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De cuencas, intrigas y verdades


La subversión anarquista de las ultraderechas infiltradas en diversas asociaciones, continúa envenenando la convivencia y condenando a los pobres a hundirse más en el fango de los resentimientos que profundizan su pobreza. Esto es más triste y escandaloso cuando el mal se enquista en la Iglesia. Esa venenosa versión del neoliberalismo, denunciada por el Papa, sigue ejerciendo su malignidad disfrazada de interés por los pobres. En diversas partes de Panamá, cada vez que se trata de desarrollar un proyecto de supuesto beneficio nacional, surgen ultraderechistas fanáticos, verdaderos "talibanes" de la provocación. El resultado es frenar el verdadero desarrollo, hacer más ricos a los ricos y hacer más pobres a los ya demasiado pobres.
Un absoluto desconocedor de lo que de verdad la Iglesia dice sobre la Teología de la Liberación (ver, por ejemplo, "La interpretación de la Biblia en la Iglesia", Pontificia Comisión Bíblica, letra E) escribe un artículo en el que alaba, sin crítica ninguna, la creación de represas hidroeléctricas (a pesar de lo que dice la Ecología acerca de eso), el esclusaje indiscriminado y desperdicio del agua (dando la prioridad absoluta a los barcos y el negocio, sobre la vida de las personas de Panamá).
Dicho desconocedor da toda su credibilidad a las interesadas explicaciones y movimientos de la ACP, sin entender, para nada, la suspicacia de los panameños, trabajadores honrados y tradicionales, que han vivido siempre en la posible "cuenca" y que están hartos de ver promesas incumplidas y cómo se les trata como si fueran ganado: hoy pastan ustedes aquí y mañana nosotros los llevaremos a pastar a otro lado. ¡Qué fácil es desinformar!
El desinformado y desinformador articulista no dice que Pastoral Social-Cáritas de Panamá es una institución de la Iglesia, que es la oficina nacional de Cáritas en Panamá, que esa oficina nacional está en relación continua y directa con lo que es Cáritas Internacional. ¡Ah, pero él y los suyos no se entienden con Cáritas Nacional! No dice que él y los suyos no están en las reuniones de los campesinos que viven en la posible zona a afectar, ni dice que los campesinos (la verdadera presencia de Panamá allí y la verdadera presencia de la Iglesia Católica en esos lugares concretos) de quien se fían es de los sacerdotes y religiosos que trabajan en el lugar y de la oficina nacional de Cáritas.
Hay una vieja lucha entre Pastoral Social-Cáritas y los amigos de algunos de la Cáritas Arquidiocesana; lucha que es una desgracia, lucha que debiera dejar de existir, que no tiene razón de ser y que fomentan sólo quienes como, el articulista desinformador que comentamos, no defienden a la Iglesia o a los pobres, sino sus intereses personales o los de una oligarquía depredadora, totalmente antievangélica. En Panamá, gracias a Dios y a la sensatez de la Iglesia de Panamá, nadie defiende lineamientos provenientes de ninguna Teología de la Liberación en sus formas extremas, y menos, todavía, la Oficina Nacional de Pastoral Social-Cáritas que, por si nuestro desinformado desinformador no lo sabe, está presidida oficialmente por un Obispo de la Iglesia de Panamá. El desinformado que comentamos es un digno representante de la ultraderecha de Panamá que lleva a los grupos y gentes de nuestro pueblo a situaciones de extrema violencia institucional, representando el verdadero odio de clases y no la solución de los problemas. No sabemos qué entiende él por "Cáritas" pero no parece que sea el amor que Jesús le tiene a los pobres y al Reino de Dios que es para los pobres.
Comprendemos que no todos compartan la idea evangélica de un sistema que tiene, como prioridad indiscutible, el bien común, la persona humana, su bien integral, y no el lucro de unos cuantos y el derecho a privar de la propiedad a los pobres del pueblo. Pastoral Social-Cáritas endosa incondicionalmente la afirmación de nuestros pastores eclesiásticos, afirmación que dice: "A nosotros, los Pastores, nos conmueve continuamente la multitud de mujeres y hombres, niñas y niños, jóvenes y ancianos que sufren el insoportable peso de la miseria, así como las diversas formas de exclusión social, étnica y cultural. Por eso, como Iglesia, renovamos nuestra opción preferencial por los pobres y excluidos de la sociedad", y en esta misma línea: "El Estado panameño debería enmendar el problema de concentración de tierra en pocas manos, mediante un esfuerzo decidido por incentivar a las comunidades campesinas a no abandonar su tierra" y, finalmente: "Como Iglesia, sentimos que es nuestro deber acompañar en sus luchas a las poblaciones campesinas de las provincias de Colón, Coclé y Panamá, donde se tiene proyectada una ampliación de la cuenca occidental para el Canal" (Números 115, 149 y 96, de la Carta Pastoral de la Jerarquía de Panamá, "La Justicia Social en Panamá"). Creemos que los intereses de la oligarquía ciega y malintencionada estarían mucho mejor defendidos por un desinformador más informado, es decir: por otro compadre.
*Del equipo de la Oficina Nacional de Pastoral Social-Cáritas de Panamá.

101 años de Panamá América

 
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