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Darién: juegos de guerra


A raíz de las incursiones de bandoleros en el Darién a fines de 1997, declaramos a El Panamá América ("Pánico en Darién", 19 de noviembre de 1997; "Panamá no debe acudir ante la OEA", 27 de noviembre de 1997) y a El Siglo ("Conflicto de Baja Intensidad: Sucesos de Darién pueden ser propiciados por E.U.", 21 de noviembre de 1997) que algunas fuerzas especiales y secretas del Comando SurÑEquipos de Análisis TácticoÑque son unidades operativas de inteligencia, actuaban en la frontera con Colombia en el marco de un conflicto de baja intensidad con el propósito de mantener las bases militares en Panamá después del 31 de diciembre de 1999.
Al respecto, el presidente Ernesto Pérez Balladares declaró que, "es la suposición más absurda que he escuchado en los días de mi vida" ("Para agilizar el CMA: Presidente niega que problema de Darién sea `prefabricado" (El Siglo, 27 de noviembre de 1997) en referencia no sólo a nuestras declaraciones sino también a las del legislador Miguel Bush en (más o menos) el mismo sentido. Bush dijo que eran de la CIA.
Ahora bien, el 11 de enero de 1998 ("CMA/Negociación multinacional inicia mañana: Nadie cuestiona lucha regional antidrogas", El Panamá América), el corresponsal de este diario, Henry Raymont, nos dice que el CMA permitiría la continuación de las bases después de 1999 y, al respecto, añade: "Ahora se suma a esta tendencia el prestigioso semanario británico The Economist (fechado del 10 al 26 de enero). Sobre el encabezado de un extenso artículo que analiza las implicaciones de la transferencia de la soberanía del Canal a Panamá, para Panamá, Colombia y Estados Unidos, el semanario dice: `Saliendo por la puerta delantera de Panamá, regresando por la trasera".
"Curiosamente -añade Raymont- The Economist se hace eco del alegato proveniente de algunos de los más empedernidos críticos del CMA que alegan de que los servicios secretos de Estados Unidos podrían tener a sueldo a terroristas colombianos para agitar la situación en el Darién y generar más apoyo público para la permanencia de las fuerzas norteamericanas".
Con posterioridad, el "más prestigioso diario del mundo", The New York Times, afirmó que, efectivamente, equipos especiales de inteligencia se encontraban operando en el Darién. Modestia aparte, dudo mucho que The Economist y The New York Times hayan basado sus afirmaciones en declaraciones personales nuestras que, como es costumbre nuestra, están bien fundadas.
Más tarde también afirmamos que el gobierno tenía un informe originado en la frontera por parte de indígenas conforme al cual éstos habían observado la presencia de fuerzas norteamericanas que inspeccionaban distintos pasos a lo largo de la frontera con Colombia.
Ahora vemos que nuevamente vienen a la carga personajes cromañónicos del Congreso que quieren calentar el tema del narcotráfico, la narcoguerrilla, la corrupción y el Canal, para intentar reactivar las negociaciones sobre fuerzas militaresÑahora con doña Mireya MoscosoÑpretextando la ausencia de fuerzas armadas en Panamá (¡hipócritas! ¿No fue para eso que las desmantelaron?).
Justamente un día después del triunfo de la nueva mandatariaÑy sólo a solicitud del licenciado Rolando Vidal ("Otro Enfoque", FETV), sostuve que una de las tres tareas inmediatas y urgentes que tenía el nuevo gobierno en el área de la política exterior consistía en la necesidad de elaborar un documento de interpretación del Tratado de Neutralidad que abriera paso a la redacción de la Ley de Ejecución de dicho tratado, inexistente, y que todo ello era necesario para contar con un instrumento jurídicamente sólido que nos permitiera enfrentar posibles controversias con Estados Unidos en este terreno y nos encontrarnos desarmados frente a situaciones de hecho por parte de esta potencia..
Lo que ocurre ahora en el Congreso, con las declaraciones de Peter Romero, subsecretario de Estado para Asuntos Hemisféricos, del republicano John Mica (que ha atribuido falsas confesiones a Castrillón Henao para justificar las bases) y otros que advierten sobre el "peligro" de las FARC , se suma a las advertencias de nuestro embajador en Washington, Eloy Alfaro, en las que anuncia una próxima campaña antipanameña dirigida a desacreditar nuestro manejo y protección del Canal. El tiempo -como otras veces- nos ha dado la razón. En guerra avisada, no muere soldado.

101 años de Panamá América

 
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