De consejos, gremios y asociaciones
Algunas de las reacciones ante el desmoronamiento del Consejo Nacional de la Empresa Privada (CoNEP) nos indican que todavía no le está muy claro a muchos el verdadero papel de cualquier tipo de asociación. De hecho, el ser humano es un animal social que vive en asociación con otros de su especie, y allí prospera. Pero la pregunta que debemos hacernos es: ¿en qué consiste el elemento fundamental de esa prosperidad como resultado de la asociación? Una asociación debe ser libre, pues cuando se da en virtud de una coerción, entonces difícilmente ésta podrá ser fructífera. Claro está, cuando se dan estas asociaciones, ya sean coercitivas o sencillamente engañosas, quienes de ellas sacan provecho suelen gritar que se comete un grave error, pues se logra más trabajando desde adentro que saliéndose. Si esto fuese cierto, entonces todos debíamos conformar un solo y gran partido político, y ¿para qué el pluralismo?
Estas formas de pensar llevan a muchos por curiosos senderos del discurrir, y tal es el caso de quien piensa que la Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresa (APEDE) se salió del CoNEP en busca de conformar una nueva asociación todo poderosa y elitista. ¡Pamplinas! El propósito estatutario de la APEDE es la defensa de principios y no de intereses de grupo, pues en ello está implícito el bien común, como en caso contrario flaco favor se le hace a la sociedad.
También se dijo que el sector privado estaba muy ... "unido y enfocado hacia los grandes objetivos de desarrollo económico y social del país." ¡Vaya! Lo que se dio en el CoNEP en torno al aval del paquete de reformas tributarias impuesto por el gobierno no fue precisamente esto. Adjudicar a las reformas tributarias recién ejecutadas estas propiedades, no tiene mucho sentido y eso irá quedando más claro con el pasar del tiempo.
Coincidimos con que se deben ... "deponer los intereses", ya que ello ha sido la causa de la desintegración del CoNEP. Salvo que esa desintegración no se dio por la salida de gremios, tales como la Cámara de Comercio, la APEDE, más recientemente la CAPAC y APADEA, y no es de sorprender que le sigan otros; sino que éstos se han salido porque al CoNEP lo estaban usando como un instrumento de intereses sectoriales y, aún, particulares, y hay que ser muy algo para prestarse.
Existen claras evidencias de una intervención del gobierno en los asuntos del CoNEP y de otros gremios, y esto le hace flaco favor al desarrollo del país.
Amar y respetar a la Patria implica, entre otras cosas, el respeto a la libertad; vale decir, al no influenciar en forma indebida el libre albedrío de las instituciones públicas o privadas. Esto también aplica al individuo, y no nos vayamos muy lejos, pues el ejemplo del uso que nuestros gobiernos dan a los sistemas de transporte público es bochornoso y por todos conocido. Es un secreto a gritos.
Se dijo también que ciertos "presidentes" fueron los que rompieron con el CoNEP. Ningún presidente de gremio puede en forma inconsulta dictar por sí solo decisiones de tal envergadura. Quienes así piensan estarían dejando al descubierto sus propias inclinaciones. Quizá, por lo pronto, es mejor que los gremios se representen directamente. El CoNEP tuvo su momento, y quizá lo vuelva a tener, aunque no se llame igual.
En esa pluralidad de enfoques que nos presentan los distintos gremios y asociaciones está su riqueza, y cuando veamos que todos o la mayoría coinciden, allí estará el verdadero CoNEP; el que surge espontáneamente y vive por la fuerza de sus convicciones e ideales, y no el de ningún interés egoísta aupado por mórbidas intenciones centralistas.
Estas formas de pensar llevan a muchos por curiosos senderos del discurrir, y tal es el caso de quien piensa que la Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresa (APEDE) se salió del CoNEP en busca de conformar una nueva asociación todo poderosa y elitista. ¡Pamplinas! El propósito estatutario de la APEDE es la defensa de principios y no de intereses de grupo, pues en ello está implícito el bien común, como en caso contrario flaco favor se le hace a la sociedad.
También se dijo que el sector privado estaba muy ... "unido y enfocado hacia los grandes objetivos de desarrollo económico y social del país." ¡Vaya! Lo que se dio en el CoNEP en torno al aval del paquete de reformas tributarias impuesto por el gobierno no fue precisamente esto. Adjudicar a las reformas tributarias recién ejecutadas estas propiedades, no tiene mucho sentido y eso irá quedando más claro con el pasar del tiempo.
Coincidimos con que se deben ... "deponer los intereses", ya que ello ha sido la causa de la desintegración del CoNEP. Salvo que esa desintegración no se dio por la salida de gremios, tales como la Cámara de Comercio, la APEDE, más recientemente la CAPAC y APADEA, y no es de sorprender que le sigan otros; sino que éstos se han salido porque al CoNEP lo estaban usando como un instrumento de intereses sectoriales y, aún, particulares, y hay que ser muy algo para prestarse.
Existen claras evidencias de una intervención del gobierno en los asuntos del CoNEP y de otros gremios, y esto le hace flaco favor al desarrollo del país.
Amar y respetar a la Patria implica, entre otras cosas, el respeto a la libertad; vale decir, al no influenciar en forma indebida el libre albedrío de las instituciones públicas o privadas. Esto también aplica al individuo, y no nos vayamos muy lejos, pues el ejemplo del uso que nuestros gobiernos dan a los sistemas de transporte público es bochornoso y por todos conocido. Es un secreto a gritos.
Se dijo también que ciertos "presidentes" fueron los que rompieron con el CoNEP. Ningún presidente de gremio puede en forma inconsulta dictar por sí solo decisiones de tal envergadura. Quienes así piensan estarían dejando al descubierto sus propias inclinaciones. Quizá, por lo pronto, es mejor que los gremios se representen directamente. El CoNEP tuvo su momento, y quizá lo vuelva a tener, aunque no se llame igual.
En esa pluralidad de enfoques que nos presentan los distintos gremios y asociaciones está su riqueza, y cuando veamos que todos o la mayoría coinciden, allí estará el verdadero CoNEP; el que surge espontáneamente y vive por la fuerza de sus convicciones e ideales, y no el de ningún interés egoísta aupado por mórbidas intenciones centralistas.