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De debates  y por qué no fui


Han sido muchas las excusas baladíes, baratas, que se han dado por parte de los defensores de la propuesta del cambio en aras de justificar la ausencia, para mejor decir, la no asistencia, de su candidato al debate presidencial organizado por un prestigioso canal de televisión. Han dicho, entre otras cosas: "Los debates no alteran, no cambian la intención del voto"; "Nuestro candidato debate con el pueblo panameño" (pregunto: ¿Y quién o quiénes eran los destinatarios del debate? ¿Acaso no era el pueblo panameño?)". "Anteriormente se han dado debates y los candidatos no han ido", "Mireya no fue a debate y ganó las elecciones", etc.

Sin embargo, las entrevistas que ese mismo canal de televisión hizo a gente de nuestro pueblo y las hechas por otros medios televisados a hombres y mujeres de nuestro suelo, todas han sido concluyentes en señalar: a. Censurar la no asistencia al debate; y b. Lamentar que otros candidatos priven al pueblo de conocer sus concretas propuestas frente a los grandes problemas nacionales.

Ponen de relieve, esas inquietudes, cuestiones muy trascendentes como las siguientes: a. Las elecciones de mayo de 2009, como cualquier otra pasada elección, tiene su personalidad, su fisonomía propia, sus propias caracterizaciones; b. Se había creado, generado, mucha expectativa en el pueblo panameño por el anunciado debate y habían ansias por escuchar las propuestas de soluciones o eventuales soluciones a los problemas que nos agobian a todos cuanto vivimos en este terruño patrio; c. El menosprecio al debate, más que a un canal de televisión, fue un menosprecio a los miles y miles de televidentes y radioescuchas, sin distingo de estrato social, que estábamos pendientes de la transmisión del debate: d. Los debates son, ineludiblemente, la ventana propagandística, no intencionada por parte del medio que lo organiza, a través de la cual el pueblo puede, colectivamente, ver y oír, las maneras de pensar, de proyectarse, de cada candidato frente a los críticos problemas de la nación; e. Los debates, hoy, como ayer, devienen en el gran foro político en donde se discuten temas de la agenda nacional y que resulta de sumo interés para el conglomerado social.

La candidata Balbina, sin duda alguna, dio muestras efectivas de responsabilidad política, social y moral asistiendo al debate que no fue "debate", pero sí un interesante episodio político en el que dicha candidata pudo ser, más que en cualquier otro momento de su agitada vida pública y política: transparente, sencilla, soberana de su paz y de su calma, humilde, sincera, con el pueblo panameño al que siempre ha pertenecido, del cual ha venido y que, como ella misma afirmara: "No necesita inventarse ser del pueblo" dado que siempre ha sido de él.

Sin duda alguna, ya veremos los réditos electorales de tan gigante actuación por parte de la candidata del pueblo y que, de seguro, el pueblo panameño ha sabido aplaudir con muestras de simpatía y apoyo irrenunciables.

101 años de Panamá América

 
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