De gobiernos, gobernados y gobernantes
Desde el inicio de la historia, el ser humano ha dedicado su intelecto para desarrollar distintas formas de galvanizar a sus cosemejantes para que unidos logren actuar en forma positiva o negativa, y así subyugar a otros humanos que habitan este planeta. La Biblia relata cómo Nimrod fue el primer hombre que logró convencer a sus vecinos para que se unieran y construyeran la famosa Torre de Babel. Esta historia la aprendimos desde niños, sin embargo, jamás hemos asimilado el significado de este incidente y las consecuencias de este acto singular para el desarrollo de la civilización moderna. Nimrod fue el primer dictador que se atrevió a retar el poder de Dios. Las consecuencias todos las sabemos.
A través de la historia han existido distintos hombres que idearon varias formas de gobierno para así unir a otros seres humanos, en una forma u otra, para lograr un objetivo común. De esta forma se inventó el concepto de “Rey”; o sea, aquella persona que domina a sus seguidores. La historia está llena de nombres famosos que lograron conquistar gran parte del mundo e implantar nuevas ideas y conceptos del Este al Oeste, Norte y Sur. Gradualmente se implanta el concepto de gobierno, gobernados y gobernantes. En la mayoría de los casos, unos cuantos explotan a sus seguidores para así abusar de sus poderes y someter a las masas a todo tipo de abuso. En el proceso, el mundo se va desarrollando y distintas civilizaciones florecen, para así lograr lo que llamamos modernización. En la mayoría de los casos hay adelantos significativos, sin embargo, en algunos instantes hemos sido víctimas de tremendos desastres, que traen grandes consecuencias a toda la humanidad.
Alejandro Magno es el ejemplo del gobernante inteligente, que supo conquistar medio mundo y lograr introducir una forma de gobierno positiva en distintas áreas del mundo. De esta forma, la cultura griega se introduce en el Este por primera vez. Lamentablemente, Alejandro muere a una edad joven; así pone fin a una gran oportunidad de impactar el desarrollo del resto del mundo. Sus generales se dividen las tierras conquistadas, y así le dan la oportunidad para que surja el imperio romano. Julio César sigue los pasos de Alejandro, y logra conquistar mayores áreas del mundo que todos conocemos. Imperios nacen, imperiores mueren, esa es la historia de la civilización.
En ciertos casos hay conquistadores como Ghengis Khan y Attila, quienes sólo traen destrucción a las áreas conquistadas. Esto demuestra que el ser humano es capaz de construir o destruir, todo depende de cómo fue educado y quién lo crió. Existe la posibilidad de que florezca un Paladín, o Lorenzo “El magnífico”; o un Hitler o Stalin. El factor determinante es el pueblo gobernado, que permite ser gobernado de una forma u otra. Así nace el refrán “Los pueblos tienen los gobiernos que se merecen”.
Paralelamente nacen religiones de todo tipo, que supuestamente ayudan al ser humano a desarrollar conceptos de ética y moral que los guía a ser mejores seres humanos. Todos estamos familiarizados con el Antiguo Testamento, que es la base de toda religión. De allí nace el Cristianismo, y le sigue Mahoma, Buda y todas las otras religiones del Oriente. A pesar que las religiones deben ser influencias positivas en el desarrollo del ser humano, en muchos casos son mal interpretadas y ultrajadas, y permiten a los gobernantes explotar a los gobernados. No hay fin a esto, siempre urge un nuevo predicador que alega tener el mensaje sagrado de Dios. Los pueblos explotados siempre tienen oídos para aquel que le promete un mejor mañana.
Latinoamérica fue descubierta por los españoles, mientras que Norteamérica por los ingleses. A los primeros sólo les interesa llevar a España todas las riquezas de las tierras descubiertas y en el proceso matan a millones de los nativos. Los que llegan a las tierras del norte vienen buscando libertad de religión y la persecución que sufrían en Europa. Estos también liquidan a millones de nativos en el proceso de colonización, sin embargo construyen una nación que tiene una base de libertad y libre expresión. Esta es la razón por la cual las dos áreas tienen herencias distintas. El futuro desarrollo de las dos áreas toma distintos caminos.
La República de Panamá empieza su vida independiente en el año 1903, y con la ayuda de los norteamericanos toma un rumbo algo distinto a los otros países latinos. El Canal de Panamá es construido, en el proceso se introducen nuevos adelantos a la vida diaria del país, que contribuyen a la modernización de la nueva nación. Inmigrantes de todas partes del mundo se establecen aquí, dándole un toque cosmopolitano, que ayudan a la nueva nación a crecer y desarrolla en una forma especial. Sin embargo, su forma de gobierno sigue demostrando su herencia española. En vez de desarrollarse como los norteamericanos, demuestran la tendencia de que unos cuantos explotan a la mayoría. Los primeros cien años de su vida panameña empiezan bien, pero terminan bien mal. Panamá logra recuperar la soberanía sobre el Canal, sólo para desperdiciar la oportunidad que se le presenta.
Es tiempo de que la mayoría de los panameños decidan en serio sobre el destino y futuro de su país, y tomen las decisiones necesarias para que esta bella nación sea disfrutada por todos sus habitantes igualmente.
La situación económica y moral de Panamá en este año es terrible, y todos sus habitantes anhelan por un mañana mejor. A medida que se acercan las elecciones de 2004, es de suma importancia que los panameños decidan, una vez y por todas, que van a independizarse de todos los políticos corruptos que tanto han explotado este bello país, y así dar nacimiento a una nueva era de libertad y de crecimiento económico que beneficie a todos, de igual forma.
