De literatura infantil y violencia juvenil
La lectura es un buen libro no resuelve sola la violencia infantil y juvenil generada por profundas carencias religiosas, afectivas, cognitivas y materiales. La desintegración familiar y crisis en la Educación, que se ha olvidado de la formación espiritual queriendo acentuar lo tecnológico y científico y la actitud irresponsable de los medios de comunicación masiva, han contribuido a la ola de corrupción, inseguridad y violencia que no tiene parangón con otra época en la historia del país.
La buena lectura sí ayuda si se inicia desde la infancia dirigida y ejemplarizada por padres y maestros. Hay que retomar a las positivas veladas culturales, juegos florales, Semana del Maíz, concursos literarios etc. El deporte es la actividad más recomendada en la actualidad, pero no es suficiente. La Educación debe ser integral, desarrollando exigencias formativas del ser humano; lo cognitivo, socio-afectivo y psicomotor. Estos aspectos son muy mencionados en escuelas y universidades, insistiendo en ellos, pero la realidad es. Lamentablemente se pretende eliminar las materias de las áreas socio-afectivas y psicomotoras; arte, creatividad, cultura musical, educación física, religión para aumentar horas en matemáticas, física y química, para evitar el alto porcentaje de fracasos escolares. Se olvidan que el dominio de la lengua materna (lecto-escritura), el desarrollo de la sensibilidad y de la percepción, dirigido a la creatividad (en todos los aspectos, no solo en el arte), aplicando métodos acertados, es la clave de todo el problema. Quizás por no conocer cabalmente el funcionamiento del cerebro humano y la psicología de los estudiantes, no se logra resolver este viejo dilema. No se valora el poder de la lectura y su influencia positiva en toda clase de aprendizaje.
Ante tal situación, se pude concluir que la responsabilidad del que escribe obras para la niñez y juventud cada vez es más trascendente e importante, junto con el ilustrador, el cual debe ser no solo artista sino un serio investigador de la cultura nacional (raza, folklore y tradiciones), combatiendo así la globalización ideológica y cultural. Estas obras deben ser verdaderas joyas literarias, en su forma y contenido, puesto que van destinadas al futuro de la Patria, a seres humanos en plena formación y ésta, debe ser excelente.
*Vicepresidenta de la Asociación Panameña de Literatura Infantil y Juvenil.