De días puente y feriados
El Director de la Caja de Seguro Social (CSS) demostró gran habilidad política al reconsiderar la medida concerniente al asueto de los funcionarios (médicos) de la institución que administra, no porque careciera de razón, sino porque de mantenerla sólo habría servido para llevar agua al molino que desde hace meses pretende desestabilizar su administración. Acogerse a las instrucciones que en último momento le giro el Ejecutivo (Vice Ministro de la Presidencia) fue una salida honorable y beneficiosa para su administración. Demostró además, que sabe ganar perdiendo, y ello pese a que algunos titulares señalen que los médicos le "ganaron el asueto a Jované" ¡Crasa equivocación! Los médicos no le ganaron el asueto a Juan Jované. Se lo ganaron a "Juan o Juana Pueblo", que es el máximo(a) perdedor(a).
Al pueblo "le ganaron el asueto", porque cada día le resulta más difícil y hasta imposible, pagar consultas privadas; porque muchos(as) madrugaron para acudir a citas gestionadas con gran anticipación, y requeridas con urgencia; con la consiguiente erogación de dinero, tiempo y emoción. La ganancia del asueto se convirtió en pérdida para el pueblo, porque al transferírseles las citas para un sábado, en nuestra humilde opinión, no implican la misma calidad de atención. A nuestro juicio, los sábados, que sustituyen días ordinarios de trabajo, resultan más laxos y relajados, pues las ocho horas terminan convirtiéndose en cuatro, ya sea por decreto ejecutivo o por la fuerza de quienes imparten el servicio, amén de otros detalles en los que prefiero no abundar.
Y no es que seamos de Venus o Júpiter y que nos gratifique el tiempo libre y la posibilidad de disfrutarlo, pero por encima de la satisfacción inmediata de los placeres se encuentran responsabilidades vinculadas a los derechos colectivos de una sociedad. En esa tesitura, "la salud, que es más que la ausencia de enfermedad" es una de las principales herencias que debemos legar a las generaciones futuras. Pese a los grandes esfuerzos desarrollados por Jované, la CSS no ha logrado aún el nivel de funcionamiento adecuado para sus derecho-habientes. Todo lo contrario, lo que acaba de ocurrir demuestra cómo el goce de un día libre se constituye en cuestión de principios que estuvo a punto de enfrentar grupos de poder.
Ahora bien, el asunto es más complejo de lo que se refleja en apariencia. Detrás de la implantación de medidas improvisadas e incoherentes, se evidencia el desconocimiento profundo de la realidad socioeconómica que nos circunda. O se peca de una superficialidad sin parangón, pues tal como se encuentra la situación económica del país, resulta sorprendente que se proceda a ritmo de tambor, a establecer largos asuetos, que interfieren con la recuperación económica que tanto se cacarea. ¡Cómo me recuerdan los días libres decretados por las reinas de facultades de la Universidad de Panamá, después de su coronación! Estas medidas no sólo afectan a los asegurados como hemos visto, (los usuarios del Ministerio de Salud, no suelen protestar, tal vez porque piensan que se les concede un favor ¿?) también afectan la educación y la economía. Ojalá los detentadores del poder se detengan a analizar lo que tienen entre manos: no sólo el presente de las actuales generaciones, sino el futuro de las que están por llegar. Ojalá los que administran la Cosa Pública, hagan efectivas las promesas y compromisos adquiridos en la reciente Cumbre del Milenio, que esperamos se conviertan en algo más que un espectáculo de protagonismos personales.
Al pueblo "le ganaron el asueto", porque cada día le resulta más difícil y hasta imposible, pagar consultas privadas; porque muchos(as) madrugaron para acudir a citas gestionadas con gran anticipación, y requeridas con urgencia; con la consiguiente erogación de dinero, tiempo y emoción. La ganancia del asueto se convirtió en pérdida para el pueblo, porque al transferírseles las citas para un sábado, en nuestra humilde opinión, no implican la misma calidad de atención. A nuestro juicio, los sábados, que sustituyen días ordinarios de trabajo, resultan más laxos y relajados, pues las ocho horas terminan convirtiéndose en cuatro, ya sea por decreto ejecutivo o por la fuerza de quienes imparten el servicio, amén de otros detalles en los que prefiero no abundar.
Y no es que seamos de Venus o Júpiter y que nos gratifique el tiempo libre y la posibilidad de disfrutarlo, pero por encima de la satisfacción inmediata de los placeres se encuentran responsabilidades vinculadas a los derechos colectivos de una sociedad. En esa tesitura, "la salud, que es más que la ausencia de enfermedad" es una de las principales herencias que debemos legar a las generaciones futuras. Pese a los grandes esfuerzos desarrollados por Jované, la CSS no ha logrado aún el nivel de funcionamiento adecuado para sus derecho-habientes. Todo lo contrario, lo que acaba de ocurrir demuestra cómo el goce de un día libre se constituye en cuestión de principios que estuvo a punto de enfrentar grupos de poder.
Ahora bien, el asunto es más complejo de lo que se refleja en apariencia. Detrás de la implantación de medidas improvisadas e incoherentes, se evidencia el desconocimiento profundo de la realidad socioeconómica que nos circunda. O se peca de una superficialidad sin parangón, pues tal como se encuentra la situación económica del país, resulta sorprendente que se proceda a ritmo de tambor, a establecer largos asuetos, que interfieren con la recuperación económica que tanto se cacarea. ¡Cómo me recuerdan los días libres decretados por las reinas de facultades de la Universidad de Panamá, después de su coronación! Estas medidas no sólo afectan a los asegurados como hemos visto, (los usuarios del Ministerio de Salud, no suelen protestar, tal vez porque piensan que se les concede un favor ¿?) también afectan la educación y la economía. Ojalá los detentadores del poder se detengan a analizar lo que tienen entre manos: no sólo el presente de las actuales generaciones, sino el futuro de las que están por llegar. Ojalá los que administran la Cosa Pública, hagan efectivas las promesas y compromisos adquiridos en la reciente Cumbre del Milenio, que esperamos se conviertan en algo más que un espectáculo de protagonismos personales.