"De la abundancia del corazón habla la boca"
Es un mediocre escritor y peor funcionario. Pero funge de Director del Instituto Nacional de Cultura. Nunca había leído ninguna columna política suya. No la escribió para criticar a la dictadura, ni para orientar en democracia. Ahora, bajo la presidenta Moscoso, a pesar de su cargo, tampoco se le conocen artículos sobre problemas culturales, ni menos aún, iniciativas reveladoras de que sabe cómo ser un auténtico promotor de la cultura nacional y no simplemente un burócrata incompetente cobrador de un cheque del Estado.
Súbitamente ha sentido la urgencia, sin duda interesada, de escribir un libelo contra el partido Demócrata Cristiano y contra mí, a propósito del acuerdo META, en defensa de los que él llama, los "guardianes de la ortodoxia" del partido, es decir, de quienes se fueron del partido e ingresaron en otro colectivo por apetito de un puesto, ya que en el sector privado vivoteaban a la medida de sus limitaciones profesionales.
Despertó mi curiosidad que publicara una columna en El Siglo el domingo pasado y en La Prensa , dos día más tarde. Su tema - el acuerdo META- tuvo su momento de actualidad, pero ya es extemporáneo. Sospeché por ello que escribía por encargo de alguien o para congraciarse con alguien. Preguntando, me dijeron que los arnulfistas de verdad solicitan que uno de ellos lo sustituya. Argumentan, con razón, que hasta ahora se ha destacado por su conflicto con quien promovió el Patronato del Museo del Hombre, en el curso del cual se acusaron mutuamente de la desaparición de huacas de oro de dicho museo. También que se ha ventilado por los medios el escándalo sobre un cheque del INAC, No. 19064, con fecha del 30 de diciembre de 1999, por B/. 24,000 a favor de una escuela privada, propiedad de personas vinculadas a quien él le debe su nombramiento actual. Existe, además, una denuncia ante la Contraloría de un arnulfista que ha sido Jefe de Cómputo del INAC y que acusa al Director de diez anomalías que "a todas luces son muestras de corrupción", según el denunciante, incluyendo el pago de empleados a una organización privada de la misma persona a quien le debe el puesto. Acusa al partido de actuar por "las prebendas del poder", pero él se relame cual perrito faldero con lo que su ama le deja caer y ladra cuando teme que se lo van a quitar.
¿Por qué prestarle atención al libelo de este mediocre escritor y peor funcionario? Estilísticamente es un adefesio, digno de sus novelas que pocos saben que existen y menos aún las leen. Cual adolescente mal hablado, que se complace en repetir palabras sucias, acumula sustantivos y adjetivos insultantes en un acceso patológico de coprolalia. Pero es un buen representante de la mediocridad moral, rayana en la vulgaridad, de quienes han pretendido darnos lecciones de probidad desde turbios antecedentes. Es un Tartufo, al que podemos estudiar como un ejemplar de la hipocresía la más burda.
Por ello, me interesé en averiguar los antecedentes del desconocido, casi clandestino, Director del INAC. Acusa al PDC y a mí en particular de "contubernio" con el PRD, de "bochorno psíquico", de "perversión moral", de "pérdida de valores" y de "corrupción del alma", de haberme "quitado la viejo armazón de demócrata beligerante y optado por el moralismo de chancletas" y de que "(traicioné) la memoria de todos los luchadores de la DC". Y dice que su mayor preocupación es la "mutación de la DC" debido a nuestra presunta ansia por el poder.
¿Qué me dijeron las personas, las más diversas a quienes pregunté sobre este individuo? Me dicen que se transmutó de novicio de una orden religiosa en un miembro de un grupo operacional de los Batallones de la Dignidad" en San Miguelito y también en un allegado al PRD en la más nefasta y traumática etapa de la dictadura de Noriega. Cuando me ataca por contubernio con el PRD ahora que éste se comporta democráticamente, él se acusa a sí mismo por vínculo con el PRD cuando éste era brazo político de los militares en su función de represión y corrupción.
Luego se vinculó al Papa Egoró. Allí habría tenido toda suerte de conflictos y fue acusado ante la PTJ de romperle los vidrios al auto de un dirigente de dicho partido. Pero no había terminado de transmutarse. A raíz de las elecciones de 1999 se pegó al arnulfismo, como tanto otros "pegados" que han desplazado a arnulfistas de verdad. Formó parte de los norieguistas hasta el último día de la dictadura, que fueron postulados o luego nombrados en el Gobierno por la Presidenta, incluyendo a civiles integrados a las Fuerzas de Defensa y hasta al mismo secretario privado de Noriega. ¿Qué diría con su concisión lapidaria el Dr. Arnulfo Arias, quien prefirió que le robaran la Presidencia en 1984 a pactar con Noriega?.
No fueron su distinción literaria, su capacidad intelectual y su idoneidad profesional, todas harto discutibles, que le valieron al Director del INAC su nombramiento. En su caso, como en otros, prevaleció un motivo que en este Gobierno es más determinante que el mismo nepotismo, a saber el nexo sentimental. l es un Director del INAC por nexo sentimental de antaño.
