De "fútbol-box" y la ira
Lo ocurrido en el partido de fútbol entre Panamá y Venezuela ha sido bochornoso. Que unos jugadores se pongan a pelear luego de una mala decisión del árbitro o una falta del contrario, habla mucho de su inteligencia emocional para manejar y canalizar emociones.
Una de las emociones que más cuesta controlar es la ira. El club de los iracundos es inmenso y universal. La ira se manifiesta de diversas maneras. Es tan sutil que no nos percatamos que estamos enojados. Hace un tiempo reenvié un programa sobre la ira a varios de mis contactos electrónicos; la reacción de uno fue mera racionalización de la ira. Su planteamiento tenía razón en parte. Pero, además de dudar que se haya dado por enterado de su enojo, al responderme percibí que mi contacto tiene problemas con la emoción ira.
"Yo no estoy enojado", expresamos con enojo. No nos damos cuenta. Pero los ojos que brillan como el fuego, el rostro desfigurado, las contestaciones a los correos recibidos y la forma de reaccionar ante las críticas atestiguan lo contrario. Le damos muchos nombres a la ira mal canalizada con el fin de menguar sus terribles efectos. Mas cambiarle el nombre no apacigua el monstruo que es la ira. Tanto mal hace la ira reprimida como la ira mal expresada. A mi juicio, uno de los momentos en los cuales más nos airamos es al conducir el automóvil a través de calles y carreteras, atestadas de vehículos y de conductores irresponsables. Estar pegado a la bocina del auto, refunfuñar, comentar, criticar, gritar, insultar, manejo desordenado, pasarse la luz roja, exceso de velocidad, son apenas pocos síntomas de la ira, o por lo menos del enojo. Ira que permanece en el pecho como el supuesto volcán dormido, pero que en cualquier instante hace erupción y arrasa con todo. Es posible que la ira no se manifieste abiertamente, pero vivimos agrediéndonos a nosotros mismos o a otros. A veces el enojo o la ira son pasivos o muy sutiles, porque no se ven. Mas suelen reventar en el cuerpo como enfermedades sicosomáticas.
"El que fácilmente se enoja hará locuras". "La cordura del hombre detiene su furor, y es un honor para él pasar por alto la ofensa". "Mejor es el que tarda en airarse que el fuerte; y el que se enseñorea de su espíritu, que el que toma una ciudad", reza el viejo libro que algunos pretenden rescribir. ¿Cuánta ira hay detrás de guerras y crímenes? ¡El 99.99 por ciento es amargo fruto de la ira!
El sicólogo Tim LaHaye relata en Usted se enoja porque quiere, que un sicólogo exclamó un día: "El primer bribón que me ponga furioso, me va a matar". Así sucedió. En una reunión científica un expositor hizo afirmaciones que irritaron al caballero en cuestión. Y mientras se ponía de pie para según él, refutar las aseveraciones del orador, su enojo le produjo tal convulsión en el corazón que cayó fulminado. ¡Cuidado con el enojo y con lo que decimos!
Las bombas de agua de las fuentes de dos parques fueron apagadas porque los niños se metían a jugar allí y a destruirlas, señalaron.
Eso ha pasado en el parque Ignacio De Jesús Valdés, en Punta Paitilla y José Remón Cantera, ubicado a un costado de la Asamblea Nacional.
Los niños se llevaban hasta los focos que están en el agua.
Afortunadamente, eso ha mermado en los últimos meses.
Sólo la bomba de las fuentes cuesta B/.1, 200.
En el parque de San Miguel, Calidonia, los jóvenes disparan a las luminarias. Eso durante las noches.
En los lugares poblados donde no hay cancha deportiva, se han encontrado juegos infantiles hurtados de otros sitios.
Precisamente los juegos (columpios, escalador y tintibajo) cuestan B/.1, 300 y un columpio, unos B/.400.
La Alcaldía de Panamá informó que continúa sus jornadas de limpieza, y como parte del operativo de ornato en conjunto con la Junta Comunal se trasladó a distintos parques y canchas deportivas del corregimiento de San Francisco.
Se hicieron trabajos de recolección de basura, corte de grama, pintado y reparación de bancas.
Para estas labores se contó con la colaboración de 150 funcionarios, que recorrieron los sectores de San Sebastián, Boca la Caja, Punta Pacífica, Paitilla, El Pueblo y el tramo que va de calle 50 a vía Israel, donde recogieron gran cantidad de basura y chatarra.
En el 2006 hubo un presupuesto de inversión de B/. 1 millón 200 mil para embellecimiento.
El alcalde Juan Carlos Navarro reconoció que no se dan abasto con 315 parques que atienden, debido al limitado presupuesto.
Sin embargo, destacó que tienen cuadrillas de mantenimiento logradas a través de licitaciones.
"Cuando no se tienen los parques como se debe, no hay ornato", indicó.
En el caso de las isletas, cuenta que se arreglaron unas 210 en 36 vías principales.
