Cultura y tradición
El pueblo de San José de Las Tablas fue hace poco el magnífico escenario del Concurso Nacional de La Pollera, donde los actores principales del encuentro cultural fueron decenas de bellas empolleradas que hicieron alarde de amor a las costumbres y tradiciones de la patria.
El certamen tuvo lugar en las provincias centrales, pues es allí -más que en ningún otro sitio- donde uno de los trajes típicos es poderoso distintivo cultural de Panamá, gracias a que las autoridades locales y su pueblo han sostenido su importancia frente a otras formas de expresión artística.
Sin embargo, ¿por qué fue tan poca la publicidad y tan escaso el interés general del público ante un certamen de esta categoría? La respuesta resulta inexplicable debido a que en Panamá es tan estrecha la oferta cultural que, cuando hay una que destaca, nos preguntamos siempre las razones de la indiferencia generalizada que se observa.
Para algunos medios, las causas suelen ser muchas; pero, a excepción de SERTV que transmitió en directo el concurso, uno de los argumentos más recurridos por los promotores artísticos apunta a que tanto dirigentes y dirigidos, según las estadísticas de los rating nacionales, prefieren las frivolidades de otros espectáculos, antes que las complejidades de la cultura nacional y universal. En pocas palabras, la cultura no vende.
Conocer nuestras tradiciones culturales asistiendo a las fiestas populares, admirando los trajes típicos, visitando los museos, escuchando la música y probando la gastronomía nacional, no está entre las aficiones de los panameños, por lo que corremos el riesgo de que desaparezca la memoria nacional. A los medios de comunicación, y al Estado en general, nos toca apostar por nuestra identidad.