Curva de aprendizaje
No está claro si la actual alianza de gobierno recibió el mensaje que le envió la ciudadanía el día de las elecciones. Para cualquier observador imparcial el resultado es claro: no les renovaron el contrato para seguir conduciendo el Estado, ni la alcaldía.
En su conjunto, el electorado decidió que tampoco debían seguir controlando la mayoría del Órgano Legislativo, y algunos de sus legisladores más emblemáticos no fueron reelectos en sus respectivos circuitos electorales. ¿Cuáles son las razones? Algo no hicieron bien como colectivos políticos en el gobierno, y eso les produjo estos resultados que algunos han calificado como catastróficos.
Ahora bien, la primera reacción es negar lo que ha ocurrido; la segunda, decir que la culpa la tuvieron los otros. La madurez política consiste en asumir las consecuencias y proceder a rectificar. Son decisiones como éstas las que demuestran que el país aprende, pero a veces las personas son más lentas o no aprenden del todo. Para el ciudadano común, no parece razonable afirmar que el pueblo cometió un error, lo que más bien tiene un tono de cierta inconfundible arrogancia.
Lo que no hay que perder de vista es que el electorado panameño ha utilizado los procedimientos democráticos de modo consistente durante 20 años, pues en cada elección ha contratado un nuevo equipo de gobierno para que le sirva con lealtad.
Entendamos que todavía queda esperanza, a pesar de que ningún partido político ha merecido hasta ahora un segundo término consecutivo.