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De lo políticamente ridículo a lo ridículamente miope


CON FRECUENCIA profesionales de ambos sexos me han comentado que por incorporar género entienden "hablar y escribir con el las y los". Ni siquiera suelen referirse a esta práctica como uso de lenguaje inclusivo, lo cual sugiere que además de reducir género al lenguaje -o más limitado aún- a la gramática, no les queda claro cuál es el propósito del "las y los".
Y aunque el tema que me disponía a tratar era el de ciencia y género, lo dejo para una próxima ocasión, pues los ataques continuos al uso de lenguaje inclusivo, por hombres y mujeres, requieren una respuesta.
Señalaba el Dr. Daniel Pichel en su columna "Políticamente Ridículo" (La Prensa, domingo 13 de mayo) que "la Real Academia Española considera que "el uso genérico del masculino gramatical tiene que ver con el sentido de obtener la máxima comunicación con el menor esfuerzo posible", y que "en los sustantivos que describen seres animados, el masculino designa también a todos los individuos de la especie".
Por supuesto que si de economía de lenguaje se trata, el mismo resultado podría lograrse con el uso del femenino como genérico.
De hecho, cuando estudiantes, colegas en una reunión de trabajo o participantes en un taller -varones- protestan por el uso de lenguaje inclusivo, acostumbro utilizar adelante "el femenino genérico" con el resultado, tremendamente consistente, que después de un rato protestan porque alegan que los estoy dejando por fuera. Para algunos, la experiencia de sentirse invisibilizados o, simplemente, no interpelados es suficiente para entender la importancia de utilizar lenguaje inclusivo. Otros son más recalcitrantes. Plantean que, si bien el hombre se siente excluido porque el femenino no es la norma y, "objetivamente", los excluye, la mujer no tiene porqué sentirse excluida, ya que no se trata de sesgos de género sino del uso correcto de la lengua tal como lo ha determinado la Real Academia Española.
Pero pierden de vista, o convenientemente ignoran, que la Real Academia Española, creada en 1713, vino a contar con la primera mujer en propiedad 265 años después, cuando las reglas básicas de la lengua ya se habían establecido. Y además, la Real Academia reflejó en su normativa los usos dominantes en el seno de una sociedad patriarcal y machista.
Utilizar la Real Academia como autoridad en una pregunta de género, sin aplicar un enfoque de género al quehacer de la Real Academia, borda en la miopía. Que a los hombres -de la Real Academia y del mundo- les parezca natural y justo ser el referente de lo universal, es comprensible, pero ello no lo convierte ni en natural ni en justo. Como todo acto de reglamentar, las reglas del lenguaje son decisiones humanas, profundamente sociales, que expresan relaciones de poder y, a su vez, tienen efectos de poder.
El lenguaje no es sólo un medio de comunicación sino que expresa valores implícitos y supuestos compartidos. En ese sentido, niños y niñas recibimos a través del lenguaje, e independientemente de los contenidos específicos, mensajes de nuestro valor desigual desde que nacemos. Recordemos también que pensamos, analizamos, hacemos ciencia y filosofía a través del lenguaje, de allí que lo que no se visibiliza en el lenguaje corre el riesgo de no hacerse presente en las rendiciones científicas y filosóficas que hacemos de nuestro mundo y sociedad.
Finalmente, la pretensión de que el masculino es universal y, por lo tanto, agregar el femenino en nuestras expresiones orales y escritas es innecesario, engorroso y hasta ridículo se expresa de igual modo en los demás ámbitos del quehacer humano.
La incorporación de un enfoque de género a la formulación de políticas públicas, a la producción de estadísticas, a la teoría económica, sociológica, biológica, a las estrategias y planes de desarrollo, a los métodos de investigación, para dar algunos ejemplos, se interpreta aún por los principales tomadores de decisiones y formadores de opinión pública como esa cosita de mujeres: insulsa, intrascendente, que a veces hay que tomar en cuenta, a regañadientes, dada la insistencia de los organismos internacionales de cooperación. No acaba de entenderse que teoría económica sin enfoque de género es teoría económica desde las particulares experiencias sociales, inquietudes, posicionamientos y agendas de los hombres; que políticas públicas sin enfoque de género son políticas desde los hombres; que planes de desarrollo sin enfoque de género son planes de desarrollo desde los hombres y así sucesivamente.
El uso de lenguaje inclusivo, por sí sólo, no va a acabar con las terribles inequidades entre hombres y mujeres, pero contribuye a visibilizar nuestra existencia, nuestras aportaciones a todas las áreas del quehacer humano, nuestra especificidad como seres humanas con una experiencia social que tiende a ser diferente a la de los hombres y que genera visiones, inquietudes y agendas diferentes, nuestra demanda de ser reconocidas como seres humanas concretas y completas no reducibles al varón que es, a final de cuentas, el otro 50% de la población. Eso y sólo eso: no es más ni es menos.
Indicó que el decreto 2025 del 1 de diciembre de 1995 establece las obligaciones que tienen todos los propietarios administradores de viviendas, multifamiliares, negocios, entre otros.
Según el decreto, el propietario o administrador de vivienda, tiene la obligación de mantener limpio y pintado el frente y los predios de su propiedad.
Se trata de una orden que obliga a estas personas a que en el mes de mayo tengan bien remozadas sus edificaciones.
Añadió que este año se ha dado un período de extensión hasta el mes de junio y aquellos que no cumplan, los corregidores de los 21 corregimientos del distrito capitalino procederán a multarlos con sanciones que van desde B/. 10 a B/. 5 mil balboas.
El proceso será en la medida de que los corregidores realicen un recorrido para detectar quiénes no cumplan con lo establecido por el decreto para sancionarlos.
Las medidas serán dirigidas principalmente a quienes mantienen sus edificios sin pintura.
En el caso específico de las propiedades horizontales, Barsallo expresó que debe operar una directiva que se preocupe por darle mantenimiento y brindar la seguridad que requieren ese tipo de edificaciones.

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