De niño célebre a ciudadano olvidado
Momento de gran regocijo se vivieron en Panamá el 4 de septiembre de 1958 cuando se completó un millón de habitantes con el nacimiento de Cándido Aizprúa Guevara, en una humilde comunidad de Los Llanos de Ocú, provincia de Herrera.
Desde ese momento este pequeño se constituyó en el conocido "Niño Millón" y la euforia llenó los corazones de todos los panameños, medios de comunicación y autoridades que viajaron hasta este alejado poblado para conocer al afortunado bebé que fue trasladado en avioneta a la ciudad capital, donde se presentó a todo el país como un niño histórico.
Casi 45 años han transcurrido desde este acontecimiento que fue reconocido legalmente mediante Ley 51 del 9 de diciembre de 1958. En esa fecha el Estado se comprometió a ofrecer beneficios al pequeño, entre ellos educación y vivienda.
Pero según el propio Aizprúa, todo quedó en un papel.
Hoy el niño millón que marcó la historia panameña vive con su familia en el centro del distrito de Ocú y es abuelo. Relató que aunque se siente realizado por su hogar, está decepcionado del Estado por el engaño y las promesas incumplidas.
Con un archivo de recortes de periódicos, escritos y algunas fotos de su infancia, Cándido nos recibió en su casa y con una visible expresión de desencanto contó lo que ha sido su vida desde que nació y sus padres abrigaron la esperanza de un porvenir mejor para él.
En una humilde vivienda nació el niño millón, quien vino al mundo en las más precarias condiciones que un ser humano puede hacerlo ya que el alumbramiento fue atendido por una partera y el cordón umbilical que lo separó físicamente de su madre fue cortado con un cuchillo.
No tuvo cuna, sino lo que semejaba ser una cama, construida con cañazas.
A pesar de su condición, este pequeño llegó a llenar de alegría no sólo a sus padres, sino a todo el territorio nacional cuando con su alumbramiento se completó el millón de habitantes panameños. Una gran euforia se dio en los días siguientes, pero todo quedó en la emoción del momento y la promulgación de una ley incumplida.
Cándido dijo que después de unos meses de reconocimiento nacional, pasó a ser un niño que tuvo que enfrentar las inclemencias de la pobreza y desde muy temprano salió a trabajar junto a su padre con el machete para poder sobrevivir hasta aproximadamente los 12 años, cuando consiguió con el entonces general Omar Torrijos un trabajo en la Guardia Nacional, como limpiador de botas por un ingreso mensual de B/. 40.
Mientras laboraba estudió hasta quinto año, ya que su condición de trabajador le impedía dedicarse de lleno y a la edad de 18 años ingresó a la Policía, hasta su jubilación.
Soñaba con ser un electricista, pero su ideal se truncó por la falta de dinero, a pesar que tanto él como sus padres pensaron que con el contenido de la Ley 51 su futuro sería más promisorio. El Estado se comprometía a pagarle sus estudios y darle 45 hectáreas de terreno para una vivienda y labores agrícolas.
Manifestó conmovido que se siente engañado por todos los gobiernos, los que han hecho caso omiso a esta ley.
Señaló que a pesar de lo ocurrido agradece a Dios porque conoció a Angélica Torres, con quien se casó y formó un hogar con cuatro hijos a los cuales educaron con esfuerzo propio.
Ahora se dedica a manejar un transporte para balancer su economía familiar.
A pesar de toda la historia que rodea a este personaje panameño, Cándido dijo que en el año del Centenario de la República, sólo su pueblo natal recordó el momento en que vino al mundo.
Cándido no ha quedado solo con sus justas reclamaciones, pues la Defensoría del Pueblo ha realizado trámites para que se cumpla lo prometido.
El defensor Juan Antonio Tejada explicó a El Panamá América que con el anterior ministro de Desarrollo Agropecuario, Pedro Adán Gordón, se había avanzado para darle una respuesta al famoso niño millón, pero con el cambio de administración se ha estancado el proceso.
El anterior titular del MIDA realizó inspecciones en terrenos en los que funcionó un asentamiento campesino en los bajos de Ocú y evaluó las posibilidades de una finca que presentaba gravámenes a favor de COFINA, en la misma zona.
Tejada indica que luego que tomó posesión la actual ministra Lynette Stanziola, le envió una nota el 10 de enero del 2003 en la que le informaba del incumplimiento de la ley.
Como no le dio respuesta, le remitió una segunda misiva el pasado 4 de julio, sin respuesta.
Después hubo 12 llamadas por teléfono para solicitar una respuesta o una cita, pero tampoco hubo respuesta.
Ello provocó que el 21 de octubre la Defensoría del Pueblo declarara a la ministra "funcionaria hostil y entorpecedora" por no colaborar con la investigación. Esa información se le envió a la propia ministra, así como a la presidenta Mireya Moscoso.
