De carne y hueso
El plato fuerte del día fue el programa "En la Mira" que transmitió Canal 4 en la noche del 18 de marzo, con la intervención de la candidata Mireya Moscoso. La expectativa era grande. No dijo ni pío. Este hecho tiene falsamente alucinados a sus partidarios y llenos de júbilo tanto a los seguidores de Martín Torrijos como de Alberto Vallarino.
No convenció Mireya en esta aparición en público televisada de que el verdadero cambio es con ella. Lloverá un chaparrón de críticos y se confirmó el rumor de que no es una persona preparada y mucho menos que maneja apropiadamente los temas relevantes de la Agenda Nacional. Así lo demostró la noche del programa en Canal 4. Pareciera que no le importa demasiado la coherencia programática. El objetivo es ganar, a cualquier costo.
No voto por Mireya, porque no expresó ninguna idea como tampoco ningún proyecto. Sino más bien un atado de eslóganes y lugares comunes lanzados al aire.
Ella como Presidente agudizará todas las contradicciones nacionales con su atrasada concepción sobre los distintos temas nacionales y su inmensa mediocridad conceptual maquillada por una actuación muy poco convincente. Con todo el respeto que se merece como dama, al igual que, como candidata a la primera magistratura de la nación.
No se puede gobernar un país como el nuestro a punta de farsa e improvisaciones. No basta una puesta en escena para ser creíble y más cuando el libreto es tan malo como el actor.
Que quienes opinamos, opinemos, es un asunto definitivo. Como la escogencia del próximo presidente es un ejercicio democrático conveniente, por ello anuncio mi voto contra Doña Mireya y más después de haberla escuchado. Prefiero la opinión clara, directa y transparente de quienes analizamos la realidad panameña, a la manipulación y el clarísimo amiguismo de algunas personalidades que fuercen y desvían al candidato y privilegian su mala actuación.
No se puede continuar manipulando el país, ni manejar descaradamente desde las sedes políticas la mentira y la desinformación. El país ya la conoce perfectamente. No más truquitos sórdidos, especialmente tras esta última aparición. No se puede torcer al antojo, de los que están con Mireya y continuar vendiéndola al país. A mí no me harán comer el cuento de que salió bien librada de todo este cerro de preguntas.
El asunto de fondo es si estas apariciones en televisión generan votos a favor del candidato que aparece, porque de ser así me parece que Doña Mireya perdió muchos, ¿o dejó de ganar? Tal vez vuelva a hacer candidata, pero no Presidente.
No convenció Mireya en esta aparición en público televisada de que el verdadero cambio es con ella. Lloverá un chaparrón de críticos y se confirmó el rumor de que no es una persona preparada y mucho menos que maneja apropiadamente los temas relevantes de la Agenda Nacional. Así lo demostró la noche del programa en Canal 4. Pareciera que no le importa demasiado la coherencia programática. El objetivo es ganar, a cualquier costo.
No voto por Mireya, porque no expresó ninguna idea como tampoco ningún proyecto. Sino más bien un atado de eslóganes y lugares comunes lanzados al aire.
Ella como Presidente agudizará todas las contradicciones nacionales con su atrasada concepción sobre los distintos temas nacionales y su inmensa mediocridad conceptual maquillada por una actuación muy poco convincente. Con todo el respeto que se merece como dama, al igual que, como candidata a la primera magistratura de la nación.
No se puede gobernar un país como el nuestro a punta de farsa e improvisaciones. No basta una puesta en escena para ser creíble y más cuando el libreto es tan malo como el actor.
Que quienes opinamos, opinemos, es un asunto definitivo. Como la escogencia del próximo presidente es un ejercicio democrático conveniente, por ello anuncio mi voto contra Doña Mireya y más después de haberla escuchado. Prefiero la opinión clara, directa y transparente de quienes analizamos la realidad panameña, a la manipulación y el clarísimo amiguismo de algunas personalidades que fuercen y desvían al candidato y privilegian su mala actuación.
No se puede continuar manipulando el país, ni manejar descaradamente desde las sedes políticas la mentira y la desinformación. El país ya la conoce perfectamente. No más truquitos sórdidos, especialmente tras esta última aparición. No se puede torcer al antojo, de los que están con Mireya y continuar vendiéndola al país. A mí no me harán comer el cuento de que salió bien librada de todo este cerro de preguntas.
El asunto de fondo es si estas apariciones en televisión generan votos a favor del candidato que aparece, porque de ser así me parece que Doña Mireya perdió muchos, ¿o dejó de ganar? Tal vez vuelva a hacer candidata, pero no Presidente.