso es la democracia: aguantarnos por un período presidencial a quien elegimos aunque no hayamos votado por esa persona. La democracia nos da el privilegio de rectificar errores y cambiar los gobernantes por los que creamos que son mejores. Me preocupa que hablen de golpes de estado a esta altura, cuando ni siquiera llevamos un año de gobierno. Pensemos bien lo que decimos porque hay que hacerlo con responsabilidad.