De comunicador a relacionista
Para Abdiel Antonio Gutiérrez, quien ha trabajado durante estos años como jefe de información de una entidad pública y que ahora vuelve a la pantalla chica de la televisión, es más importante la honestidad que la objetividad.
Según explicó la objetividad es demasiado relativa para juzgar un oficio o profesión. “Yo no creo que alguien deba sentirse demasiado incómodo si le reclaman por falta de objetividad. El problema es cuando se es deshonesto o corrupto”, puntualizó.
Destacó que en esto no hay término medio ni relatividad. Por lo que considera que se puede ser relacionista honesto, periodista corrupto o viceversa. “Es importante el estar consciente de nuestros valores éticos, de la responsabilidad que tenemos con la gente y del compromiso profesional con la verdad”, sintetizó.
Destacó que está convencido de que en Panamá el ejercicio del periodismo está demasiado afectado por los intereses de los dueños de los medios de comunicación, por los capitales y por los políticos, con o sin partidos. “El resultado de esto, es un periodismo manipulado y lo peor, una sociedad mal informada”, sentenció.
Según Axel Rivera, relacionista del Ministerio de Obras Públicas la objetividad se ve influenciada por la actitud que pueda tomar el periodista frente a una noticia.
Explicó que todos los días nos enfrentamos a noticias con las que nos identificamos, ya sea con las causas o las situaciones, y depende del comunicador cómo hace para plasmarlas objetivamente.
Para él la objetividad no se pierde cuando se cruza a las relaciones públicas, sino cuando el medio o el periodista miente, tergiversa la información o se autocensura. Y aclaró, que afortunadamente en Panamá esto no es común.
Según indicó, los periodistas panameños sí están investigando e informando sobre situaciones que tienen incidencia en la sociedad, y sí están contribuyendo a que ella tome decisiones. Prueba de ello lo demuestra la historia en donde en tiempos de la dictadura, gracias la participación de los medios y los periodistas, la sociedad panameña fue proactiva y se manifestó en contra de ese régimen.
El códido de ética de la Sociedad Interamericana de Prensa indica que el periodista no será instrumento de intereses políticos, ideológicos, religiosos o económicos ni permitirá que sus creencias comprometan la objetividad de la información.
Reconocerá una incompatibilidad ética nunca conciliable entre las profesiones del periodista y la del relacionista público o publicista. Se obligará a comprender con absoluta claridad la separación entre noticia y anuncio; entre información noticiosa y gacetilla de relaciones públicas.
No buscará ni aceptará ventajas ni privilegios derivados del ejercicio de su profesión.
Según explicó la objetividad es demasiado relativa para juzgar un oficio o profesión. “Yo no creo que alguien deba sentirse demasiado incómodo si le reclaman por falta de objetividad. El problema es cuando se es deshonesto o corrupto”, puntualizó.
Destacó que en esto no hay término medio ni relatividad. Por lo que considera que se puede ser relacionista honesto, periodista corrupto o viceversa. “Es importante el estar consciente de nuestros valores éticos, de la responsabilidad que tenemos con la gente y del compromiso profesional con la verdad”, sintetizó.
Destacó que está convencido de que en Panamá el ejercicio del periodismo está demasiado afectado por los intereses de los dueños de los medios de comunicación, por los capitales y por los políticos, con o sin partidos. “El resultado de esto, es un periodismo manipulado y lo peor, una sociedad mal informada”, sentenció.
Según Axel Rivera, relacionista del Ministerio de Obras Públicas la objetividad se ve influenciada por la actitud que pueda tomar el periodista frente a una noticia.
Explicó que todos los días nos enfrentamos a noticias con las que nos identificamos, ya sea con las causas o las situaciones, y depende del comunicador cómo hace para plasmarlas objetivamente.
Para él la objetividad no se pierde cuando se cruza a las relaciones públicas, sino cuando el medio o el periodista miente, tergiversa la información o se autocensura. Y aclaró, que afortunadamente en Panamá esto no es común.
Según indicó, los periodistas panameños sí están investigando e informando sobre situaciones que tienen incidencia en la sociedad, y sí están contribuyendo a que ella tome decisiones. Prueba de ello lo demuestra la historia en donde en tiempos de la dictadura, gracias la participación de los medios y los periodistas, la sociedad panameña fue proactiva y se manifestó en contra de ese régimen.
El códido de ética de la Sociedad Interamericana de Prensa indica que el periodista no será instrumento de intereses políticos, ideológicos, religiosos o económicos ni permitirá que sus creencias comprometan la objetividad de la información.
Reconocerá una incompatibilidad ética nunca conciliable entre las profesiones del periodista y la del relacionista público o publicista. Se obligará a comprender con absoluta claridad la separación entre noticia y anuncio; entre información noticiosa y gacetilla de relaciones públicas.
No buscará ni aceptará ventajas ni privilegios derivados del ejercicio de su profesión.