El destino de Panamá está en las manos de todos los ciudadanos, y no en las de unos cuantos, que alegan saber qué es lo mejor que le conviene a todos los panameños. Es tiempo de madurar y ser responsables, para así garantizar que nuestros hijos y nietos vivan en un Panamá mejor.
*Miembro de la Coalición Rescate de Panamá.
A través de la historia han existido distintos hombres que idearon varias formas de gobierno para así unir a otros seres humanos, en una forma u otra, para lograr un objetivo común. De esta forma se inventó el concepto de “Rey”; o sea, aquella persona que domina a sus seguidores. La historia está llena de nombres famosos que lograron conquistar gran parte del mundo e implantar nuevas ideas y conceptos del Este al Oeste, Norte y Sur. Gradualmente se implanta el concepto de gobierno, gobernados y gobernantes. En la mayoría de los casos, unos cuantos explotan a sus seguidores para así abusar de sus poderes y someter a las masas a todo tipo de abuso. En el proceso, el mundo se va desarrollando y distintas civilizaciones florecen, para así lograr lo que llamamos modernización. En la mayoría de los casos hay adelantos significativos, sin embargo, en algunos instantes hemos sido víctimas de tremendos desastres, que traen grandes consecuencias a toda la humanidad.
Alejandro Magno es el ejemplo del gobernante inteligente, que supo conquistar medio mundo y lograr introducir una forma de gobierno positiva en distintas áreas del mundo. De esta forma, la cultura griega se introduce en el Este por primera vez. Lamentablemente, Alejandro muere a una edad joven; así pone fin a una gran oportunidad de impactar el desarrollo del resto del mundo. Sus generales se dividen las tierras conquistadas, y así le dan la oportunidad para que surja el imperio romano. Julio César sigue los pasos de Alejandro, y logra conquistar mayores áreas del mundo que todos conocemos. Imperios nacen, imperiores mueren, esa es la historia de la civilización.
En ciertos casos hay conquistadores como Ghengis Khan y Attila, quienes sólo traen destrucción a las áreas conquistadas. Esto demuestra que el ser humano es capaz de construir o destruir, todo depende de cómo fue educado y quién lo crió. Existe la posibilidad de que florezca un Paladín, o Lorenzo “El magnífico”; o un Hitler o Stalin. El factor determinante es el pueblo gobernado, que permite ser gobernado de una forma u otra. Así nace el refrán “Los pueblos tienen los gobiernos que se merecen”.
Paralelamente nacen religiones de todo tipo, que supuestamente ayudan al ser humano a desarrollar conceptos de ética y moral que los guía a ser mejores seres humanos. Todos estamos familiarizados con el Antiguo Testamento, que es la base de toda religión. De allí nace el Cristianismo, y le sigue Mahoma, Buda y todas las otras religiones del Oriente. A pesar que las religiones deben ser influencias positivas en el desarrollo del ser humano, en muchos casos son mal interpretadas y ultrajadas, y permiten a los gobernantes explotar a los gobernados. No hay fin a esto, siempre urge un nuevo predicador que alega tener el mensaje sagrado de Dios. Los pueblos explotados siempre tienen oídos para aquel que le promete un mejor mañana.
Latinoamérica fue descubierta por los españoles, mientras que Norteamérica por los ingleses. A los primeros sólo les interesa llevar a España todas las riquezas de las tierras descubiertas y en el proceso matan a millones de los nativos. Los que llegan a las tierras del norte vienen buscando libertad de religión y la persecución que sufrían en Europa. Estos también liquidan a millones de nativos en el proceso de colonización, sin embargo construyen una nación que tiene una base de libertad y libre expresión. Esta es la razón por la cual las dos áreas tienen herencias distintas. El futuro desarrollo de las dos áreas toma distintos caminos.
La República de Panamá empieza su vida independiente en el año 1903, y con la ayuda de los norteamericanos toma un rumbo algo distinto a los otros países latinos. El Canal de Panamá es construido, en el proceso se introducen nuevos adelantos a la vida diaria del país, que contribuyen a la modernización de la nueva nación. Inmigrantes de todas partes del mundo se establecen aquí, dándole un toque cosmopolitano, que ayudan a la nueva nación a crecer y desarrolla en una forma especial. Sin embargo, su forma de gobierno sigue demostrando su herencia española. En vez de desarrollarse como los norteamericanos, demuestran la tendencia de que unos cuantos explotan a la mayoría. Los primeros cien años de su vida panameña empiezan bien, pero terminan bien mal. Panamá logra recuperar la soberanía sobre el Canal, sólo para desperdiciar la oportunidad que se le presenta.
Es tiempo de que la mayoría de los panameños decidan en serio sobre el destino y futuro de su país, y tomen las decisiones necesarias para que esta bella nación sea disfrutada por todos sus habitantes igualmente.
La situación económica y moral de Panamá en este año es terrible, y todos sus habitantes anhelan por un mañana mejor. A medida que se acercan las elecciones de 2004, es de suma importancia que los panameños decidan, una vez y por todas, que van a independizarse de todos los políticos corruptos que tanto han explotado este bello país, y así dar nacimiento a una nueva era de libertad y de crecimiento económico que beneficie a todos, de igual forma.
El destino de Panamá está en las manos de todos los ciudadanos, y no en las de unos cuantos, que alegan saber qué es lo mejor que le conviene a todos los panameños. Es tiempo de madurar y ser responsables, para así garantizar que nuestros hijos y nietos vivan en un Panamá mejor.
*Miembro de la Coalición Rescate de Panamá.