La investigación la inició la Defensoría por una queja ciudadana presentada por Aizprúa.
Faltan 8 meses para que concluya el periodo del actual gobierno. ¿Seguirá Cándido esperando?
Desde ese momento este pequeño se constituyó en el conocido "Niño Millón" y la euforia llenó los corazones de todos los panameños, medios de comunicación y autoridades que viajaron hasta este alejado poblado para conocer al afortunado bebé que fue trasladado en avioneta a la ciudad capital, donde se presentó a todo el país como un niño histórico.
Casi 45 años han transcurrido desde este acontecimiento que fue reconocido legalmente mediante Ley 51 del 9 de diciembre de 1958. En esa fecha el Estado se comprometió a ofrecer beneficios al pequeño, entre ellos educación y vivienda.
Pero según el propio Aizprúa, todo quedó en un papel.
Hoy el niño millón que marcó la historia panameña vive con su familia en el centro del distrito de Ocú y es abuelo. Relató que aunque se siente realizado por su hogar, está decepcionado del Estado por el engaño y las promesas incumplidas.
Con un archivo de recortes de periódicos, escritos y algunas fotos de su infancia, Cándido nos recibió en su casa y con una visible expresión de desencanto contó lo que ha sido su vida desde que nació y sus padres abrigaron la esperanza de un porvenir mejor para él.
En una humilde vivienda nació el niño millón, quien vino al mundo en las más precarias condiciones que un ser humano puede hacerlo ya que el alumbramiento fue atendido por una partera y el cordón umbilical que lo separó físicamente de su madre fue cortado con un cuchillo.
No tuvo cuna, sino lo que semejaba ser una cama, construida con cañazas.
A pesar de su condición, este pequeño llegó a llenar de alegría no sólo a sus padres, sino a todo el territorio nacional cuando con su alumbramiento se completó el millón de habitantes panameños. Una gran euforia se dio en los días siguientes, pero todo quedó en la emoción del momento y la promulgación de una ley incumplida.
Cándido dijo que después de unos meses de reconocimiento nacional, pasó a ser un niño que tuvo que enfrentar las inclemencias de la pobreza y desde muy temprano salió a trabajar junto a su padre con el machete para poder sobrevivir hasta aproximadamente los 12 años, cuando consiguió con el entonces general Omar Torrijos un trabajo en la Guardia Nacional, como limpiador de botas por un ingreso mensual de B/. 40.
Mientras laboraba estudió hasta quinto año, ya que su condición de trabajador le impedía dedicarse de lleno y a la edad de 18 años ingresó a la Policía, hasta su jubilación.
Soñaba con ser un electricista, pero su ideal se truncó por la falta de dinero, a pesar que tanto él como sus padres pensaron que con el contenido de la Ley 51 su futuro sería más promisorio. El Estado se comprometía a pagarle sus estudios y darle 45 hectáreas de terreno para una vivienda y labores agrícolas.
Manifestó conmovido que se siente engañado por todos los gobiernos, los que han hecho caso omiso a esta ley.
Señaló que a pesar de lo ocurrido agradece a Dios porque conoció a Angélica Torres, con quien se casó y formó un hogar con cuatro hijos a los cuales educaron con esfuerzo propio.
Ahora se dedica a manejar un transporte para balancer su economía familiar.
A pesar de toda la historia que rodea a este personaje panameño, Cándido dijo que en el año del Centenario de la República, sólo su pueblo natal recordó el momento en que vino al mundo.
Cándido no ha quedado solo con sus justas reclamaciones, pues la Defensoría del Pueblo ha realizado trámites para que se cumpla lo prometido.
El defensor Juan Antonio Tejada explicó a El Panamá América que con el anterior ministro de Desarrollo Agropecuario, Pedro Adán Gordón, se había avanzado para darle una respuesta al famoso niño millón, pero con el cambio de administración se ha estancado el proceso.
El anterior titular del MIDA realizó inspecciones en terrenos en los que funcionó un asentamiento campesino en los bajos de Ocú y evaluó las posibilidades de una finca que presentaba gravámenes a favor de COFINA, en la misma zona.
Tejada indica que luego que tomó posesión la actual ministra Lynette Stanziola, le envió una nota el 10 de enero del 2003 en la que le informaba del incumplimiento de la ley.
Como no le dio respuesta, le remitió una segunda misiva el pasado 4 de julio, sin respuesta.
Después hubo 12 llamadas por teléfono para solicitar una respuesta o una cita, pero tampoco hubo respuesta.
Ello provocó que el 21 de octubre la Defensoría del Pueblo declarara a la ministra "funcionaria hostil y entorpecedora" por no colaborar con la investigación. Esa información se le envió a la propia ministra, así como a la presidenta Mireya Moscoso.
La investigación la inició la Defensoría por una queja ciudadana presentada por Aizprúa.
Faltan 8 meses para que concluya el periodo del actual gobierno. ¿Seguirá Cándido esperando?