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Curundú


Hace bastantes años

La prueba final fue insertarse sin dinero ni referencias por varios días en una barriada o campo, y lograr sobrevivir realizando un diagnóstico socioeconómico del lugar y de las organizaciones o grupos que allí trabajaban.

El grupo de tres personas del que formaba parte estaba constituido por dos interioranos y yo, que venía de Colón.

La experiencia fue extraordinaria, pues logramos el propósito, y nos permitió vivir intensamente la realidad de esa barriada bruja.

Regresé muchas veces por mi cuenta e intenté apoyar en lo posible el proceso comunitario a través de la educación popular, el sociodrama y el teatro de títeres. Esa realidad inspiró la obra teatral "Viaje a la Salvación y otros Países", Premio Ricardo Miró que fue representada en el mismo Curundú por el grupo teatral del Colegio Artes y Oficios.

Curundú me marcó y fue parte importante de mi compromiso, pues esa barriada azotada por el fuego y el agua y a pocas cuadras de la Avenida Central, fue como un barómetro social que me permitió visualizar mejor que los análisis académicos como la realidad de la pobreza urbana permanecían y expresaban las profunda desigualdad social en la vivimos.

Hace unas semanas se presentó un documental de cineastas panameños intitulado "Curundú", que me permitió reencontrarme en otro plano con la realidad de ese barrio.

La realización cinematográfica presentada por primera vez en el Teatro Guild en Ancón cuenta la historial de Kenneth, un fotógrafo callejero curundueño, que posee la tremenda capacidad de conducir al espectador por el drama cotidiano de Curundú con desparpajo y aguda sensibilidad. El espectador que pensaba tomar distancia capta que el film no le permite que pase agachado, y que por esta película no se pasa impunemente.

El documental, que dura 66 minutos, es producto de la realizadora Ana Endara Mislov, y fue producido entre 2006 y 2007 con el apoyo del Fondo de Fomento al Audiovisual de Centroamérica y el Caribe CINERGIA.

El film es terso e incisivo, pues Ana permite que Kenneth, nos conduzca por las veredas de su vida, de su familia, sus vecinos y la sociedad panameña filosofando sobre los avatares y retos de una existencia espinosa astillada de contradicciones sin fin. La cámara no se siente y la interlocución con el contexto es dialógica.

La película demuestra la valía del cine panameño al agregarse a la lista de propuestas notables. Pero Curundú sigue allí, presente y vigente, interrogándonos una y otra vez sobre la clase de desarrollo que tenemos en este país.

raulleisr@hotmail.com

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