De inmigrantes y naciones
Todos, alguna vez, hemos tenido en nuestras familias a algún inmigrante. Ya sea en el pasado remoto, que está repleto de historias de inmigrantes, o en el presente donde familias colombianas y norteamericanas, especialmente aquellas que buscan hoy día oportunidades de trabajo y desarrollo o incluso retirarse en nuestra tierra. También tenemos los grupos de antillanos y de los chinos que poblaron cada cierto tiempo el istmo en busca de un trabajo digno para quedarse tiempo después. Tal como ahora los argentinos y los centroamericanos que, movidos siempre por la necesidad del trabajo, son o han sido inmigrantes.
Por tal razón, comprendemos y nos solidarizamos de manera efectiva con los grandes aportes materiales y culturales que han hecho los inmigrantes para nuestra nación. No obstante, cada vez es mucho más difícil el tema inmigratorio.
Lo primero que salta a la vista es que no debería ser materia únicamente de tipo policial u oficial, sino sobre todo, un fenómeno creciente de la globalización, que debe encararse de manera integral para identificar los diversos aspectos que influyen en ella, para no dejar de ser justos ni solidarios cuando se busca reparar alguna lesión contra la población panameña.
La prostitución, el contrabando, el tráfico de estupefacientes y otros delitos traen aparejada la corrupción en las instituciones nacionales encargadas de velar por el cumplimiento de las leyes y las normas. Dichas instituciones están resultando muy vulnerables a estos males. La Policía Nacional, la Policía Fronteriza, los inspectores de Aduanas, los inspectores de Migración y tantos otros. Estos brotes deben ser corregidos a tiempo y de manera enérgica. Por lo demás tenemos compromisos que hemos adquirido con otras naciones al ser signatarios de tratados internacionales comprometidos con la erradicación del tráfico ilegal de drogas -principalmente- y otros delitos internacionales como el terrorismo y la trata de personas.
Está muy claro que solos, nunca lograremos una solución permanente a un fenómeno global. El camino es la visión interdisciplinaria y la vigilancia internacional para que el tema sea tratado siempre con justicia y equidad.
Por tal razón, comprendemos y nos solidarizamos de manera efectiva con los grandes aportes materiales y culturales que han hecho los inmigrantes para nuestra nación. No obstante, cada vez es mucho más difícil el tema inmigratorio.
Lo primero que salta a la vista es que no debería ser materia únicamente de tipo policial u oficial, sino sobre todo, un fenómeno creciente de la globalización, que debe encararse de manera integral para identificar los diversos aspectos que influyen en ella, para no dejar de ser justos ni solidarios cuando se busca reparar alguna lesión contra la población panameña.
La prostitución, el contrabando, el tráfico de estupefacientes y otros delitos traen aparejada la corrupción en las instituciones nacionales encargadas de velar por el cumplimiento de las leyes y las normas. Dichas instituciones están resultando muy vulnerables a estos males. La Policía Nacional, la Policía Fronteriza, los inspectores de Aduanas, los inspectores de Migración y tantos otros. Estos brotes deben ser corregidos a tiempo y de manera enérgica. Por lo demás tenemos compromisos que hemos adquirido con otras naciones al ser signatarios de tratados internacionales comprometidos con la erradicación del tráfico ilegal de drogas -principalmente- y otros delitos internacionales como el terrorismo y la trata de personas.
Está muy claro que solos, nunca lograremos una solución permanente a un fenómeno global. El camino es la visión interdisciplinaria y la vigilancia internacional para que el tema sea tratado siempre con justicia y equidad.