Darién se ababa
Darién, además de sus acostumbrados problemas, como otras provincias, tiene el de la deforestación. De la barriada Rubén Darío Paredes, Tocumen, hasta Yaviza y Puerto Quintana, se puede apreciar, a lo largo y ancho de la carretera, la indiscriminada tala de árboles y quema de extensiones de terrenos, que aunado a esto está la caravana de mulas que se bambolean con las tucas que transportan.
A pesar de existir un programa radial que se transmite en la única emisora que hay en la provincia, todos los domingos, en horas de la mañana, que en forma diligente y docente explica por qué se debe conservar los árboles, por qué no se debe quemar las tierras, por qué no se deben cazar los animales, etcétera; pareciera caer en saco roto esta cruzada de panameños que se esfuerzan y esmeran por conservar el medio ambiente. Decía la locutora de este programa que después de la selva amazónica, Darién le seguía en la conservación de la biodiversidad y demás. Esta explotación es notoria a simple vista y me pregunto qué será de aquellas que se adentran en el mismo Darién, alejadas de la curiosidad humana, que no podemos ver. Por lo que me obliga en hacer la interrogante si estas acciones humanas cuentan con la aprobación de las autoridades ambientales, o es que éstos desconocen de lo que se está dando a sus espaldas.
Hasta donde se tiene entendido hay leyes que sancionan a todo aquél o aquéllos que derriben un árbol o extensiones de ellos, sin consentimiento previo. De aplicarse esta medida judicial su implementación debería ser igualitaria, porque un humilde campesino nunca estará en capacidad de transportar cientos de tucas. En fin, se está dando una situación que merece la atención de todos, porque se está atentando o poniendo en peligro la única riqueza natural de Darién y con ello, la biodiversidad y ecosistema que aún conserva nuestro país y que es la envidia de otras naciones amigas.
A pesar de existir un programa radial que se transmite en la única emisora que hay en la provincia, todos los domingos, en horas de la mañana, que en forma diligente y docente explica por qué se debe conservar los árboles, por qué no se debe quemar las tierras, por qué no se deben cazar los animales, etcétera; pareciera caer en saco roto esta cruzada de panameños que se esfuerzan y esmeran por conservar el medio ambiente. Decía la locutora de este programa que después de la selva amazónica, Darién le seguía en la conservación de la biodiversidad y demás. Esta explotación es notoria a simple vista y me pregunto qué será de aquellas que se adentran en el mismo Darién, alejadas de la curiosidad humana, que no podemos ver. Por lo que me obliga en hacer la interrogante si estas acciones humanas cuentan con la aprobación de las autoridades ambientales, o es que éstos desconocen de lo que se está dando a sus espaldas.
Hasta donde se tiene entendido hay leyes que sancionan a todo aquél o aquéllos que derriben un árbol o extensiones de ellos, sin consentimiento previo. De aplicarse esta medida judicial su implementación debería ser igualitaria, porque un humilde campesino nunca estará en capacidad de transportar cientos de tucas. En fin, se está dando una situación que merece la atención de todos, porque se está atentando o poniendo en peligro la única riqueza natural de Darién y con ello, la biodiversidad y ecosistema que aún conserva nuestro país y que es la envidia de otras naciones amigas.