Evidentemente que tenemos visiones humanas diferentes. El pasa juicio moral injustamente sobre quienes en nuestra vida pública hemos militado sólo en un partido con una sola ideología, sacrificamos una candidatura presidencial por la unidad de la oposición contra la dictadura, nos atrevimos a eliminar las antiguas Fuerzas de Defensa y a desmilitarizar la seguridad pública, renunciamos a una Vicepresidencia de la República por coherencia ética y política con principios propios y del PDC y hemos tenido el coraje de llegar a un acuerdo legislativo con nuestros adversarios históricos para tratar de adecentar un "rgano del Estado. Y lo hace en términos que hieren mi dignidad personal la más fundamental.
Este proceder me daría el derecho a pasar un juicio moral sobre él, sobre su actuación tanto personal como pública. Pienso como Sócrates que, si a la persona le es difícil ser moral en una sociedad corrupta, la sociedad no puede ser moral con individuos personalmente corruptos.
Podría así contar lo que me han dicho de por qué habría estado en dificultades con el artículo 2 de la Ley 27 de 1995, que adiciona al artículo 215ª del Código Penal, con el artículo 213 del Código de la Familia y con el artículo 200 del Código Penal. Estas dificultades, de ser ciertas, constituyen a mi juicio formas primarias de la "perversión moral" y del "bochorno psíquico". Pero tengo diferentes criterios éticos que el Director del INAC, y rehuyo explayarme sobre las fallas personales de conducta, que revelan graves deficiencias de carácter, incluso, cuando se trata de alguien quien me han agredido malintencionadamente. Sin embargo, estas deficiencias de carácter también se expresan en la vida pública: en el cambio oportunista de vinculación partidaria (no de ideología, porque para esta gente la ideología es como la tanga, que nada cubre y lo que deja ver rara vez vale la pena enseñarlo), en el abuso de los afectos para medrar políticamente aunque sólo sea como subordinado, en la prostitución de la vocación de escritor convertido en escribidor de libelos por tratar de mantener un puesto y en el manejo de fondos públicos cuestionado por amiguismo o mejor por "sentimentalismo". Cuando las deficiencias de carácter suscitan a la vez tales fallas personales y públicas, entonces sí se justifica diagnosticar un caso de "corrupción del alma".
Calculo que esta diferencia de visión humana que tengo con el Director del INAC corresponde a la diferente experiencia moral que tenemos el uno y el otro de la gente con la que andamos y, en virtud del proverbio "dime con quien andas y te diré quien eres", a la diferente experiencia que tenemos cada uno de si mismo. Lo más paradójico de los falsos savonarolas es que al denunciar a los demás se revelan ellos mismos. El Director del INAC ha vuelto a confirmar el adagio de los evangelios: "de la abundancia del corazón habla la boca". ¡Qué tragedia para el país, su cultura en manos de un corazón y una mente tan turbias!
Súbitamente ha sentido la urgencia, sin duda interesada, de escribir un libelo contra el partido Demócrata Cristiano y contra mí, a propósito del acuerdo META, en defensa de los que él llama, los "guardianes de la ortodoxia" del partido, es decir, de quienes se fueron del partido e ingresaron en otro colectivo por apetito de un puesto, ya que en el sector privado vivoteaban a la medida de sus limitaciones profesionales.
Despertó mi curiosidad que publicara una columna en El Siglo el domingo pasado y en La Prensa , dos día más tarde. Su tema - el acuerdo META- tuvo su momento de actualidad, pero ya es extemporáneo. Sospeché por ello que escribía por encargo de alguien o para congraciarse con alguien. Preguntando, me dijeron que los arnulfistas de verdad solicitan que uno de ellos lo sustituya. Argumentan, con razón, que hasta ahora se ha destacado por su conflicto con quien promovió el Patronato del Museo del Hombre, en el curso del cual se acusaron mutuamente de la desaparición de huacas de oro de dicho museo. También que se ha ventilado por los medios el escándalo sobre un cheque del INAC, No. 19064, con fecha del 30 de diciembre de 1999, por B/. 24,000 a favor de una escuela privada, propiedad de personas vinculadas a quien él le debe su nombramiento actual. Existe, además, una denuncia ante la Contraloría de un arnulfista que ha sido Jefe de Cómputo del INAC y que acusa al Director de diez anomalías que "a todas luces son muestras de corrupción", según el denunciante, incluyendo el pago de empleados a una organización privada de la misma persona a quien le debe el puesto. Acusa al partido de actuar por "las prebendas del poder", pero él se relame cual perrito faldero con lo que su ama le deja caer y ladra cuando teme que se lo van a quitar.
¿Por qué prestarle atención al libelo de este mediocre escritor y peor funcionario? Estilísticamente es un adefesio, digno de sus novelas que pocos saben que existen y menos aún las leen. Cual adolescente mal hablado, que se complace en repetir palabras sucias, acumula sustantivos y adjetivos insultantes en un acceso patológico de coprolalia. Pero es un buen representante de la mediocridad moral, rayana en la vulgaridad, de quienes han pretendido darnos lecciones de probidad desde turbios antecedentes. Es un Tartufo, al que podemos estudiar como un ejemplar de la hipocresía la más burda.
