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De la leche, subsidios y algo más


En días pasados leímos un artículo de Roberto Brenes P., titulado "La leche de unos y la mala leche de los otros", el cual consideramos conveniente responder en defensa de la producción y los productores nacionales, porque soy panameño. No voy a entrar a considerar el título grosero ni las expresiones injuriosas vertidas en contra del sector cuando lo califica de "pedigüeño" e "ineficiente", porque no soy maestro de conducta y buenos modales. Mejor es ir al grano.
El autor en su artículo empieza por decir que "La desmedida protección al productor es la expresión concreta de que éste es un país donde hay dos clases de ciudadanos: los privilegiados y los otros". Si de privilegiados se trata, quisiera saber su opinión con respecto al artículo 1010 del Código Fiscal que establece el impuesto a los bancos de licencia general en 25 mil balboas y a los de licencia internacional en 15 mil balboas, sin importar la renta neta gravable que tengan, cuando las sociedades tienen que pagar entre 30% y 34% de su renta neta gravable y las personas naturales tienen una tarifa que empieza en 52% del excedente de B/.3,000.00 que va incrementándose conforme aumenta la renta neta gravable. Y qué opina de la exoneración del impuesto sobre la renta de los ingresos provenientes de las operaciones en bolsas de valores.
Luego pasa el Sr. Brenes a señalar que el aumento arancelario "no parece conducir a ningún beneficio nacional" y confronta a los productores con los consumidores, haciendo una comparación con el porcentaje del ingreso que los americanos y ticos dedican a satisfacer sus necesidades alimentarias. Lo que el Sr. Brenes no dice es que a los productores de leche ticos le pagan más por litro de leche entregado en la planta que al panameño, y que la leche procesada sale más barata de la planta tica que de la planta panameña. Tampoco compara el ingreso del consumidor americano con el del consumidor panameño, lo que le indicaría la razón del porcentaje de éste que gasta el americano en alimentarse.
En otra parte de su artículo, el Sr. Brenes indica que igual madrugan una enfermera, "el palanca" y un "pasacable" del Canal; agrego yo, el policía, los doctores que hacen turnos, los maestros, etc., etc.. Lo que no dice el Sr. Brenes, dudo que no lo sepa, es que quienes ejercen esos oficios o profesiones, son asalariados, reciben su paga igual cada quincena y principalmente, no tienen inversiones para ejercer sus oficios o profesiones, ni empleados a los cuales haya que pagarles religiosamente.
En el Informe de Coyuntura, para el primer trimestre de 2002, emitido por el MEF, salen cifras y datos interesantes, que contradicen el mote de "ineficientes" para el sector agropecuario. Por ejemplo, la exportación de melón aumentó en un 60.5% porque "Las variedades exportadas cumplen con las estrictas exigencias" de los mercados de Estados Unidos y Europa. Las de sandía aumentaron 16%, las de ñame 526% y las de otoe 421%. El valor de las exportaciones de carne de ganado vacuno aumentaron 64.7% "debido a la preferencia por la competitividad, buena calidad del producto y las ventajas de precios en el mercado internacional". El valor de las exportaciones de ganado vivo en un período de dos años (1999-2001) creció en 255% para un crecimiento anual promedio de 127.66%, según informe del Viceministro de Comercio Exterior. Lo anterior, sin mencionar los empleos generados directa e indirectamente por el sector agropecuario. No hay otro sector de la economía nacional que muestre estos buenos resultados. En nuestra ciudad existen muchos profesionales que fueron educados, inclusive en universidades extranjeras, con la plata de la leche y de otros productos agropecuarios.
En cuanto a los productores "eficientes" de los países industrializados que nos envían sus leches, al Sr. Brenes se le olvidó mencionar que en Europa el productor de leche recibe por litro más de tres veces el valor que recibe el productor panameño, además de recibir un subsidio nominal por mantenerse en la producción. Estados Unidos acaba de pasar la "Farm Bill" , aumentando los subsidios a su producción agropecuaria a montos que pudieran llegar a los 75 mil millones de dólares. Estos subsidios son los que distorsionan los mercados y obligan a los países subdesarrollados a poner aranceles y subsidios a sus productores. Pero no he visto que los aperturistas criollos hayan protestado por dichos subsidios.
Pero la razón fundamental de los subsidios la expresó claramente el Presidente Bush recientemente. La producción de alimentos es un tema de seguridad nacional. Todo país debe producir suficiente alimento para suplir las necesidades de su población. Además, no existe posibilidad de darle empleo a todas las personas que dependen del sector agropecuario si éste desaparece. Tampoco existe la posibilidad de que ellas se dediquen a otro oficio o profesión. La misma OMC ha aceptado este principio cuando a todos los países le reconoce rubros sensitivos a los cuales se les da una protección especial. A los productores panameños, luego de darles la protección por un plazo determinado, de la noche a la mañana, los aperturistas se la quitaron, este gobierno sólo ha restablecido la protección pactada dentro de la OMC.
Por otro lado, el productor agropecuario es un empresario que ha invertido en tierras, insumos, contratado créditos a intereses mucho más altos que los que pagan los productores "eficientes" y subsidiados de los países industrializados, cuya inversión está sujeta a las inclemencias del tiempo, además de los riesgos normales de todo negocio. En resumen, la producción agropecuaria sí tiene características económicas y sociales que la hacen especial y sujeto de un tratamiento distinto al resto de la economía.

101 años de Panamá América

 
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