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De Chávez a Uribe


Tratemos reanalizar a estos dos personajes de la política indoamericana, sus actuaciones y las consecuencias de estas, lo que es imposible realizar en corto espacio.

Las noticias, muchas veces sesgadas y poco objetivas, distorsionan la realidad, en contra y a favor de cada uno. Lo cierto, por los hechos, es que los dos tienen mas cosas en común que opuestas. Ambos tienen deseos de perpetuidad en el poder político. Uribe desea, aunque lo trataba de ocultar, el continuar en el poder y ya tratan de mentalizar a los colombianos sobre el “Uribismo”, una especie de “liberalismo” de extrema derecha. Su nueva reelección, según muchos colombianos, es que millones de ellos, que son la mayoría de la población que No vota, pues no creen en las elecciones, no la desean. La minoría de electores que votan, son liberales que no necesariamente son Uribistas. Sus mandatos, coligen, se basan en la política del miedo. Uribe ha venido trabajando en una nueva reelección, a pesar de que para su actual mandato se investiga a Senadores que pudieron haber vendido su voto.

La mayoría de colombianos que desean la paz, no creen en el método de Uribe de que para lograrla sea con más guerra con sus catastróficas consecuencias, so pretexto de acabar con el narcotráfico (que tiene su epicentro en los Estados Unidos), las FARC y el ELN; esto tampoco acabaría con los paramilitares que han asesinado a miles de colombianos, además, conocen las actuaciones de la CIA y los mercenarios en Irak.

La paz y el desarrollo no se construyen con la guerra, ni con la injusticia, ni con la mentira. Ampliar bases militares, pertrechos y personal de choque, no contribuye a la solución de los problemas que sufre ese noble pueblo. Las causas de la existencia de las guerrillas siguen vigentes y millones de colombianos emigran buscando refugio, siendo que tienen un país lleno de riquezas y bellezas pero en pocas manos. Este innecesario despliegue militar genera preocupación, alarma y hasta sospechas de sabotajes y ampliación del escenario de guerra a la relativa paz suramericana. Lo que es evidente es continuar con el control del “patio trasero” por la cercanía de su riqueza petrolera y de materias primas.

Las reelecciones de Chávez las ha ganado mayoritariamente y hasta se ha sometido a referéndum de revocatoria de mandato, elemento este que él mismo introdujo en la nueva Constitución venezolana y que no existe en la colombiana. Su corte político, económico y social es diferente al de Uribe. Va más a las masas de las cuales proviene. Uribe pertenece a la clase socio-económica de élite de la que hacen parte las cúpulas de los dos partidos tradicionales que se reparten el poder político y de gobierno. Chávez se ha ocupado en recuperar las riquezas del país en manos de transnacionales y criollos, y las viene usando solidariamente, inclusive con Colombia. Solucionarlo todo rápidamente no es posible por los años de arrastre y dificultades presentes.

Ambos personajes, como humanos pueden equivocarse, pero Chávez rectifica, Uribe pareciera aferrarse a su poder y terquedad. Ambos tienen oposición, siempre la hay cuando se pierden privilegios con los cambios. No pretendo defender, ni acusar, solo ser objetivo, por ello sostengo que ninguno de los dos es perfecto y cada quien debe analizarlos desde su perspectiva y sobre todo, sin influencias mediáticas.

101 años de Panamá América

 
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