default

Cultura exportadora


Panamá continúa haciendo un gran esfuerzo por aumentar sus exportaciones. No hay otro camino que nos pueda sacar de la precaria situación económica en que nos encontramos y nos conduzca hacia un desarrollo; especialmente si se trata de exportaciones de bienes en sectores como la industria y la agricultura. En estos casos además del ingreso de divisas al país estamos contribuyendo a su justa distribución mediante la generación de empleo productivo.
Sin embargo, este camino no es fácil. Hay que vencer una cultura que ha sido alimentada por mucho tiempo, durante el cual solamente se pensaba en el pequeño mercado local que podía ser satisfecho sin mucho esfuerzo para alcanzar la calidad requerida, y sin mucha preocupación por los precios debido a que las fronteras estaban protegidas con altos aranceles de importación.
Ahora debemos promover una cultura exportadora, que supone entre otras cosas el aprovechamiento de la más moderna tecnología, la implementación de procesos productivos eficaces, la capacitación del recurso humano, la investigación de mercados y la aplicación de sistemas que garanticen la calidad del producto al precio más bajo. Esto supone empresas con valores de constancia, responsabilidad, disciplina, dinamismo, seriedad, creatividad, innovación y otros que resulta difícil desarrollar en el país de la noche a la mañana.
El cambio no involucra solamente a la empresa, también debe ocurrir en las estructuras de gobierno. Hoy en día no solamente se habla de empresas sino también de países competitivos. La burocracia administrativa en el sector público debe agilizar sus trámites, las tarifas de energía deben ser competitivas, las vías de transporte deben ser frecuentes y eficientes, las representaciones diplomáticas deben actuar también como representantes comerciales, y en general las autoridades deben velar por la seguridad jurídica, actuar con honestidad y defender al interés nacional por desarrollar económicamente al país.
La comunidad por su parte debe sustentar una visión de empresa necesaria como generadora de empleo. Muchos líderes sociales que todavía piensan en el pasado, continúan expresando un desprecio hacia la actividad empresarial como si fuera la creadora del problema social moderno en lugar de verla como su alternativa de solución. Esta visión miope ha creado un ambiente desfavorable a la inversión y por tanto agudizado el desempleo y la pobreza.
A pesar que durante el primer semestre de este año las cifras revelan una disminución de la actividad exportadora, la tendencia en los últimos cuatro años ha sido de un crecimiento sostenido, lo que mantiene la esperanza de lograr un despegue que nos coloque en camino hacia mejores días para todos. Por eso tenemos que redoblar los esfuerzos para fortalecer a los exportadores actuales y para encontrar nuevas alternativas de exportación aprovechando nuestros recursos en la generación de empleo y en la creación de la riqueza que tanto necesitamos.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América