Darién, vergüenza para políticos
Muchas horas hemos dedicado a conversar con nuestros lectores en torno a la actual situación socio-económica y política que vive la olvidada provincia darienita, vergüenza para aquellos políticos que luego de obtener el triunfo, no han sabido cumplir con sus promesas y planes para mejorar una zona con potenciales económicos y culturales que debieron tener prioridad, desde hace tiempo, para su incorporación a la vida nacional.
Nada de lo que está ocurriendo en menoscabo de nuestra dignidad de país libre e independiente habría sucedido, si la administración de Pérez Balladares hubiera atendido, con urgencia, planes para un desarrollo integral de esa región; nada de lo que está aconteciendo en la zona fronteriza con Colombia habría sucedido, si la voz permanente del pastor Rómulo Emiliani, hubiera sido escuchada por los personeros del régimen. Voces que recogían la verdad y la angustia de miles de panameños perdidos en la indómita selva de Darién se esfumaron frente a la indolencia de un gobierno que no fue capaz de aprovechar un préstamo simbólico de 70millones de balboas, donados por el BID para resolver los más graves problemas de esta región en materia educativa, caminos de penetración, economía, salud, seguridad, carretera, etc.
En ese entonces y refiriéndose a este aporte de 70.4 millones para los planes de desarrollo a Darién, "El Panamá América" del 2 de febrero de 1999 apuntaba: "De todos los préstamos concedidos por la entidad a Panamá, éste es el de más pintoresco origen. A diferencia de otros, su promoción y autoría estuvo virtualmente, a cargo del Obispo de Darién, Monseñor Rómulo Emiliani. En octubre de 1977, los hombres, mujeres y niños del sector afectado por la guerra colombiana solicitaban al Ministro de Gobierno y Justicia una acción eficaz del servicio especial de fronteras y a la Policía Nacional para evitar que se siga violando la soberanía nacional. El Comité Cívico de Yaviza, en un gesto de verdadera responsabilidad ciudadana, expresaba su decidido respaldo a las autoridades civiles, al servicio especial de la frontera para que, juntos, logren una paz que tanto está necesitando Darién en estos momentos de desasociego e inseguridad".
Decía Monseñor Emiliani: "Volvemos a insistir que se debate en Darién la calidad del aprecio y respeto que sentimos por la soberanía de Panamá; de fallar aquí en la defensa de nuestro suelo patrio, mal podríamos cuidar un canal que nos pertenece. Queremos como provincia, vivir en paz, progresar en todos los órdenes y necesitamos seguridad. Hay también poblaciones en donde se siente preocupación y nerviosismo y hay gente que está abandonando sus pueblos. Si esto sigue así, Darién se convertirá en tierra de nadie". La situación allí es muy grave y hay que lograr una salida en el menor tiempo posible, porque primero están los intereses de la patria a cualquier partidista y salvar a Darién es el compromiso de todos los panameños.
Nada de lo que está ocurriendo en menoscabo de nuestra dignidad de país libre e independiente habría sucedido, si la administración de Pérez Balladares hubiera atendido, con urgencia, planes para un desarrollo integral de esa región; nada de lo que está aconteciendo en la zona fronteriza con Colombia habría sucedido, si la voz permanente del pastor Rómulo Emiliani, hubiera sido escuchada por los personeros del régimen. Voces que recogían la verdad y la angustia de miles de panameños perdidos en la indómita selva de Darién se esfumaron frente a la indolencia de un gobierno que no fue capaz de aprovechar un préstamo simbólico de 70millones de balboas, donados por el BID para resolver los más graves problemas de esta región en materia educativa, caminos de penetración, economía, salud, seguridad, carretera, etc.
En ese entonces y refiriéndose a este aporte de 70.4 millones para los planes de desarrollo a Darién, "El Panamá América" del 2 de febrero de 1999 apuntaba: "De todos los préstamos concedidos por la entidad a Panamá, éste es el de más pintoresco origen. A diferencia de otros, su promoción y autoría estuvo virtualmente, a cargo del Obispo de Darién, Monseñor Rómulo Emiliani. En octubre de 1977, los hombres, mujeres y niños del sector afectado por la guerra colombiana solicitaban al Ministro de Gobierno y Justicia una acción eficaz del servicio especial de fronteras y a la Policía Nacional para evitar que se siga violando la soberanía nacional. El Comité Cívico de Yaviza, en un gesto de verdadera responsabilidad ciudadana, expresaba su decidido respaldo a las autoridades civiles, al servicio especial de la frontera para que, juntos, logren una paz que tanto está necesitando Darién en estos momentos de desasociego e inseguridad".
Decía Monseñor Emiliani: "Volvemos a insistir que se debate en Darién la calidad del aprecio y respeto que sentimos por la soberanía de Panamá; de fallar aquí en la defensa de nuestro suelo patrio, mal podríamos cuidar un canal que nos pertenece. Queremos como provincia, vivir en paz, progresar en todos los órdenes y necesitamos seguridad. Hay también poblaciones en donde se siente preocupación y nerviosismo y hay gente que está abandonando sus pueblos. Si esto sigue así, Darién se convertirá en tierra de nadie". La situación allí es muy grave y hay que lograr una salida en el menor tiempo posible, porque primero están los intereses de la patria a cualquier partidista y salvar a Darién es el compromiso de todos los panameños.