De amaricópteros e indultos
En Panamá se juzga en la calle por percepciones. La justicia formal, contrario a su significado sacrosanto, consagrado en las letras constitucionales, resulta ser muchísimo menos importante para la población, salvo para los afectados directos y su entorno.
Quienes hemos tenido la situación particular de ser testigos y luego víctimas de la ceguera intencionada de Magistrados y Fiscales en amancebamiento con un Poder Ejecutivo que determinaba todo, nada tenemos que inventar: lo sabemos, lo conocemos, vimos a quién fue Ministro de Gobierno acordar con nosotros, bajo una coacción violenta,
la manera de enjuiciarnos y condenarnos "por razón de la seguridad del Estado" (invocada para salvar a quien ordenaba). Eso no era lo extraño, y yo lo conocía. Lo que podía llamar la atención es que Magistrados, Procuradores, educados en aulas donde se les instruyó sobre "El Espíritu de las Leyes, Los Contrapesos indispensables en la Democracia, etc.",se sometieran con silencios reverenciales.
Para entonces, la autoridad jurisdiccional, la cual en teoría es independiente de todos los otros órganos, recibía sus órdenes de los cuarteles sin que pudiese poner a funcionar el concepto jurídico de la independencia de criterio o sana crítica. Si los militares encontramos, responsablemente me incluyo, quienes hicieran los trabajos sucios y la flamante toga jurídica cedió a las presiones o canonjías; en estos momentos históricos del país, en que se le ha lanzado tanta agua podrida a "la dictadura militar, su corrupción, crímenes, etc, etc.", nada de ello, en plena vigencia democrática, debe ocurrir.
Teóricamente, el caso del helicóptero HP 1430, hundido en el mar, ametrallado a propósito para que no pudiese flotar, mueve a pensamientos gravísimos, por lo comprometido que quedan las instituciones judiciales, aunque no son las únicas que tendrían que actuar. El " beu geste" del señor José Izasa, quien no pasa de ser un policía de unas cuantas lanchas sin mayor capacidad táctica (si no que lo digan los pescadores de Chame y Daríen que a cada momento son robados o secuestrados en altamar), no puede ser dejado así, como si fuésemos tontos.
¿Cómo vamos a creer que en esta época, donde toda la oficialidad de la Fuerza Pública ha sido relegada al rincón mas despreciable, un simple oficial se va a atrever por si solo a impartir semejante orden?... ¿Y que únicamente iba a "informar" al señor Ministro?... Por favor; recuerden que vivir de "secretitos de Estado" en estos tiempos es igual que guardar la basura debajo de la alfombra. Al final el mal olor se disemina. Izasa, con cierto estilo fuera de moda hoy dia, busca la gallardía del marino inglés, inmolándose por la Corona. Su gesto, su sacrificio, es comprensible, pero nada creíble.
Hay demasiados detalles sórdidos, por lo menos, ¿por qué si notificó a su superior, éste, que conoce la Ley, se guardó tal hecho, mientras se informaba todo lo contrario a la sociedad que paga sus sueldos? ¿cómo es que recibe por pólizas de seguros, según las informaciones, casi dos millones, un misterioso señor colombiano, haciendo ese tipo de servicios de acompañamiento a personas tan allegadas a la mandataria?...¿Por qué iba Izasa a ordenar un hundimiento tan precipitado, con nocturnidad, y aún, escondiéndolo de las autoridades de Aeronáutica Civil, las que están obligadas por Ley a indagar todo siniestro aéreo? ¿Por qué el show público posterior de unos buzos buscando lo que sabían que no existía? ¿Habría salido a flote todo ese secreteo, de no ser por la confrontación pública que ha sostenido el Ministro de Gobierno con el Procurador General?
Está demás que se cumplan los trámites de investigación posterior a hechos tan oscuros, como las aguas "berracas" que se tragaron la nave, con o sin maletines. Esos hombres de uniforme que se atrevieron a "cantar", seguramente jorobados por el abandono moral en que se encuentran, usados en la política, como antes de 1968.
La presencia de la Mandataria, convaleciente ante el Parlamento, coloca a los legisladores en difícil situación. Si la oposición actual calcula partidariamente, para cosechar votos, le conviene que el régimen siga su desgaste veloz ante la opinión pública, la cual ya tiene su veredicto sobre el caso del HP 1430: silencio, encubrimiento de cosas inconfesables, mentiras, acomodos. Si, por el contrario, no miran tanto las próximas elecciones, cabría probablemente la posibilidad de un enjuiciamiento político por lo menos a un ministro de Estado, aunque se sacrifique el aumento del caudal de votos por tantos escándalos.
Por si fuese poco, al affaire del mencionado HP 1430, se le agregan los detalles oscuros de la rebaja de condena en decreto especial y único para un presunto narcotraficante que se declara miembro de una policía extranjera en funciones dentro del país, lo cual como estratagema para encubrir, según la autoridad, 100 kilos de cocaína, nos lleva a la otra pregunta, ¿por qué carrizo una policía extranjera puede investir de autoridad encubierta a un señor nacional, en nuestro propio territorio?... ¿No dizque somos soberanos?
La institucionalidad democrática que cacarea la clase política, especialmente la que está representada en el poder central, tiene problemas para que se crea en ella. Estos casos, si resultan dolosos como su olor, nada tienen que envidiarle a los manejos del G-2 de Manuel Antonio Noriega, cuando la Corte Suprema y la Procuraduría, con la ñapa de la propia Asamblea Legislativa, quedaban como figuritas de papel. No estamos en ese momento.
La mayor preocupada, es la Presidenta de la República, la cual cuenta con asesores de primera línea, que conocen muy bien la gravedad de estos sucesos, con olor y sabor "por percepción", de delitos, de manipulaciones oscuras e inconfesables, de poderes dentro del poder, de dedos foráneos y locales haciendo juegos pecaminoso.
