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"De calidad de vida y cables y alambres"


La calidad de vida de los panameños, se ha transformado vertiginosamente, durante los últimos años. Sin temor a equivocarnos podríamos expresar que esa transformación ha operado en sentido inverso al del bienestar. De todos es conocido las pérdidas laborales sufridas por la clase trabajadora y en definitiva por todos los asalariados. Como un ejemplo al calce, observemos, la carencia de estabilidad en el empleo, y la disminución de los salarios, eso sin referirnos al desempleo o subempleo o a la pérdida creciente del poder adquisitivo.
Algunos expertos en Economía, cuentan que nuestro nivel de vida ha mejorado y que la canasta alimenticia es realmente un regalo; pero el ciudadano común, sólo puede extraer conclusiones de las experiencia derivadas de su práctica cotidiana en el desarrollo de su vida. Ello implica las compras en la abarrotería cercana o en los diferentes supermercados de la localidad. Allí nos encontramos conque el arroz de primera, ya no es tan de primera, pues aparte del mayor número de granos quebrados y otras deficiencias, posee un hongo amenazador de la salud física. Por tro lado, aún está vigente la posibilidad de que se escasee y por supuesto, aumente de precio.
Lo mismo podría decirse de legumbres, tubérculos y vegetales, sin mencionar el elevado precio de carnes y embutidos; inaccesibles para el ciudadano promedio con familia promedio. Para éste que compensaba la calidad de la alimentación con grandes servidas de arroz, ya ni esta posibilidad le está quedando.
En otro renglón, el referente a los servicios asistimos a uno de los despojos más infame que ha sufrido el pueblo panameño. Se trata de la privatización de la Red Telefónica, infortunadamente adquirida por la COMPAÑIA CABLES Y ALAMBRES, que no contenta con exprimirnos físicamente, ha obviado nuestra conciencia e identidad cultural, imponiéndonos un nombre en inglés, cuya pronunciación y escritura lesiona uno de los bienes patrimoniales de nuestro pueblo: EL IDIOMA, haciéndonos sentir más ardor en la herida mercantil que nos inflingieron... Es sentirse robado y abofeteado. Algunas de las linduras de la Empresa ya empezaron a salir. Han limitado su responsabilidad con el usuario al máximo, los errores que cometen también los tiene que pagar el usuario. En mi caso particular por arreglar otro teléfono, le pusieron mi línea telefónica y a mi la dañada del otro sujeto. Durante ese periodo, el sujeto en mención, hizo llamadas de larga distancia, cuyo costo vino en mi cuenta. Hice los reclamos pertinentes desde noviembre, con debida comprobación y aún estoy esperando el ajuste prometido. Qué decir de las llamaditas automáticas de larga distancia a Chilibre, que Ud. no ha hecho, pero que tiene que pagar, porque es su palabra contra la de la empresa..
Por otra parte quién nos asegura a nosotros que las llamadas tarifas económicas, registren con fidelidad las pulsaciones y tiempo que el usuario utilizó,..? Ya no podrá usted llamar desde su casa a ninguna Institución pública, Privada, o X bancos, porque sólo con el tiempo que lo dejarán esperando para comunicarlo con los despachos respectivos, estará agregando un costo significativo a la transacción. Esto lo colocará en la disyuntiva de aumentar su tensión por el caos del tránsito citadino y resolver sus asuntos personalmente, o dejar que los CABLES Y ALAMBRES LE ATOSIGUEN EL CUELLO Y EL BOLSILLO..
Habrá menos socialización para niños y adolescentes; mayores madres preocupadas sin poder monitorear a los hijos, que privados del cuidado materno y a veces de otros adultos, estarán en mayor condición de indefección. desde luego que esto incidirá en la producción y en el aumento de las infracciones minoriles, lo que nos deja en deuda eterna con CABLES Y ALAMBRES

101 años de Panamá América

 
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