Por ello, me interesé en averiguar los antecedentes del desconocido, casi clandestino, Director del INAC. Acusa al PDC y a mí en particular de "contubernio" con el PRD, de "bochorno psíquico", de "perversión moral", de "pérdida de valores" y de "corrupción del alma", de haberme "quitado la viejo armazón de demócrata beligerante y optado por el moralismo de chancletas" y de que "(traicioné) la memoria de todos los luchadores de la DC". Y dice que su mayor preocupación es la "mutación de la DC" debido a nuestra presunta ansia por el poder.
¿Qué me dijeron las personas, las más diversas a quienes pregunté sobre este individuo? Me dicen que se transmutó de novicio de una orden religiosa en un miembro de un grupo operacional de los Batallones de la Dignidad" en San Miguelito y también en un allegado al PRD en la más nefasta y traumática etapa de la dictadura de Noriega. Cuando me ataca por contubernio con el PRD ahora que éste se comporta democráticamente, él se acusa a sí mismo por vínculo con el PRD cuando éste era brazo político de los militares en su función de represión y corrupción.
Luego se vinculó al Papa Egoró. Allí habría tenido toda suerte de conflictos y fue acusado ante la PTJ de romperle los vidrios al auto de un dirigente de dicho partido. Pero no había terminado de transmutarse. A raíz de las elecciones de 1999 se pegó al arnulfismo, como tanto otros "pegados" que han desplazado a arnulfistas de verdad. Formó parte de los norieguistas hasta el último día de la dictadura, que fueron postulados o luego nombrados en el Gobierno por la Presidenta, incluyendo a civiles integrados a las Fuerzas de Defensa y hasta al mismo secretario privado de Noriega. ¿Qué diría con su concisión lapidaria el Dr. Arnulfo Arias, quien prefirió que le robaran la Presidencia en 1984 a pactar con Noriega?.
No fueron su distinción literaria, su capacidad intelectual y su idoneidad profesional, todas harto discutibles, que le valieron al Director del INAC su nombramiento. En su caso, como en otros, prevaleció un motivo que en este Gobierno es más determinante que el mismo nepotismo, a saber el nexo sentimental. l es un Director del INAC por nexo sentimental de antaño.
Evidentemente que tenemos visiones humanas diferentes. El pasa juicio moral injustamente sobre quienes en nuestra vida pública hemos militado sólo en un partido con una sola ideología, sacrificamos una candidatura presidencial por la unidad de la oposición contra la dictadura, nos atrevimos a eliminar las antiguas Fuerzas de Defensa y a desmilitarizar la seguridad pública, renunciamos a una Vicepresidencia de la República por coherencia ética y política con principios propios y del PDC y hemos tenido el coraje de llegar a un acuerdo legislativo con nuestros adversarios históricos para tratar de adecentar un "rgano del Estado. Y lo hace en términos que hieren mi dignidad personal la más fundamental.
Este proceder me daría el derecho a pasar un juicio moral sobre él, sobre su actuación tanto personal como pública. Pienso como Sócrates que, si a la persona le es difícil ser moral en una sociedad corrupta, la sociedad no puede ser moral con individuos personalmente corruptos.
Podría así contar lo que me han dicho de por qué habría estado en dificultades con el artículo 2 de la Ley 27 de 1995, que adiciona al artículo 215ª del Código Penal, con el artículo 213 del Código de la Familia y con el artículo 200 del Código Penal. Estas dificultades, de ser ciertas, constituyen a mi juicio formas primarias de la "perversión moral" y del "bochorno psíquico". Pero tengo diferentes criterios éticos que el Director del INAC, y rehuyo explayarme sobre las fallas personales de conducta, que revelan graves deficiencias de carácter, incluso, cuando se trata de alguien quien me han agredido malintencionadamente. Sin embargo, estas deficiencias de carácter también se expresan en la vida pública: en el cambio oportunista de vinculación partidaria (no de ideología, porque para esta gente la ideología es como la tanga, que nada cubre y lo que deja ver rara vez vale la pena enseñarlo), en el abuso de los afectos para medrar políticamente aunque sólo sea como subordinado, en la prostitución de la vocación de escritor convertido en escribidor de libelos por tratar de mantener un puesto y en el manejo de fondos públicos cuestionado por amiguismo o mejor por "sentimentalismo". Cuando las deficiencias de carácter suscitan a la vez tales fallas personales y públicas, entonces sí se justifica diagnosticar un caso de "corrupción del alma".
Calculo que esta diferencia de visión humana que tengo con el Director del INAC corresponde a la diferente experiencia moral que tenemos el uno y el otro de la gente con la que andamos y, en virtud del proverbio "dime con quien andas y te diré quien eres", a la diferente experiencia que tenemos cada uno de si mismo. Lo más paradójico de los falsos savonarolas es que al denunciar a los demás se revelan ellos mismos. El Director del INAC ha vuelto a confirmar el adagio de los evangelios: "de la abundancia del corazón habla la boca". ¡Qué tragedia para el país, su cultura en manos de un corazón y una mente tan turbias!