default

De "maleantes", "léperos" y "ofendidos"


Me ha resultado cómico, por no decir ridículo, el alboroto que han formado los ministros de estado de "Doña Mireya", junto a los dirigentes de los partidos políticos que participan en la gestión gubernamental del actual gobierno. Se han sentido heridos, humillados, vilipendiados y ofendidos por el adjetivo que empleó el presidente de Solidaridad, Samuel Lewis Galindo, en sus recientes declaraciones, para catalogarlos.
De acuerdo con el diccionario, el término que utilizó Don Samy se describe como: "Que malea. Perverso. Malo y maligno". Lo que él resumió, en una sola palabra, de acuerdo con los "sensibles" miembros del estamento político y gubernamental, ha sido una ofensa que están dispuestos a llevar ante los tribunales, por haber atentado contra la dignidad individual y colectiva del gobierno e, incluso, contra la majestad de la patria; acto que, sin lugar a dudas, pretenderán llevar hasta "las últimas consecuencias".
No se han preguntado algunos de estos ciudadanos, que se sienten humillados y ofendidos, que ese "adjetivo" no es otra cosa que el resultado del clamor popular y que el dirigente político ha captado en el diario recorrido por las diferentes comunidades, promoviendo la figura de Guillermo Endara. Me pregunto, ¿qué hubiese pasado si Don Samuel en vez de llamarlos "maleantes", los hubiese tildado de "léperos"? Sin duda, lo estarían buscando con padrinos para retarlo a un duelo de espada o pistola, porque este calificativo resulta un tanto más ofensivo que el usado por él.
El diccionario describe a los léperos "como individuos soeces, ordinarios y poco decentes". En Costa Rica, por ejemplo, se utiliza para identificar a un "pícaro o a un bribón". En Cuba, lo emplean para catalogar a una persona de "astuta o perspicaz", y en México es un "calificativo que se le da la ínfima plebe".
Que los miembros del actual gobierno se sientan menoscabados, por como los llamó Samuel Lewis, está de más. Las actuaciones de un gran número de funcionarios, de diferentes niveles administrativos y jerárquicos, están demostrando que son malos servidores públicos y pésimos conductores de las cosas del Estado. Y para comprobarlo no se necesitan "pruebas sumarias".
Este gobierno fue electo por las minorías que acudieron a las mesas de votación. Y aquellos que no le dimos el voto, a la señora presidenta, estamos igual que los que sí la apoyaron; sufriendo, en carne propia, el desgobierno y el crecimiento de la pobreza, así como impotentes ante el "enriquecimiento ilícito" de otros, porque la justicia no hace nada al respecto.
Lo más curioso de todo lo acontecido, y que está por acontecer, es que el primer vicepresidente, los ministros y funcionarios que participaron de la famosa "conferencia de prensa", donde "lloriqueaban", por la supuesta ofensa recibida, olvidaron que estaban violando la Constitución, al faltar al cumplimiento de lo que establece el Código Electoral. Está tácito y sobreentendido que los servidores públicos, incluyendo a la Presidenta de la República, no pueden participar de actos políticos en horas de oficina, aunque sea la hora de almuerzo. Ella, en especial, es presidenta durante las 24 horas del día y los 365 días del año, al igual que los señores ministros. ¡Que no se les olvide!
Si la conferencia se hubiese efectuado sólo entre los ministros con el vicepresidente, se hubiera considerado, posiblemente, como un "Consejo de Gabinete", en el que se discutía la opinión expresada por Don Samuel Lewis. Pero no. En ese acto estaban miembros de los directorios de los partidos políticos que participan del actual gobierno y eso lo hizo "un acto político", con fotografías en primera plana, prohibido por la Constitución y la Leyes de la República.
Pregunto: ¿Qué medidas tomará, de oficio, el Fiscal Electoral? ¿Iniciará una investigación para determinar si hubo violación o no de las leyes de la República? o sencillamente, ¿adoptará la clásica posición de los "tres monos: no ver, no oír y callar"? Para su investigación sólo tiene que solicitar a los medios de comunicación las fotos y filmaciones del "inmortal" acto llamado "conferencia de prensa".
Para terminar, lo siguiente. Etimológicamente, "maleante" no es lo mismo que "delincuente". "Hurto" no es igual que "robo". Por eso, le recomiendo a todos los miembros del gobierno actual y del venidero, que no demuestren lo "ignorantes" que son, en el uso del idioma castellano.
Lo que sí deben aplicar en sus vidas es el pensamiento de Federico A. Miell, cuando dijo: "Que el mundo piense de nosotros lo que quiera, ese es asunto suyo. Si no nos coloca en el lugar que nos corresponde, sino cuando hayamos muerto, o nunca tal vez, ese es su derecho. Nuestro deber es obrar como si la Patria fuera agradecida, como si la vida fuera justa o como si los hombres fueran buenos".
(jayamal@hotmail.com)

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América