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Cumbre G-20: urgencia mundial


La Cumbre del G-20 ha comenzado bajo la fuerte presión del tiempo. Hay documentos de inteligencia que prueban que entre los líderes de las naciones, desarrolladas o no, existe el convencimiento que el tema de la crisis a escala mundial ha sido identificado como la principal amenaza a la seguridad nacional de los Estados. Es decir, se trata ya no sólo de una cuestión económica, sino también política y social que, de no encontrar en esta cumbre fórmulas viables a corto plazo para frenar el derrumbe del sistema, podría acelerarse aún más la brutal explosión del desempleo mundial, que podría traducirse en previsibles disturbios callejeros.

El mandatario estadounidense, Barack Obama, admitió a su colega inglés y anfitrión de la Cumbre, Gordon Brown, que hay que tomar decisiones “juntos” y con el “mayor sentido de urgencia”. No obstante, hay fuertes diferencias entre lo que algunos analistas han denominado el “eje anglosajón” y las ópticas del resto de los europeos, lideradas por las posiciones del presidente francés Nicolás Sarkozy y la canciller alemana Ángela Merkel, que abogan por mucho más controles y regulaciones al actual sistema financiero que los que proponen Obama y Brown.

En el centro de la disputa están los órganos de control para modificar o “eliminar” los llamados paraísos fiscales, un tema en el que Panamá surge, pues se halla incluida en la lista de naciones bajo esta polémica. Hasta ahora los sectores nacionales ligados al sistema financiero panameño han sabido “capear” el temporal. La pregunta es: ¿Resistirán?

Mientras las horas críticas para la economía del mundo se acercan, de esta Cumbre del G-20 se espera mucho más que promesas y débiles compromisos para reanimar las golpeadas economías del planeta.

101 años de Panamá América

 
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