Cumbre sobre cambio climático
Del lunes 7 hasta el viernes 18 de diciembre se efectuará en Copenhague, Dinamarca, la XV Conferencia Internacional Sobre el Cambio Climático, comúnmente llamada como la Cumbre de Copenhague.
A pesar de tratarse de la décimo quinta versión, esta reunión de jefes de estado y gobierno, ong’s y organismos interinstitucionales, se reviste de especial importancia toda vez que tiene como fin, preparar los próximos objetivos que reemplazarán a los acordados en el Protocolo de Kyoto –de paso jamás plenamente consensuados o acogidos-, cuya fecha de expiración está en un no muy lejano año 2012.
A diferencia de versiones anteriores, en esta ocasión el presidente de EEUU sí acudirá al encuentro y ello ha dado a la comunidad internacional cierto grado de esperanza, toda vez que se espera que la política del cambio del presidente Barak Obama, alcance también el tema ecológico y se adopten en la nación americana medidas concretas para contribuir a la contención del calentamiento global. La naturaleza ha manifestado su descontento con el calentamiento global producto del incremento en casi un 100% -solamente en los últimos 100 años- de los gases (como CO2 y vapor de agua) que provocan el efecto invernadero. Las devastadoras secuelas son diarias y perjudican primordialmente a la población más vulnerable en los países poco desarrollados.
El cambio climático, la pobreza y la seguridad alimentaria son tres problemas que pueden y deben enfrentarse con una misma estrategia, que no es otra que modificando las actividades productivas hacia prácticas que procuren el uso racional y responsable de los recursos naturales, disminuyendo a su vez el uso de energías de origen fósil y en su lugar incrementar los esfuerzos en la recuperación de los recursos degradados.
La lista de prácticas que la población puede implementar para reducir las emisiones de gases causantes del efecto invernadero es tan larga como sencilla y es que éstas van desde no utilizar aerosoles, hasta caminar más y usar menos el auto, pasando por reutilizar, reciclar y reducir en general el consumo de energía, sin que esto se traduzca en una disminución de la calidad de vida de las familias.
En Panamá, como en el resto del planeta, el cambio climático está haciendo de las suyas, cada vez es más difícil producir alimentos y con ello se perpetúa la pobreza. Todavía estamos a tiempo para mitigar y revertir estos efectos, pero para ello hace falta más voluntad, determinación y sobre todo acción. Hoy en el día mundial de la conservación haz tu contribución: reflexiona y actúa.
*Corredor Biológico Mesoamericano del Atlántico Panameño.