Quienes hemos tenido la situación particular de ser testigos y luego víctimas de la ceguera intencionada de Magistrados y Fiscales en amancebamiento con un Poder Ejecutivo que determinaba todo, nada tenemos que inventar: lo sabemos, lo conocemos, vimos a quién fue Ministro de Gobierno acordar con nosotros, bajo una coacción violenta,
la manera de enjuiciarnos y condenarnos "por razón de la seguridad del Estado" (invocada para salvar a quien ordenaba). Eso no era lo extraño, y yo lo conocía. Lo que podía llamar la atención es que Magistrados, Procuradores, educados en aulas donde se les instruyó sobre "El Espíritu de las Leyes, Los Contrapesos indispensables en la Democracia, etc.",se sometieran con silencios reverenciales.
Para entonces, la autoridad jurisdiccional, la cual en teoría es independiente de todos los otros órganos, recibía sus órdenes de los cuarteles sin que pudiese poner a funcionar el concepto jurídico de la independencia de criterio o sana crítica. Si los militares encontramos, responsablemente me incluyo, quienes hicieran los trabajos sucios y la flamante toga jurídica cedió a las presiones o canonjías; en estos momentos históricos del país, en que se le ha lanzado tanta agua podrida a "la dictadura militar, su corrupción, crímenes, etc, etc.", nada de ello, en plena vigencia democrática, debe ocurrir.
Teóricamente, el caso del helicóptero HP 1430, hundido en el mar, ametrallado a propósito para que no pudiese flotar, mueve a pensamientos gravísimos, por lo comprometido que quedan las instituciones judiciales, aunque no son las únicas que tendrían que actuar. El " beu geste" del señor José Izasa, quien no pasa de ser un policía de unas cuantas lanchas sin mayor capacidad táctica (si no que lo digan los pescadores de Chame y Daríen que a cada momento son robados o secuestrados en altamar), no puede ser dejado así, como si fuésemos tontos.
¿Cómo vamos a creer que en esta época, donde toda la oficialidad de la Fuerza Pública ha sido relegada al rincón mas despreciable, un simple oficial se va a atrever por si solo a impartir semejante orden?... ¿Y que únicamente iba a "informar" al señor Ministro?... Por favor; recuerden que vivir de "secretitos de Estado" en estos tiempos es igual que guardar la basura debajo de la alfombra. Al final el mal olor se disemina. Izasa, con cierto estilo fuera de moda hoy dia, busca la gallardía del marino inglés, inmolándose por la Corona. Su gesto, su sacrificio, es comprensible, pero nada creíble.
Hay demasiados detalles sórdidos, por lo menos, ¿por qué si notificó a su superior, éste, que conoce la Ley, se guardó tal hecho, mientras se informaba todo lo contrario a la sociedad que paga sus sueldos? ¿cómo es que recibe por pólizas de seguros, según las informaciones, casi dos millones, un misterioso señor colombiano, haciendo ese tipo de servicios de acompañamiento a personas tan allegadas a la mandataria?...¿Por qué iba Izasa a ordenar un hundimiento tan precipitado, con nocturnidad, y aún, escondiéndolo de las autoridades de Aeronáutica Civil, las que están obligadas por Ley a indagar todo siniestro aéreo? ¿Por qué el show público posterior de unos buzos buscando lo que sabían que no existía? ¿Habría salido a flote todo ese secreteo, de no ser por la confrontación pública que ha sostenido el Ministro de Gobierno con el Procurador General?
Está demás que se cumplan los trámites de investigación posterior a hechos tan oscuros, como las aguas "berracas" que se tragaron la nave, con o sin maletines. Esos hombres de uniforme que se atrevieron a "cantar", seguramente jorobados por el abandono moral en que se encuentran, usados en la política, como antes de 1968.
La presencia de la Mandataria, convaleciente ante el Parlamento, coloca a los legisladores en difícil situación. Si la oposición actual calcula partidariamente, para cosechar votos, le conviene que el régimen siga su desgaste veloz ante la opinión pública, la cual ya tiene su veredicto sobre el caso del HP 1430: silencio, encubrimiento de cosas inconfesables, mentiras, acomodos. Si, por el contrario, no miran tanto las próximas elecciones, cabría probablemente la posibilidad de un enjuiciamiento político por lo menos a un ministro de Estado, aunque se sacrifique el aumento del caudal de votos por tantos escándalos.
Por si fuese poco, al affaire del mencionado HP 1430, se le agregan los detalles oscuros de la rebaja de condena en decreto especial y único para un presunto narcotraficante que se declara miembro de una policía extranjera en funciones dentro del país, lo cual como estratagema para encubrir, según la autoridad, 100 kilos de cocaína, nos lleva a la otra pregunta, ¿por qué carrizo una policía extranjera puede investir de autoridad encubierta a un señor nacional, en nuestro propio territorio?... ¿No dizque somos soberanos?
La institucionalidad democrática que cacarea la clase política, especialmente la que está representada en el poder central, tiene problemas para que se crea en ella. Estos casos, si resultan dolosos como su olor, nada tienen que envidiarle a los manejos del G-2 de Manuel Antonio Noriega, cuando la Corte Suprema y la Procuraduría, con la ñapa de la propia Asamblea Legislativa, quedaban como figuritas de papel. No estamos en ese momento.
La mayor preocupada, es la Presidenta de la República, la cual cuenta con asesores de primera línea, que conocen muy bien la gravedad de estos sucesos, con olor y sabor "por percepción", de delitos, de manipulaciones oscuras e inconfesables, de poderes dentro del poder, de dedos foráneos y locales haciendo juegos pecaminoso.