De la corrupción de los seres y del Estado
LAS MADRES Y PADRES nos preocupamos por el futuro de nuestros hijos e hijas, por legarles un país mejor del que nosotros encontramos, porque sean mejores personas y por ende, mejores ciudadanos.
Sin embargo, a veces pensamos que hay quienes trabajan en el sentido contrario. Cuando su conducta no es transparente, es poco ética, cuando se acomodan tanto al mal menor que ya no detectan el mal mayor. Cuando "el manejo político" se asimila al encubrimiento, a la falta de transparencia, a la manipulación y a la corrupción.
Sabemos que hemos llegado al punto que describe tan bien Ayn Rand en la Rebelión de Atlas: "Cuando vean que para producir, necesitan obtener permiso de los hombres que no producen nada; cuando vean que el dinero fluye a quienes comercian, no en bienes, sino en favores; cuando vean que los hombres se hacen más ricos a través de la estafa que del trabajo y sus leyes no los protejan de ellos, pero los protejan a ellos de ustedes; cuando vean que la corrupción es recompensada y la honestidad se convierte en un sacrificio personal; Sabrán que su sociedad está condenada".
La corrupción, según Sayed y Bruce, es: "el mal uso o el abuso del poder público para beneficio personal y privado", aunque evidentemente, este fenómeno no se limita a los funcionarios. Las causas de la corrupción son múltiples. Las primeras, individuales: carencia de valores, de conciencia y responsabilidad social, falta de educación, desconocimiento legal, baja autoestima y creencias negativas. La segunda, sociales relacionadas a malos modelos de referencias, de educación, creencias negativas, a la impunidad, la concentración de poderes, el soborno nacional e internacional, los bajos salarios en la administración pública, la falta de transparencia, carencia en la libertad de la información y la poca eficiencia de la administración pública.
Todo eso tiene consecuencias en diferentes áreas: económicas, sociales, políticas, y humanas. En el ámbito económico, la inversión inapropiada de los recursos, nos condena al subdesarrollo, y distorsiona las políticas públicas, incrementa la pobreza, y mantiene bajos niveles de inversión. En lo social, crea situaciones de injusticia y de inequidad, puesto que un sector de la población sale mayormente beneficiado. Además, la percepción de esta situación por el conjunto de la sociedad conlleva a un sentimiento de frustración generalizado y a una desconfianza en todo el aparato estatal.
En cuanto a lo político, la corrupción causa serios problemas de gobernabilidad, ya que ésta menoscaba los cimientos de la democracia: la credibilidad en el aparato estatal, la representatividad real de los elegidos y la legitimidad de las actuaciones de los funcionarios. Y lo peor es que en el plano de la persona, distorsiona los valores, las creencias, y se instaura la cultura del "juega vivo".
La respuesta a la corrupción debe ser un conjunto de propuestas en un sistema, integral y coordinado, que vele por la prevención, capacitación, corrección y en última instancia represión. Dado que las causas son multifactoriales, éstas deberán ser contempladas en una estructura multifuncional que permita influenciar la sociedad desde diferentes aspectos:
Diseñar propuestas educativas formales e informales para el cambio de creencias.
Revisión de los procesos en los diferentes ministerios y entidades públicas, para hacerlos más eficientes, eficaces y homogéneos.
La simplificación de normativas para disminuir las oportunidades a la corrupción.
La elaboración de guías y códigos de ética.
La confección de proyectos de ley para una mayor transparencia (esto contradice el actuar de los legisladores con la aprobación del reciente código penal).
Diseñar, e implementar sistemas informáticos que le brinden una mayor transparencia a los procesos y que faciliten la interconexión y la información al ciudadano.
Este país es de todos y todos debemos estar alerta, porque la corrupción no es sólo asunto del Estado, o del gobierno.
(*) Profesora en Ciencias Políticas en la Louisville University.
Sin embargo, a veces pensamos que hay quienes trabajan en el sentido contrario. Cuando su conducta no es transparente, es poco ética, cuando se acomodan tanto al mal menor que ya no detectan el mal mayor. Cuando "el manejo político" se asimila al encubrimiento, a la falta de transparencia, a la manipulación y a la corrupción.
Sabemos que hemos llegado al punto que describe tan bien Ayn Rand en la Rebelión de Atlas: "Cuando vean que para producir, necesitan obtener permiso de los hombres que no producen nada; cuando vean que el dinero fluye a quienes comercian, no en bienes, sino en favores; cuando vean que los hombres se hacen más ricos a través de la estafa que del trabajo y sus leyes no los protejan de ellos, pero los protejan a ellos de ustedes; cuando vean que la corrupción es recompensada y la honestidad se convierte en un sacrificio personal; Sabrán que su sociedad está condenada".
La corrupción, según Sayed y Bruce, es: "el mal uso o el abuso del poder público para beneficio personal y privado", aunque evidentemente, este fenómeno no se limita a los funcionarios. Las causas de la corrupción son múltiples. Las primeras, individuales: carencia de valores, de conciencia y responsabilidad social, falta de educación, desconocimiento legal, baja autoestima y creencias negativas. La segunda, sociales relacionadas a malos modelos de referencias, de educación, creencias negativas, a la impunidad, la concentración de poderes, el soborno nacional e internacional, los bajos salarios en la administración pública, la falta de transparencia, carencia en la libertad de la información y la poca eficiencia de la administración pública.
Todo eso tiene consecuencias en diferentes áreas: económicas, sociales, políticas, y humanas. En el ámbito económico, la inversión inapropiada de los recursos, nos condena al subdesarrollo, y distorsiona las políticas públicas, incrementa la pobreza, y mantiene bajos niveles de inversión. En lo social, crea situaciones de injusticia y de inequidad, puesto que un sector de la población sale mayormente beneficiado. Además, la percepción de esta situación por el conjunto de la sociedad conlleva a un sentimiento de frustración generalizado y a una desconfianza en todo el aparato estatal.
En cuanto a lo político, la corrupción causa serios problemas de gobernabilidad, ya que ésta menoscaba los cimientos de la democracia: la credibilidad en el aparato estatal, la representatividad real de los elegidos y la legitimidad de las actuaciones de los funcionarios. Y lo peor es que en el plano de la persona, distorsiona los valores, las creencias, y se instaura la cultura del "juega vivo".
La respuesta a la corrupción debe ser un conjunto de propuestas en un sistema, integral y coordinado, que vele por la prevención, capacitación, corrección y en última instancia represión. Dado que las causas son multifactoriales, éstas deberán ser contempladas en una estructura multifuncional que permita influenciar la sociedad desde diferentes aspectos:
Diseñar propuestas educativas formales e informales para el cambio de creencias.
Revisión de los procesos en los diferentes ministerios y entidades públicas, para hacerlos más eficientes, eficaces y homogéneos.
La simplificación de normativas para disminuir las oportunidades a la corrupción.
La elaboración de guías y códigos de ética.
La confección de proyectos de ley para una mayor transparencia (esto contradice el actuar de los legisladores con la aprobación del reciente código penal).
Diseñar, e implementar sistemas informáticos que le brinden una mayor transparencia a los procesos y que faciliten la interconexión y la información al ciudadano.
Este país es de todos y todos debemos estar alerta, porque la corrupción no es sólo asunto del Estado, o del gobierno.
(*) Profesora en Ciencias Políticas en la Louisville University.