De infiernos fiscales
Panamá cumplió el lunes con las exigencias de las naciones desarrolladas de endurecer su legislación contra el lavado de dinero proveniente del tráfico de drogas, armas, vehículos y personas, secuestro, extorsión, peculado, corrupción de funcionarios, terrorismo y robo. No cedió en cambio a las mismas presiones dirigidas a impedir el flujo de capitales extranjeros que huyen de regímenes de impuestos altos; y en este ultimo aspecto hizo también lo debido.
De los 29 países que integran la Organización de Cooperación para el Desarrollo Económico (OCDE) y de los ocho del Grupo de Acción Financiera (GAFI), están surgiendo vigorosos clamores de oposición contra su pretensión de imponer al resto del mundo su régimen de exorbitantes impuestos.
No hay sin embargo en ello una pizca de compasión por las pequeñas naciones que han hecho de su favorable legislación fiscal su principal "recurso natural". Más bien es el propio interés por conservar la esencia del liberalismo moderno, lo que mueve a estas voces disidentes del mundo desarrollado, que se niegan a vivir sin alternativas en verdaderos infiernos fiscales.
Recientemente, el Offshore Institute de EU, a través de su director administrativo, Johnny Johnson, manifestó su inconformidad por la intromisión de la Unión Europea contra la decisión soberana de pequeñas naciones de conservar sus regímenes de bajos impuestos.
El instituto critica la doble moral que se advierte cuando, en las mismas potencias industriales, se mantienen tratamientos impositivos similares a los que combaten en pequeños países. En esencia, -dice -, tratan de "castigar y abolir el derecho humano de disponer libremente de sus bienes, incluyendo el de transferir sus capitales de una jurisdicción a otra". Los burócratas de la OCDE pretenden arrogarse la potestad de dar o no el visto bueno a los regímenes fiscales del mundo. Esperamos, - añade -, "que los líderes políticos de los países de bajos impuestos resistan enérgicamente la política de imposición de la OCDE y otros clubes de ricos, que busca impedirles explotar su mayor recurso natural: su soberanía". Mayores comentarios sobran.
En iguales términos se ha expresado Dick Armey, líder de la mayoría de la Cámara de Representantes en carta enviada a Lawrence Summers, Secretario del Departamento del Tesoro de Estados Unidos, en la que expresa su preocupación porque la política de la OCDE y GAFI elimina la libre competencia entre distintos regímenes fiscales, dejando a los contribuyentes sin alternativas, en manos de un cartel único que favorece la uniformidad y los impuestos altos y que desalienta la inversión privada.
Expresa Armey que "la competencia entre distintos regímenes fiscales es un factor muy importante para mantener el dinamismo de la economía en el globo, puesto que obliga a los demás a moderarse y mantener impuestos razonables, lo cual promueve el crecimiento económico". Añade: "Las naciones deben ser libres de fijar sus propias políticas fiscales. Y si a los nortemericanos no les gustaría que otros países dictaran sus leyes de impuestos, difícilmente aprobarían que su propio gobierno hiciera igual con los demás". "Debemos procurar la cooperación para evitar abusos, en lugar de aspirar a que se desmantele la privacidad personal" y a que impere el "proteccionismo financiero que la OCDE y GAFI pretenden imponer a los regímenes de bajos impuestos, lo cual es contrario a nuestro interés nacional y al de otros países".
De los 29 países que integran la Organización de Cooperación para el Desarrollo Económico (OCDE) y de los ocho del Grupo de Acción Financiera (GAFI), están surgiendo vigorosos clamores de oposición contra su pretensión de imponer al resto del mundo su régimen de exorbitantes impuestos.
No hay sin embargo en ello una pizca de compasión por las pequeñas naciones que han hecho de su favorable legislación fiscal su principal "recurso natural". Más bien es el propio interés por conservar la esencia del liberalismo moderno, lo que mueve a estas voces disidentes del mundo desarrollado, que se niegan a vivir sin alternativas en verdaderos infiernos fiscales.
Recientemente, el Offshore Institute de EU, a través de su director administrativo, Johnny Johnson, manifestó su inconformidad por la intromisión de la Unión Europea contra la decisión soberana de pequeñas naciones de conservar sus regímenes de bajos impuestos.
El instituto critica la doble moral que se advierte cuando, en las mismas potencias industriales, se mantienen tratamientos impositivos similares a los que combaten en pequeños países. En esencia, -dice -, tratan de "castigar y abolir el derecho humano de disponer libremente de sus bienes, incluyendo el de transferir sus capitales de una jurisdicción a otra". Los burócratas de la OCDE pretenden arrogarse la potestad de dar o no el visto bueno a los regímenes fiscales del mundo. Esperamos, - añade -, "que los líderes políticos de los países de bajos impuestos resistan enérgicamente la política de imposición de la OCDE y otros clubes de ricos, que busca impedirles explotar su mayor recurso natural: su soberanía". Mayores comentarios sobran.
En iguales términos se ha expresado Dick Armey, líder de la mayoría de la Cámara de Representantes en carta enviada a Lawrence Summers, Secretario del Departamento del Tesoro de Estados Unidos, en la que expresa su preocupación porque la política de la OCDE y GAFI elimina la libre competencia entre distintos regímenes fiscales, dejando a los contribuyentes sin alternativas, en manos de un cartel único que favorece la uniformidad y los impuestos altos y que desalienta la inversión privada.
Expresa Armey que "la competencia entre distintos regímenes fiscales es un factor muy importante para mantener el dinamismo de la economía en el globo, puesto que obliga a los demás a moderarse y mantener impuestos razonables, lo cual promueve el crecimiento económico". Añade: "Las naciones deben ser libres de fijar sus propias políticas fiscales. Y si a los nortemericanos no les gustaría que otros países dictaran sus leyes de impuestos, difícilmente aprobarían que su propio gobierno hiciera igual con los demás". "Debemos procurar la cooperación para evitar abusos, en lugar de aspirar a que se desmantele la privacidad personal" y a que impere el "proteccionismo financiero que la OCDE y GAFI pretenden imponer a los regímenes de bajos impuestos, lo cual es contrario a nuestro interés nacional y al de otros países".