Anualmente el Municipio de Panamá mantiene 690 mil 713 con 60 metros cuadrados de áreas verdes, entre parques, isletas y cordones de la ciudad capital.
Una de las emociones que más cuesta controlar es la ira. El club de los iracundos es inmenso y universal. La ira se manifiesta de diversas maneras. Es tan sutil que no nos percatamos que estamos enojados. Hace un tiempo reenvié un programa sobre la ira a varios de mis contactos electrónicos; la reacción de uno fue mera racionalización de la ira. Su planteamiento tenía razón en parte. Pero, además de dudar que se haya dado por enterado de su enojo, al responderme percibí que mi contacto tiene problemas con la emoción ira.
"Yo no estoy enojado", expresamos con enojo. No nos damos cuenta. Pero los ojos que brillan como el fuego, el rostro desfigurado, las contestaciones a los correos recibidos y la forma de reaccionar ante las críticas atestiguan lo contrario. Le damos muchos nombres a la ira mal canalizada con el fin de menguar sus terribles efectos. Mas cambiarle el nombre no apacigua el monstruo que es la ira. Tanto mal hace la ira reprimida como la ira mal expresada. A mi juicio, uno de los momentos en los cuales más nos airamos es al conducir el automóvil a través de calles y carreteras, atestadas de vehículos y de conductores irresponsables. Estar pegado a la bocina del auto, refunfuñar, comentar, criticar, gritar, insultar, manejo desordenado, pasarse la luz roja, exceso de velocidad, son apenas pocos síntomas de la ira, o por lo menos del enojo. Ira que permanece en el pecho como el supuesto volcán dormido, pero que en cualquier instante hace erupción y arrasa con todo. Es posible que la ira no se manifieste abiertamente, pero vivimos agrediéndonos a nosotros mismos o a otros. A veces el enojo o la ira son pasivos o muy sutiles, porque no se ven. Mas suelen reventar en el cuerpo como enfermedades sicosomáticas.
"El que fácilmente se enoja hará locuras". "La cordura del hombre detiene su furor, y es un honor para él pasar por alto la ofensa". "Mejor es el que tarda en airarse que el fuerte; y el que se enseñorea de su espíritu, que el que toma una ciudad", reza el viejo libro que algunos pretenden rescribir. ¿Cuánta ira hay detrás de guerras y crímenes? ¡El 99.99 por ciento es amargo fruto de la ira!
El sicólogo Tim LaHaye relata en Usted se enoja porque quiere, que un sicólogo exclamó un día: "El primer bribón que me ponga furioso, me va a matar". Así sucedió. En una reunión científica un expositor hizo afirmaciones que irritaron al caballero en cuestión. Y mientras se ponía de pie para según él, refutar las aseveraciones del orador, su enojo le produjo tal convulsión en el corazón que cayó fulminado. ¡Cuidado con el enojo y con lo que decimos!
Las bombas de agua de las fuentes de dos parques fueron apagadas porque los niños se metían a jugar allí y a destruirlas, señalaron.
Eso ha pasado en el parque Ignacio De Jesús Valdés, en Punta Paitilla y José Remón Cantera, ubicado a un costado de la Asamblea Nacional.
Los niños se llevaban hasta los focos que están en el agua.
Afortunadamente, eso ha mermado en los últimos meses.
Sólo la bomba de las fuentes cuesta B/.1, 200.
En el parque de San Miguel, Calidonia, los jóvenes disparan a las luminarias. Eso durante las noches.
En los lugares poblados donde no hay cancha deportiva, se han encontrado juegos infantiles hurtados de otros sitios.
Precisamente los juegos (columpios, escalador y tintibajo) cuestan B/.1, 300 y un columpio, unos B/.400.
La Alcaldía de Panamá informó que continúa sus jornadas de limpieza, y como parte del operativo de ornato en conjunto con la Junta Comunal se trasladó a distintos parques y canchas deportivas del corregimiento de San Francisco.
Se hicieron trabajos de recolección de basura, corte de grama, pintado y reparación de bancas.
Para estas labores se contó con la colaboración de 150 funcionarios, que recorrieron los sectores de San Sebastián, Boca la Caja, Punta Pacífica, Paitilla, El Pueblo y el tramo que va de calle 50 a vía Israel, donde recogieron gran cantidad de basura y chatarra.
En el 2006 hubo un presupuesto de inversión de B/. 1 millón 200 mil para embellecimiento.
El alcalde Juan Carlos Navarro reconoció que no se dan abasto con 315 parques que atienden, debido al limitado presupuesto.
Sin embargo, destacó que tienen cuadrillas de mantenimiento logradas a través de licitaciones.
"Cuando no se tienen los parques como se debe, no hay ornato", indicó.
En el caso de las isletas, cuenta que se arreglaron unas 210 en 36 vías principales.
Anualmente el Municipio de Panamá mantiene 690 mil 713 con 60 metros cuadrados de áreas verdes, entre parques, isletas y cordones de la ciudad capital.