De las mentiras y las formas de escapar
Nuestra galaxia es una gota entre otras galaxias. Nuestro sistema, es una chispa de otros sistemas más grandes y complejos. Nuestro planeta es un inmenso universo comparado con el átomo de una de mis neuronas pre frontales y ese átomo no es más que las sumas de una abstracción cuántica en un sistema que aún no hemos terminado de inventar o descubrir. Sinonimia que la ciencia no admite pero que la razón no rechaza.
Está en la naturaleza del entendimiento humano buscar un orden que explique aquello que nos causa angustia, preocupación y alarma cuando nos enfrentamos ante la inquieta realidad de la incertidumbre. El método científico aplicado hasta hoy apunta hacia ese destino político y económico de la realidad, el de poner orden en un sistema constituido por el desorden y el azar.
No hay nada más alejado de la realidad que un supuesto ordenamiento en un sistema donde la probabilidad es el resultado posible de lo plausible, es decir, de lo que puede ser admitido. Nada más certero que la incertidumbre de la verdad. De la verdad incierta, la de color grisáceo o tornasolado, que cambia de tono según le caiga el rayo de luz. La probable verdad incierta de un observador con respecto a otro ubicado en el polo opuesto del objeto o del hecho observado.
Hay varias formas de escapar de una realidad que no nos gusta. La primera de ellas es negarla. Negar lo que veo, siento o pienso afirmando ser producto de la imaginación. También se puede escapar invirtiendo el orden lógico y decir que lo único real es esa imaginación y que uno es producto de la invención de otro ser más poderoso y metafísico, dueño de una mano invisible que pone un orden conveniente en el caos reinante.
Un grupo de entusiastas defensores del neoliberalismo se ha reunido recientemente en la ciudad de Rosario de Santa Fe encabezados por Álvaro Vargas Llosa. El hijo de Mario afirmó allí que: “La crisis de Estados Unidos no estuvo motivada en un problema del capitalismo, sino que tenemos que salir a demostrar que es necesario un aumento de políticas liberales (neocapitalistas)”. ¡A la flauta! le diría Mafalda a Manolito.
Mentir es también una forma de escapar de la responsabilidad que les toca por crear una realidad falsa. Negar esa responsabilidad es otra forma de huir de una realidad inventada, en este caso por la escuela económica basada en la infalibilidad del mercado y en una libertad imaginaria. Libertad creada para ser manipulada desde oligopolios asociados al ansiado Estado Mínimo o por corporaciones y financieros corruptos.
Aceptar que las cosas pueden ser transformadas para que hagan parte de una realidad que no se corresponde con el sentido común, ni con la experiencia de la mayoría, es también una de las formas escapistas de la locura y de la delincuencia. Vivir enajenados por no poder romper las cadenas que nos amarran a prejuicios ideológicos o académicos es ver al mundo y al Hombre de manera unidimensional.