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De las osamentas y otros espectáculos


P.T Barnum, el astuto y pícaro bisabuelo del circo moderno, decía que su función era el show más grande sobre la tierra. No estaba equivocado: tenía lo necesario para captar la atención del público y cuando no podía, inventaba algo, embaucando a los tímidos e ingenuos habitantes de los albores del siglo pasado. No obstante, parece ser que ahora la exhibición de Barnum está pasando de manos; ahora es patrimonio intelectual de ciertos testaferros ejecutivos de nuestro gobierno. Siempre lo he dicho: los arnulfistas son una casta de políticos expertos. Lo que daña esta orgullosa afirmación es que, como gobernantes, son nubes que llueven: son efímeros sueños de grandeza que con el tiempo se desvanecen.
La situación económica del país es el ejemplo por antonomasia. Pasó la Navidad y un centenar de pavos quedaron vivos, porque en bandejas donde hubo uno el año pasado, ahora hay un minúsculo pollo que se ríe de lo que tienen que soportar sus vivos comensales. Pero igual, Jesús dijo que no sólo de pan vive el hombre; por ello, si lo vemos por el lado amable, nuestra presidenta salvó la Navidad: por no tener dinero para comprar, las familias estuvieron más unidas en esta festividad.
Mas, hasta las altas esferas de poder se han percatado de lo mal que andamos y por ello, han decidido sacar del olvido -convenientemente- unos eventos que juegan con el dolor -y también con el morbo- del panameño. Gritan los familiares y amigos de Héctor Gallego: ¡masacre en el antiguo cuartel de los Pumas de Tocumen! ¡Muerte a los culpables! ¡Y feliz Navidad a los hombres de buena voluntad! Los gobernantes, mientras tanto, compungidos en apariencias exclaman por dentro: ¡santa distracción! ¡Que siga la parranda, el nepotismo y la corrupción! Porque no sólo de pan vive el hombre... el pueblo come gente y tiene un gusto especial por los mártires.
Estimados miembros del Comité de Familiares de Desaparecidos y Asesinados "Héctor Gallego": no sean parte del espectáculo de nadie, no sean parte de este show gubernamental que tiene visos de telenovela venezolana. Ustedes valen más que eso. No dejen que las malas intenciones de nuestra muy tradicional politiquería jueguen con sus sentimientos. Rastreen el paradero de sus familiares, pero háganlo con discreción y con cautela. No desistan en la búsqueda de responsables; pero no se presten a ser una de las tantas cortinas de humo que nos esparcen entre vicios y perversidades.
vyperultra@hotmail.com

101 años de Panamá América

 
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