De las Pampas a Milán: Quijoteando el mundo con el Padre Daniel
De las Pampas a Milán: Quijoteando el mundo con el Padre Daniel
El miércoles pasado al mediodía durante la reunión de la Comisión de Turismo de la Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresas cubriendo la temática de Patrimonio Colonial Panameño como Experiencia Turística, divisé de reojo con simpática sonrisa en el auditorio al Padre Daniel Balditarra, ilustrísimo peregrino proveniente de Milán, Italia, quien, en su breve visita al istmo, iluminó el coco de todos los que tuvimos el privilegio de conocerlo.
El Padre Daniel es un escritor y novelista argentino, doctorado en Filosofía por la Universidad de Milán, ciudad que le acoge en su seno desde hace más de 3 décadas. Infatigable peregrino, erudito en turismo espiritual, ha recorrido como guía los recovecos de Tierra Santa, el Medio Oriente, Europa y la America Latina, uniendo la geografía con el misterio sagrado.
Tras su breve, pero muy profunda intervención, me convidó a su conferencia en la Universidad Santa María la Antigua, titulada "La Epifanía del Viator" el jueves pasado. Siendo su primera visita a Panamá, describió su vivencia así: "Pensaba que llegaba a Miami, pero descubrí en su lugar un Miami con alma, corazón y vida", acentuado comentario porque moré en esa ciudad norteña durante décadas y jamás pasó por mi mente tan espiritual y genial comparación con nuestra urbe.
Durante su conferencia, continúa su liturgia este alumno de Miguel de Unamuno: "El racismo se vence leyendo y viajando. El racismo es una miopía del alma. Leer nos da los ojos de los otros y viajar nos ofrece los pies de los otros." Rememorando mi infancia, mis veranos en el pueblito de Chepo, ese Macondo de García Márquez y esas Pampas del Padre Daniel, me bautizaron con un amor y respeto profundo por la naturaleza, por mis compañeritos, un arcoíris de razas y de orígenes diversos, los chapuzones diarios en el río Mamoní, el asado de pepitas de marañón y sus humaredas que tanto nos hacían llorar, el matinal quiquiriquí de los gallitos y el olor a leña y café. Tiene razón el Padre Daniel sobre aquella miopía del alma que tantos sufren por su ignominiosa ignorancia.
"Católico" es una palabra griega que significa universal. Viajar nos hace revolucionarios porque nos convierte en contestatarios de la historia oficial. Los que no se quedaron quietos, los que viajaron como Don Quijote, desarmando al corazón de la verdad, son los que han revertido las mentiras del poder.
El viaje no es un trámite para llegar a Dios. El viaje es un lugar donde Dios nos sale al encuentro. Lo sagrado no es estar encerrado en un templo, sino lo que palpita en el camino, en el prójimo y en la belleza del mundo que sus pies bendijeron.
No se conoce un lugar hasta que no se han respirado sus olores, la tierra mojada, el perfume de las flores, el pasto bañado por el ocaso. Miren nuestros cielos, respiren el aroma del océano, tan distinto a la fragancia del mar. El océano huele a inmensidad y a libertad absoluta. El océano es una imagen de Dios. Hagamos, hagamos de cada viaje una liturgia del respiro y al inhalar la esencia de lo creado recordemos que estamos vivos y como extranjeros, en esta tierra, caminemos guiados por el aroma de la patria más alta y viajemos para despertar. Despertemos pues y empecemos a caminar."
Inaudito, como en brevísimo episodio el Padre Daniel nos catequiza cual rayo de luz en la obscuridad. "Dejen de formar informadores y empiecen a formar guías, artistas, poetas, pensadores. Necesitamos guías con pasión, con mentalidad universal, capaces de valorar un café turco sin el fanatismo del italiano".
Cuando Panamá despierte de su letargo, cuando hagamos de nuestro norte evocar la grandeza del cerro Pechito Parao en Darién, desde cuya cima Balboa divisa el golfo de San Miguel, la inmensidad del Mar del Sur, cuando reconstruyamos Panamá la Vieja de sus ruinas, corazón y primera ciudad del Pacífico de aquella América, patronato virreinal y preñemos la bahía de galeones, reaperturando el Camino Real con Portobelo, para que el visitante escarbe la grandeza de nuestro destino donde transitó la mayor cantidad de oro en la historia universal, entonces la metamorfosis que plantea el Padre Daniel será una realidad. ¡Grazie Pater!