De corredores y otras falacias
Una de las promesas de campaña del actual Presidente de la República le comprometía a rescatar los corredores norte y sur después de realizársele una auditoría clara y transparente. También se propuso disminuir los onerosos costos que representan para el usuario, pese a que los mismos carecen de las condiciones mínimas para un exitoso desahogo en los momentos en que el flujo vehicular alcanza puntos cruciales, convirtiéndose en vías de empantanamiento costeada por los sufridos ciudadanos.
Mucho tardaron para meterle el diente a este embrollo, nacido en la época del Sr. Pérez Balladares, pero los resultados proyectados a la comunidad nos llevan a suponer un aumento de la carga económica para quienes tenemos la penosa obligación de utilizarlos y la frustración de ser mayormente estafados por el precio que el estado está dispuesto a pagar para convertirse en socio oportuno de estas empresas; lo que indica que lejos de la pérdida económica que invocaban sus concesionarios se trata de un muy buen negocio.
Pero si es un buen negocio, ¿por qué el Estado va a crear una entidad privada para administrarlo? ¿Quiénes y por qué integrarán dicha entidad? que sin aportar capital se apropiara de las ganancias derivadas de los fondos del pueblo, pues el pago de los corredores por parte del Estado provendrán del Fondo Fiduciario y de Fondos millonarios de la Caja de Seguro Social, cuyos dueños; ¡los asegurados!, no han sido consultados ni tomados en cuenta.
Por otro lado, la institución no debe convertirse, una vez más, en la caja menuda del Estado, ni en sujeto de riesgo financiero como ocurrió en la época del Director Saied, con el malogrado programa colectivo de vivienda, donde mucho entraron pobres y salieron millonarios. Tampoco el Fondo Fiduciario, que también es un dinero generado por lo más granado de este pueblo, debe convertirse en la caja común de la Administración Pública,
Mientras la Caja de Seguro Social estuvo alejada de la política de las manos ajenas, se caracterizó por ser verdaderamente eficiente y efectiva ; una vez los militares y los gobiernos subsiguientes le metieron sus zarpazos, la institución comenzó a trastabillar lo que obligó a efectuarle ajustes y tratamientos urgentes que en definitiva afectaron la calidad de las prestaciones de los prestatarios.
Sabemos que los dineros de la Caja deben expandirse y generar mayor riqueza, pero esto tiene que ser el resultado de una amplia y consensuada discusión con los actores y protagonistas de la misma, pues lo que está en juego es el futuro y la seguridad de miles de accionistas, cuyo aporte debe garantizarles una salud de primer orden y una jubilación sin dudas ni sobresaltos. Los que no somos millonarios; así lo requerimos; así lo reclamamos.