De bancos malos y activos tóxicos
Este asunto de la conmoción internacional por la quiebra financiera, o como quiera llamársele, va creando un meta-lenguaje alusivo. Por un lado, para hacer más comprensible el fenómeno; por el otro, medio cosmetizar la gravedad del problema. Cosas de las teorías rencauchadoras del capitalismo salvaje (me voy metiendo en honduras).
Del Foro Social, en Brasil, a Davos, pasando por Wall Street y la Casa Blanca, retóricamente se apunta a lo mismo, pero con diferentes respuestas. Lo cierto es que el monstruo está enfermo y nadie quiere cargas con su metástasis. Y a todo esto: ¿Qué pensamos los panameños, si es que en verdad nos atrevemos a hacerlo, sobre todo en términos de futuros? Supongo que cada cual a la anchura de su bolsillo. Veamos.
Hubo aquí una vez un coronel, Comandante en Jefe de la Policía Nacional, Fuerza Armada (por cierto, entrenada en Gulick y la Misión Militar Venezolana (Chávez no había nacido). Como el militar manejaba al país como le daban las santas o malditas ganas, decidió de una vez por todas encaramarse en el Palacio de las Garzas. Así es, mandó a planchar el uniforme, se encorbató y desde entonces de "Mi coronel ordene", pasó a ser "Chichi Remón".
Para cerrar el negocio, José Antonio, ni corto, ni perezoso inventó una gran alianza, de alcurnia, integrada por cinco partidos políticos: Nacional Revolucionario, Revolucionario Auténtico, Renovador, Liberal del "Matadero" y Unión Popular. A este engendro se le llamó Coalición Patriótica Nacional. Con "doña Ceci" de punta, Chichi y sus coaligados se lanzaron a capturar las masas. Justo es recordar que "La Dama de la Bondad" recorrió los campos regalando becas, pailas, ollas, catres de campaña y cuanta cosa imaginara. También es de justicia decir que todo aquel que se opuso o advirtió el peligro de una dictadura en camisilla fue a parar a La Modelo (cárcel) o al peladero, que para eso estaba la Policía Secreta Nacional, el Buró de Actividades Anticomunistas (FBI-Policía Secreta Nacional) y, desde luego, la fuerza pública, convertida para entonces en la militarizada Guardia Nacional. ¿Te das cuenta?
Pronto tirios y troyanos sabrían lo que es "dolor de perra parida": El "Chichi" concentró un poder policivo, político y económico sin paralelo. No hubo negocio que no quedara en sus manos. La ganadería (Carnes, con su "par" Anastacio Somoza, el nica), transporte, fármacos, periodistas y lo que fue más tenebroso, la estupefaciencia. El término "Coca", asumió naturaleza de legitimidad.
A tal punto llegó la situación, que los gringos se inquietaron de su propio engendro, los capitales adversos se espantaron y hasta sus propios socios creyeron llegado el momento de cortar por lo sano. El Tratado "de los supermercados", con los gringos, fue para un solo lado. El 2 de enero de 1955, "Chichi" Remón cayó fulminado por una balacera. No obstante, no hubo escuela, plaza, calle, coliseo o retrete que no llevara su nombre póstumo, al son de los antimilitaristas de ayer, y los de hoy. Como quien dice, "de Bancos malos y activos tóxicos". ¿Aprendiste la lección? Estás a tiempo. Si no, pobre de ti.
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