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¿Cultivando la Anarquía?


La actitud desafiante y hostil de una reducida asociación de jóvenes "vestidos de estudiantes" llevando a cabo alteraciones del orden público, destrucción de la propiedad del Estado, actos de pillaje y vandalismo, ponen en escena otro capítulo de la realista "Crónica de una muerte anunciada", esta vez, ante la mirada estupefacta de la ciudadanía que aún no alcanza a descifrar el móvil de las reprensibles acciones, pero que ha simple vista percibe el dolo, la glorificación, el elogio y la solidaridad entre los protagonistas principales de una obra gestada en la falta de carácter, promovida por la apatía y auspiciada por la mano temblorosa e impasible de nuestras autoridades.

Hace poco las primeras planas de los medios de comunicación hicieron eco de la barbarie perpetrada contra las infraestructuras, mobiliarios y equipos en una de nuestras máxime casas de estudio, a manos de quienes, paradójicamente, reclamaban reivindicaciones de carácter "académicas y logísticas". Sin embargo, más sorprendente fueron las declaraciones del premier de la cartera educativa otorgando indulgencia para quienes, al margen de la ley, desafiaron la autoridad, apostaron al caos y salieron airosos dejando una estela de impunidad y enviando un mensaje distorsionado a todo un país que vio la estimulación indirecta de acciones delictivas, precisamente por parte de quienes regentan nuestra educación. Señor Ministro, su actuar no sólo antepone el poder al sano juicio, la equidad y la promoción ejemplar de valores cívicos y morales; van más allá y alienta una forma violenta de lucha, mediante la cual se persigue la destrucción del orden establecido o la creación de un clima de temor e inseguridad. ¿Cómo se llama esto?

La reciente acometida de este grupo de vándalos autodenominados "Frente Artesano Terrorista", no es más que la materialización del desdén y la anarquía en que se agita un gobierno que persiste en conducir un país entre coyunturas y aprietos; so pesando en cada movida el costo y la incidencia política que ésta pueda acarrear a su imagen; un gobierno invadido por la pasividad provechosa y conveniente, que parece detenido en el tiempo, en el espacio y en la difícil situación social que atravesamos, la cual amenaza con socavar las condiciones esenciales para la coexistencia en armonía de un Estado de Derecho, donde equidad, tolerancia y respeto deben confluir a fin de garantizar la estabilidad y el desarrollo de una nación civilizada.

101 años de Panamá América

 
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