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De autoridades y congresos


De pueblo en pueblo una frase se hizo coro: "el congreso local". Adultos y niños se disponían desde temprano a atravesar la cordillera veragüense desde varios puntos de la comarca para llegar a Llano Bonito.
Mientras en la ciudad los partidos políticos se disputan la supremacía y aceptación de sus candidatos a nivel nacional con campañas que han arreciado en los últimos meses, en la Comarca Ngöbe Buglé no hará falta tanto. Bastará con que los propios indígenas den el sí y ya está, candidato elegido.
Esta vez las autoridades ya habían sido electas pero se presentarían las necesidades de los pueblos comarcales para elevarlas al Gobierno central. Maximino Morales caminó seis horas desde Pilón; Angel Cire y Julián Monteczuma salieron de madrugada, el primero de Agua de Salud y el segundo de Guayabal. Llegaron cuatro horas después.
Para Gabriel Arenas y Angel Degracia el tramo fue aún más largo. Cerca de ocho horas desde Sahumerios y Bajo del Cobre, mientras que Pacífico Sibala puso a prueba su resistencia física por 420 minutos desde Batata.
Caminos pedregosos casi impenetrables, empinadas lomas y el libre albedrío de la creciente del río Birigua eran parte de los obstáculos que poco a poco fueron vencidos. No había otra forma de estar allá. Ellos lo sabían y emprendían el recorrido desde sus comunidades sin aprensiones.
En la ruta hacia Llano Bonito el equipo de El Panamá América se unió a la experiencia de varios de los lugareños en unas tres horas caminando y un par más en vehículo de doble tracción. A eso de las 12:30 de la tarde del primer día de encuentro la lista de convocados, cuidadosamente llevada por un comisionado de la directiva del congreso, ascendía a 150 indígenas. A la 1:45 p.m. se había incrementado significativamente a 240 y seguían llegando.
Las mujeres entraban con los recién nacidos en las chácaras, quienes apenas asomaban sus pequeñas cabezas, ajenos de lo que ocurría a su alrededor. Detrás de las indias iban dos o tres más de sus hijos.
Sudaban copiosamente, pero lucían satisfechas de haberlo logrado. El resto de la familia, en la mayoría de los casos, se había quedado en casa, "con los más grandecitos", como nos dijo Higinia Guerra, madre de ocho niños, dos de los cuales viajaron con ella al congreso desde Guayabito.
Y es que se trata de hogares numerosos con la notoria presencia de la figura paterna y materna. Las uniones son bien fundamentadas y ambos contribuyen en la economía, cada uno a su manera. La cifra clave parecía ser "ocho o nueve hijos" como tocó escuchar más de una vez en la gira por la comarca.
Cada rincón de Llano Bonito sirvió de refugio a los más de 300 indígenas en tres días. Las casas, que no son más que reducidas chozas de barro con techos de paja, no se daban abasto. Son pocas y las que hay están ya ocupadas por más de una decena de personas.
Como parte del "equipaje" los viajeros llevaban colchas y los que no, improvisaban sin dudar algún espacio para pasar la noche y esperar el amanecer. Las faenas de discusión diarias excedían las ocho horas con una de almuerzo, como en el mejor de los empleos. Era parte del estatuto, según dio a conocer el presidente del Congreso Local, Basilio Rodríguez.
No hay cabida para interrupciones. Tan es así que aquel día correspondió al equipo periodístico esperar su turno por más de una hora. "Llévelos a descansar", pidió el presidente del Congreso a otro de los miembros.
Y aunque los avisos previos circularon rigurosamente, no faltó el recelo y la desconfianza. Antes de iniciar el trabajo se nos exigieron explicaciones convincentes que dieran cuenta de nuestra presencia. "La gente debe saber para qué están acá para que estén tranquilos", dijo Rodríguez a través de un megáfono.
Una vez cumplido el trámite y con casi dos horas de inactividad, se conformó una comisión dirigida por el encargado de Prensa y Propaganda, Buenaventura Carpintero, para que revelara a El Panamá América detalles de lo discutido hasta entonces. Doce mujeres velaban, en tanto, porque el "guacho de guandú" estuviera en su punto, minutos antes de ser servido.
Abierto el espacio para entrevistas, no faltó quien se acercara a contar sin reparo las penurias de sus regiones. Unos clamaban por escuelas, otros por letrinas y algunos más por carreteras o puentes. Todas las peticiones serían contenidas después en un documento que es enviado a los diferentes ministerios según el tema. Mientras ello ocurría, a lo lejos, se veía humear y la fila empezaba a prolongarse. Hombres, mujeres y niños llevaban sus totumas para recibir el guacho.
En el Congreso Local la posibilidad de desorden o desacato a los estatutos es nula. Los Buko day se encargan de que nada empañe el evento. Jóvenes con toletes en mano, simulando policías nacionales, se paseaban de extremo a extremo del lugar. Está prohibido ingerir bebidas alcohólicas, que en su caso, es una sola: la famosa chicha fuerte, a base de maíz fermentado y "cualquier acto inmoral", lo que para Candelario Cortez, coordinador de la seguridad comarcal, se traduce en disciplina.
222 En las reuniones locales prima el orden y la buena organización. Todos ponen su mejor empeño para que no haya quien viole las leyes indígenas en estas fechas.
Cortez perteneció a las Fuerzas de Defensa con el rango de cabo segundo y "sus muchachos" reciben por tanto, entrenamiento militar. El artículo 210 de la Ley 10 de la Comarca así lo establece. Para esta ocasión fueron dispuestas 15 de las 49 unidades que han sido entrenadas por Candelario en las tres áreas: Chiriquí, Bocas del Toro y Veraguas.
" Luchamos porque aquí los jóvenes no traigan cosas malas de la ciudad... y es que uno los manda para que sean gente buena y traen vicios de la ciudad o narcotráfico", manifestó enérgicamente. Luis Arenas, de 36 años, es un Buko day. "He aprendido a hacer que se guarde cordura durante los congresos en conjunto con las autoridades tradicionales".
El equipo de seguridad es también el encargado de anotar a los que van llegando y comunicarlo a la mesa directiva. Cada cual tiene un papel en la reunión. Las mujeres preparan el café y las comidas, los hombres aprueban y desaprueban y los niños se entretienen con los que les quede a mano.
Y mientras tanto, la tarde empezaba a caer y la discusión avanzaba. Llano Bonito parecía no darse abasto para la cantidad de visitantes que seguían en avanzada hacia el pueblo. Pero, allí estaban, atentamente reunidos en un salón improvisado de zinc y cañazas con sillas de tucas y frente a ellos la directiva. Reinó el orden y una buena organización saltó a la vista.
  • Los hombres no olvidan dos artículos: un radio y un reloj de pulso. El más vistoso posible.

