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De caudillos e ideologías. ¿Qué prevalecerá?


Según los marxistas la historia se escribe a través de la lucha de las fuerzas sociales, en lo que denominan el materialismo histórico. El individuo como tal es pasivo en este proceso. Caso contrario otras doctrinas como el liberalismo privilegian el individuo. La responsabilidad es del individuo frente a la sociedad. La búsqueda del bien propio es el objetivo, y la confluencia de todo mundo buscando su propio bienestar por procesos de negociación social, llegan al bien común.

La historia de América Latina es una secuencia de episodios en los cuales se intercalan las acciones de individuos que actuaron con base a la búsqueda de sus propios objetivos, y de otros que actuaron sobre la base de ideologías. Visiones individualistas en el ejercicio del poder y visiones globales o ideológicas para ejercer el poder se han confrontado en distintos países, en todas las épocas.

Algunos de estos hombres dieron nombre a distintas concepciones del ejercicio del poder, durante el siglo XXI, en medio de cortos períodos democráticos liberales. En Argentina el General Juan Domingo Perón dio lugar al movimiento justicialista. En Ecuador José María Velasco Ibarra quien murió pobre, Getulio Vargas en el Brasil, Víctor Raúl Haya de la Torre, fundador del partido APRA en el Perú. En Panamá Belisario Porras que murió en el Hospital Santo Tomás, Arnulfo Arias y Omar Torrijos Herrera, son los referentes locales del caudillismo latinoamericano. Hubo golpes de Estado por parte los ejércitos latinoamericanos. Los militares brasileños en 1964, los argentinos en 1976, los chilenos en 1973, varios golpes en Bolivia, varios en Perú, el golpe de 1968 en Panamá, en El Salvador, etc. También tenemos nuestros eméritos dictadores individuales tales como la familia Somoza, Rafael Leónidas Trujillo, Rojas Pinilla en Colombia, Pérez Jiménez en Venezuela, Stroessner en Paraguay, etc. Hay otros movimientos corporativos en el ejercicio del poder. Los mandos conjuntos militares brasileños gobernaron atrás de los generales presidentes. Los chilenos tuvieron una figura central dominante en el Gral. Pinochet, pero el ejército estaba firmemente atrás del mismo. El corporativismo del PRI, que gobernó durante casi 70 años a México. Los hermanos Castro en la Cuba de capitalismo estatal, y el controvertido Hugo Chávez, en el cual la ideología parece una excusa para su histrionismo y autoritarismo mesiánicos.

En esta rapidísima revisión podemos observar que los gobernantes, caudillos, tiranos o dictadores que lo hicieron con luz propia, no dejaron herederos de sus liderazgos. El justicialismo-peronismo se desdibuja en la figura de Menen, el aprismo igual, y en Panamá el torrijismo desaparece con la muerte de Omar. Ni que decir del arnulfismo. Sólo quedan los slogans y los mismos vicios que le dieron, si cabe, justificación a esos caudillismos.

En medio de esta pérdida de ideologías desacreditadas como el neoliberalismo o el socialismo fracasado, se vuelven las miradas de los pueblos a los gobernantes que ejercen el poder con carisma, fuerza y decisión, con toques populistas. Tal parece ser el atractivo de nuestro novel residente en sus primeros meses de gobierno.

Franciscobu01@yahoo.com.mx

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