default

Cultura del juez independiente


Son positivas las palabras del nuevo Presidente de la Corte Suprema de Justicia de Panamá, Licdo. Harley James Mitchell Dale quien, en el discurso que pronunciara en virtud de la toma de posesión del cargo como nuevo rector del Órgano Judicial panameño, en auténtica dictación de una cátedra de Ciencia Política y Teoría del Estado, advirtió que el Organo Judicial tiene una naturaleza popular que de modo indirecto echa sus raíces en la soberanía del Estado y en preceptos constitucionales que dan fe de que el ?poder público emana del pueblo?. Que si el Órgano Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial, según el precepto de Monstesquieu, programan un equilibrio en el ejercicio de sus funciones, es menester que el concepto de justicia popular adquiera una connotación relevante o preponderante. Tomo sus palabras, las hago mía, para formular la siguiente hipótesis: El pueblo panameño no está contento con sus operadores de justicia. Por ello, no comparto el definitivista criterio de quienes piensan que la crisis del sistema judicial se resuelve solamente pensando en más presupuesto para el Órgano Judicial. La cuestión no gira únicamente en torno al dinero.

Fidedignos creyentes del antropocentrismo filosófico y del subjetivismo como postura igualmente filosófica que hace trascender al hombre o al ser sobre el objeto, considero que la cuestión referida a la justicia patria amerita una seria y objetiva lectura de los componentes subjetivos o personales, básicamente en dos direcciones: Por un lado, debemos atender a la justicia que debe tener como destinatarios primarios a los sectores populares y , por el otro, atender a los que dispensan o expiden las sentencias en los tribunales, ellos son los jueces.

No en vano se ha acuñado la expresión de que "no hay justicia para el hijo de la cocinera" y que "aún existe y persiste cierto síndrome de corrupción en la justicia". Si la cuestión es así, es imprescindible un lavado del personal, del funcionariado judicial y del Ministerio Público, dejando a los buenos y excluyendo a los malos. Y por favor, que no se nos diga que "presentemos pruebas de corrupción o que digamos nombres". Esto haría de la cuestión essendi una cuestión superficial y con ello se eludirían responsabilidades que deben ser tomadas para encarar los serios problemas de nuestra justicia. ¿Cómo es posible que en los pasillos tribunalicios y en los coloquios abogadiles y no abogadiles se menciones nombres de jueces "coimeros", "venales", "mercaderes de autos y de sentencias" y simple y sencillamente no pase nada?; ¿cómo es posible que hayan funcionarios que tienen un doble sueldo: el oficial y el que les dispensan los favorecidos de sus favores judiciales?. Hace falta que asimilemos la cultura del juez y del fiscal independiente y objetivo.

silguemo@hotmail.com

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América