  • Precisamente su apego a la radio los lleva a confiar plenamente en los noticieros radiales porque los consideran "veraces", como quedó evidenciado durante el congreso.

  • La comida se prepara de los productos aportados por los propios visitantes. Se habilita una caja en la mesa principal para la recolección de cuotas en efectivo o en víveres.

  • Así como el congreso local, se realiza también un congreso femenino, cada tres años, para discutir problemas como violencia intrafamiliar y un congreso juvenil, cada dos años, donde se trata lo referente a educación, cultura, entre otros. El último reunió a 350 estudiantes de las tres regiones.

  • Los más de 300 indígenas y el resto de los presentes utilizamos una sola letrina consistente en un hoyo de unos dos metros de ancho por tres de largo con "ventanas" de ramas verdes enredadas en tres palos delgados, de espaldas al evento. Al frente la naturaleza se observaba en su esplendor. Sin "ventanas" ni "puertas". Un verdadero reto al equilibrio y la concentración, de eso se trataba


La solicitud fue dirigida al Ministerio de Economía, Educación, el FIS, entre otras instituciones y se entregó un borrador a El Panamá América como constancia para el país.
  • Nuevos acueductos y apertura de nuevos caminos

  • Tramo de El Peñón a Buenos Aires

  • San Antonio Abajo - Mojarra - Alto Liri * Naranjal - Agua de Salud

  • El Rosario - Buenos Aires


  • Ampliación, acueductos y nuevos caminos

  • Buenos Aires- Tierra Blanca - Agua de Salud

  • Rehabilitación de El Chumico - El Piro No.2


  • Ampliación de tuberías y apertura de nuevos caminos en el corregimiento de El Paredón

  • Los Valles - El Paredón - El Atillo - Vía El Cuay


  • Rehabilitación El Bale - Pueblo Nuevo


  • Rehabilitación de tramo Ojo de Agua - Cerro Pelado - Alto Chibrital


  • Rehabilitación de carretera para corregimiento de Alto Jesús

  • Alto de Jesús - Murciélago - Alto El Prado


  • Nuevo camino El Cobrizo - Llano Bonito - Birigua - Guivale


  • Guayabito - Virotal


Se solicitó también la construcción de nuevas escuelas, puentes colgantes, letrinación y teléfonos públicos para la totalidad de los corregimientos en varios puntos.

101 años de Panamá América

 
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