De la credibilidad
Si hay algo que el panameño ha aprendido es a no creer en sus hombres públicos. Son tantas las discordancias que denotan en su proceder los políticos que ya no resulta difícil precisar sus incoherencias. Lo lamentable resulta que cuando la ciudadanía pierde credibilidad, sobre todo en sus mandatarios, opera el barullo, pues no existe autoridad moral en sus manifestaciones.
La Excelentísima Sra. Presidenta de la República, a través del Ministerio de Economía y Finanzas, ha hecho reiterados anuncios sobre la racionalización del gasto público. Gran publicidad se dio a la medida y recordamos haber expresado, en su momento, que "ya los panameños estamos acostumbrados a este tipo de anuncios que nunca se materializan y terminan siempre en falsas expectativas. Una cosa es lo que se dice de los dientes para afuera y otra la que se hace. La insinuada racionalización del gasto público, como siempre, terminará reventando por lo más delgado: los empleados públicos que se despedirán."
Después de tanta alharaca formada con la anunciada racionalización del gasto público, el Gobierno Nacional anuncia la inversión de 2.5 millones de dólares en la ampliación del Ministerio de la Presidencia. O el Gobierno Nacional no tiene la menor idea de lo que es la "racionalización del gasto público" o simplemente se trata de otra burla más a la ciudadanía. Por racionalización debemos entender, de acuerdo con el Diccionario de la Real Academia Española la "organización de la producción o el trabajo de manera que aumenten los rendimientos o reduzca los gastos con el mismo esfuerzo." Y si ello es así me parece entonces que, más que una racionalización del gasto público, lo que se está haciendo es exactamente lo contrario, el dispendio del mismo.
Pero en este asunto de la ampliación del Ministerio de la Presidencia, está inherente otro aspecto que es el relacionado con la corrupción, que la Primera Mandataria ha hecho énfasis, en distintas oportunidades, castigará a los corruptos dentro de su administración.
Ahora resulta ser que la empresa Constructora Azuero, aparentemente relacionada con el Director del Fondo de Inversión Social (FIS) se "ganó" la licitación correspondiente. La Primera Mandataria parece que le ha salido al paso a las reacciones desfavorables que se han dado y se le atribuye haber expresado que "no hay nada de irregular en esta licitación: Todo parece que aquí todo es pecaminoso...no puede ser que una persona, por tener un apellido, no pueda participar en ninguna licitación, a pesar de que fue la compañía que presentó el mejor precio y puntaje."
De acuerdo con publicación aparecida en primera plana de la edición del sábado 9 de junio de El Panamá América, que el representante de dicha empresa se queja de que durante las administraciones del PRD no se ganaba ninguna licitación y ahora son criticados por las adjudicaciones que obtienen durante el gobierno arnulfista. Lo cierto es que no es cuestión de apellido, como expresó la Sra. Presidenta, sino que siempre son los mismos y no es el primer caso en que se le vincula en los medios a este señor con actos de corrupción. Y si no, remitámonos a las diversas intervenciones públicas del ex presidente Endara, en las cuales se ha referido a estos señores. Se habla de que estos señores constituyen el verdadero poder detrás del poder.
Es muy probable que la Sra. Presidenta tenga razón en cuanto a que no es ilegal la aludida participación, pero es que el asunto va mucho más allá de la legalidad. Se trata de un problema de alto contenido moral en donde, entre otras cosas, está involucrada la honestidad. Mientras la Jefa del Ejecutivo no lo comprenda así, aquí la corrupción campeará por doquier.
Esta situación, amén de la dilación que existe en designar el Zar Anticorrupción, y el veto del Ejecutivo a la ley anticorrupción, deja una muy mala percepción. Por este motivo y a otras razones responden los índices de antipopularidad de la Primera Mandataria.
La Excelentísima Sra. Presidenta de la República, a través del Ministerio de Economía y Finanzas, ha hecho reiterados anuncios sobre la racionalización del gasto público. Gran publicidad se dio a la medida y recordamos haber expresado, en su momento, que "ya los panameños estamos acostumbrados a este tipo de anuncios que nunca se materializan y terminan siempre en falsas expectativas. Una cosa es lo que se dice de los dientes para afuera y otra la que se hace. La insinuada racionalización del gasto público, como siempre, terminará reventando por lo más delgado: los empleados públicos que se despedirán."
Después de tanta alharaca formada con la anunciada racionalización del gasto público, el Gobierno Nacional anuncia la inversión de 2.5 millones de dólares en la ampliación del Ministerio de la Presidencia. O el Gobierno Nacional no tiene la menor idea de lo que es la "racionalización del gasto público" o simplemente se trata de otra burla más a la ciudadanía. Por racionalización debemos entender, de acuerdo con el Diccionario de la Real Academia Española la "organización de la producción o el trabajo de manera que aumenten los rendimientos o reduzca los gastos con el mismo esfuerzo." Y si ello es así me parece entonces que, más que una racionalización del gasto público, lo que se está haciendo es exactamente lo contrario, el dispendio del mismo.
Pero en este asunto de la ampliación del Ministerio de la Presidencia, está inherente otro aspecto que es el relacionado con la corrupción, que la Primera Mandataria ha hecho énfasis, en distintas oportunidades, castigará a los corruptos dentro de su administración.
Ahora resulta ser que la empresa Constructora Azuero, aparentemente relacionada con el Director del Fondo de Inversión Social (FIS) se "ganó" la licitación correspondiente. La Primera Mandataria parece que le ha salido al paso a las reacciones desfavorables que se han dado y se le atribuye haber expresado que "no hay nada de irregular en esta licitación: Todo parece que aquí todo es pecaminoso...no puede ser que una persona, por tener un apellido, no pueda participar en ninguna licitación, a pesar de que fue la compañía que presentó el mejor precio y puntaje."
De acuerdo con publicación aparecida en primera plana de la edición del sábado 9 de junio de El Panamá América, que el representante de dicha empresa se queja de que durante las administraciones del PRD no se ganaba ninguna licitación y ahora son criticados por las adjudicaciones que obtienen durante el gobierno arnulfista. Lo cierto es que no es cuestión de apellido, como expresó la Sra. Presidenta, sino que siempre son los mismos y no es el primer caso en que se le vincula en los medios a este señor con actos de corrupción. Y si no, remitámonos a las diversas intervenciones públicas del ex presidente Endara, en las cuales se ha referido a estos señores. Se habla de que estos señores constituyen el verdadero poder detrás del poder.
Es muy probable que la Sra. Presidenta tenga razón en cuanto a que no es ilegal la aludida participación, pero es que el asunto va mucho más allá de la legalidad. Se trata de un problema de alto contenido moral en donde, entre otras cosas, está involucrada la honestidad. Mientras la Jefa del Ejecutivo no lo comprenda así, aquí la corrupción campeará por doquier.
Esta situación, amén de la dilación que existe en designar el Zar Anticorrupción, y el veto del Ejecutivo a la ley anticorrupción, deja una muy mala percepción. Por este motivo y a otras razones responden los índices de antipopularidad de la Primera Mandataria.