Danza de los millones y despegue
El positivo impacto generado por la aprobación de la ley sobre el Fondo Fiduciario, al margen de sus limitaciones, está arrojando sus primeros frutos positivos a partir de la publicación de los elogiosos comentarios recogidos por el Financial Times la semana pasada. La calificadora de riesgos internacionales Moody"s inmediatamente puso a Panamá una nota satisfactoria de Baa1.
Un primer desembolso de B/.85.5 millones del Fondo Monetario Internacional, como parte de un paquete mayor de unos B/.500 millones por los próximos cuatro años, ya ha sido firmado, lo cual surtirá al gobierno del dinero necesario para llevar adelante su programa económico, aplazado por lo que va del año por falta de recursos.
Nada es gratis y habrá de pagar por ello. En términos generales, Panamá debe dar renovado impulso a los ajustes estructurales recomendados por el Fondo y demás instituciones financieras internacionales, estancados desde 1998 a causa de la campaña del entonces presidente Pérez Balladares que aspiraba a la reelección.
Algunos de dichos ajustes son impopulares, entre ellos la extensión del impuesto de 5% para la transferencia de bienes muebles (ITBM) a los servicios, la adopción de medidas concretas de privatización del IDAAN, el cierre del Banco Hipotecario Nacional, la implantación de una reforma fiscal, el control del déficit fiscal por debajo del 1% de Producto Interno Bruto, y la determinación de medidas para sacar al Seguro Social de sus aprietos actuariales que deben hacer crisis la próxima década.
Es de esperar que los millones en referencia llamen a otros por efecto positivo de contagio. De hecho, la Presidenta Moscoso ha obtenido de Taiwan una ayuda adicional de B/.35 millones. Ello se suma a la próxima colocación de B/.400 millones del tesoro panameño en el mercado internacional. Todas son buenas noticias que contribuirán a crear un clima de optimismo para la inversión local y extranjera por los próximos cuatro años.
Aspiramos en consecuencia a que el sector privado tome nota y se ponga en acción; pues ese dinero se derramará en parte en la economía nacional. Si sumamos, entre bonos, los adelantos del Fondo Fiduciario y los nuevos préstamos, arrojaría un total de B/.1,500 millones cuando menos, lo que es suficiente para que cualquier gobierno se ponga a trabajar con buen juicio y se luzca. Se acabaron las excusas.
Un primer desembolso de B/.85.5 millones del Fondo Monetario Internacional, como parte de un paquete mayor de unos B/.500 millones por los próximos cuatro años, ya ha sido firmado, lo cual surtirá al gobierno del dinero necesario para llevar adelante su programa económico, aplazado por lo que va del año por falta de recursos.
Nada es gratis y habrá de pagar por ello. En términos generales, Panamá debe dar renovado impulso a los ajustes estructurales recomendados por el Fondo y demás instituciones financieras internacionales, estancados desde 1998 a causa de la campaña del entonces presidente Pérez Balladares que aspiraba a la reelección.
Algunos de dichos ajustes son impopulares, entre ellos la extensión del impuesto de 5% para la transferencia de bienes muebles (ITBM) a los servicios, la adopción de medidas concretas de privatización del IDAAN, el cierre del Banco Hipotecario Nacional, la implantación de una reforma fiscal, el control del déficit fiscal por debajo del 1% de Producto Interno Bruto, y la determinación de medidas para sacar al Seguro Social de sus aprietos actuariales que deben hacer crisis la próxima década.
Es de esperar que los millones en referencia llamen a otros por efecto positivo de contagio. De hecho, la Presidenta Moscoso ha obtenido de Taiwan una ayuda adicional de B/.35 millones. Ello se suma a la próxima colocación de B/.400 millones del tesoro panameño en el mercado internacional. Todas son buenas noticias que contribuirán a crear un clima de optimismo para la inversión local y extranjera por los próximos cuatro años.
Aspiramos en consecuencia a que el sector privado tome nota y se ponga en acción; pues ese dinero se derramará en parte en la economía nacional. Si sumamos, entre bonos, los adelantos del Fondo Fiduciario y los nuevos préstamos, arrojaría un total de B/.1,500 millones cuando menos, lo que es suficiente para que cualquier gobierno se ponga a trabajar con buen juicio y se luzca. Se acabaron las excusas.