De jóvenes y viejos
No recuperados aún del trancazo del 2 de mayo -imborrable en la historia, como aquel 10 del 51- los derrotados medio que entreven algunas acciones que les ayuden a despertar del KO (que la maldad persiste, porque nada olvidan, pero poco aprenden). Una, de ellas -¡Bienvenida!- es reconocer y aceptar por pare de los menos rabiosos que ya el PRD, y ahora todo el país, les había mostrado hace mucho que la democratización político-partidista no es un juego de palabras, no un discurso de gamonales; sí un ejercicio vital para la credibilidad y existencia misma de cualquier organización de este tipo. Que ya no es posible como lo hicieron siempre, seguir jugando al dinero, a la invención y compra de engañosas candidaturas y "convenciones" amañadas, de repartijas de partidos, gobiernos y diputados entre primos, sobrinos y compadres.
Otra, es la de tratar de hilvanar alguna táctica que pudiera entretener, desviar y confundir al ganador, apartándolo de los objetivos trazados y situándolo a la defensiva, tomando como premisa cierta que todo el país mantiene una gigantesca lupa sobre la nómina triunfante y en especial respecto a su abanderado, Martín Torrijos Espino.
Pretensión de ideologizar al candidato electo -tal como señala el Dr. Nils Castro-, encasillarlo bajo la manida y desfasada trampa de si es izquierdista, nacionalista o cualquier otra categorización semejante, más bien para consumo externo, en un afán de distanciarlo prontamente de la Casa Blanca específicamente, y espantar los capitales. Acción irresponsable, como es costumbre, que no ayuda en nada al clima de inversiones que plantea el gobierno electo.
Hay un tercer elemento, sutilmente falso como los anteriores: Crear una atmósfera dentro y fuera del PRD, predisponiendo a la opinión pública, sobre una confrontación generacional interna, artificial e innecesaria, donde "los viejos" serían estigmatizados, descalificados y apartados de cualquier función pública. En el mejor y más piadoso de los casos, serían recluidos en el "Cuarto de espera", que es el premio de consolación que lo que queda de la pesadilla ha inventado como castigo y humillación en las negociaciones del TLC, para quienes se atreven a producir la comida de los panameños, los productores agropecuarios.
Poco y nada conocen, ni quieren entender los detractores los significativos cambios operados en el PRD y su líder en las luchas internas; de sus contradicciones y conflictos; reconociendo y aceptando críticas y yerros; escuchando consejos y los mensajes del pueblo; corrigiendo y rectificando, para ver mejor el futuro.
De esto se ha ocupado in extenso el candidato durante la campaña. No logran comprender, ni aceptar que el PRD es heredero de las mejores tradiciones del quehacer popular y nacional, de devoción y lealtad al pueblo y sus verdaderas causas. Hoy el PRD trasciende su marco orgánico, para convocar a la nación, sin exclusiones, a construir juntos días mejores. Así lo entendemos quienes tras haber acudido y aprendido de generaciones anteriores promovimos, no en vano, el relevo generacional. Comparto una larga entrevista que mantuve con Ellsworth Bunker y Sol Linowitz, negociadores norteamericanos del Tratado Torrijos-Carter: "El acierto de Torrijos fue haber colocado como negociadores a un equipo de panameños de varias generaciones, algunos muy jóvenes, casi niños, otros muy veteranos, pero todos unidos con gran capacidad de trabajo y amor a su país", me enfatizó Bunker en sus 80 cumpleaños.
No, Martín no caerá en esta emboscada infantil que le restaría experiencia, sabiduría y vivencias de miles de cuadros políticos, científicos y técnicos, de hombres y mujeres comunes, de lo mejor que ha tenido y tiene este país.
Mucho ha madurado el Presidente electo en la esgrima interna partidista (no poca cosa) , como en el recorrido constante y permanente por los campos en aprendizaje creativo, persistente, tolerante y sólido, con los objetivos puestos en el porvenir. Drástico mandato de las urnas.
Otra, es la de tratar de hilvanar alguna táctica que pudiera entretener, desviar y confundir al ganador, apartándolo de los objetivos trazados y situándolo a la defensiva, tomando como premisa cierta que todo el país mantiene una gigantesca lupa sobre la nómina triunfante y en especial respecto a su abanderado, Martín Torrijos Espino.
Pretensión de ideologizar al candidato electo -tal como señala el Dr. Nils Castro-, encasillarlo bajo la manida y desfasada trampa de si es izquierdista, nacionalista o cualquier otra categorización semejante, más bien para consumo externo, en un afán de distanciarlo prontamente de la Casa Blanca específicamente, y espantar los capitales. Acción irresponsable, como es costumbre, que no ayuda en nada al clima de inversiones que plantea el gobierno electo.
Hay un tercer elemento, sutilmente falso como los anteriores: Crear una atmósfera dentro y fuera del PRD, predisponiendo a la opinión pública, sobre una confrontación generacional interna, artificial e innecesaria, donde "los viejos" serían estigmatizados, descalificados y apartados de cualquier función pública. En el mejor y más piadoso de los casos, serían recluidos en el "Cuarto de espera", que es el premio de consolación que lo que queda de la pesadilla ha inventado como castigo y humillación en las negociaciones del TLC, para quienes se atreven a producir la comida de los panameños, los productores agropecuarios.
Poco y nada conocen, ni quieren entender los detractores los significativos cambios operados en el PRD y su líder en las luchas internas; de sus contradicciones y conflictos; reconociendo y aceptando críticas y yerros; escuchando consejos y los mensajes del pueblo; corrigiendo y rectificando, para ver mejor el futuro.
De esto se ha ocupado in extenso el candidato durante la campaña. No logran comprender, ni aceptar que el PRD es heredero de las mejores tradiciones del quehacer popular y nacional, de devoción y lealtad al pueblo y sus verdaderas causas. Hoy el PRD trasciende su marco orgánico, para convocar a la nación, sin exclusiones, a construir juntos días mejores. Así lo entendemos quienes tras haber acudido y aprendido de generaciones anteriores promovimos, no en vano, el relevo generacional. Comparto una larga entrevista que mantuve con Ellsworth Bunker y Sol Linowitz, negociadores norteamericanos del Tratado Torrijos-Carter: "El acierto de Torrijos fue haber colocado como negociadores a un equipo de panameños de varias generaciones, algunos muy jóvenes, casi niños, otros muy veteranos, pero todos unidos con gran capacidad de trabajo y amor a su país", me enfatizó Bunker en sus 80 cumpleaños.
No, Martín no caerá en esta emboscada infantil que le restaría experiencia, sabiduría y vivencias de miles de cuadros políticos, científicos y técnicos, de hombres y mujeres comunes, de lo mejor que ha tenido y tiene este país.
Mucho ha madurado el Presidente electo en la esgrima interna partidista (no poca cosa) , como en el recorrido constante y permanente por los campos en aprendizaje creativo, persistente, tolerante y sólido, con los objetivos puestos en el porvenir. Drástico mandato de las urnas.